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10/09/2019 07:58 CEST

Ana Julia Quezada declara este martes ante el jurado popular

La Fiscalía acusa a la autora confesa del pequeño Gabriel de un delito de asesinato y dos de lesiones psíquicas.

EFE
EFE

Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte de Gabriel Cruz, declara este  martes a primera hora ante el juzgado popular y no el lunes como estaba señalado en el calendario de sesiones fijado por la magistrada Alejandra Dodero.

La jueza ha adoptado esta decisión debido a que la lectura de escritos de acusación y defensa, así como las exposiciones iniciales de las partes personadas en la causa, han concluido en torno a las 14.00 horas, lo que imposibilitaría que Quezada completase este lunes su declaración.

La fiscal Elena María Fernández, que acusa por un delito de asesinato y dos de lesiones psíquicas a la única acusada en el juicio, ha asegurado que Gabriel, de 8 años, “no tuvo opción de salir con vida” de la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería), en la que murió el 27 de septiembre de 2018.

“Con claro ánimo de ocasionarle la muerte, de modo deliberado, consciente, a sangre fría y con absoluto desprecio a la vida”, Ana Julia le dio “muerte de una forma tan repentina, inmediata e impredecible que anuló toda capacidad de reacción de este niño”, ha sostenido la fiscal durante su intervención ante el jurado popular.

El letrado Francisco Torres, abogado que ejerce la acusación particular en la causa contra Quezada, ha reiterado que el pequeño estuvo “cerca de una hora con posibilidad de salvarse de haber habido una simple llamada”.

Durante su intervención en el inicio de la vista con jurado popular, ha mantenido que la muerte del menor no fue un accidente, como mantiene la defensa de la mujer.

De haberlo sido -ha argumentado al respecto- pudo haber llamado al 061, a la Guardia Civil o a cualquier servicio de emergencias para socorrerlo, pero no lo hizo.

Por su parte, el letrado Esteban Hernández Thiel, letrado de la autora confesa del crimen, ha sostenido que si el pequeño falleció porque “todo estaba planeado” -como sostienen acusación particular y Fiscalía- “parece una chapuza enorme”.

“Matarle en la vivienda de su padre; quedarse allí con el revuelo mediático que se forma; seguir con ellos -con los familiares-... Un móvil que tiene poco sentido”, ha mantenido ante los miembros del jurado, insistiendo en que su intención no era provocar lesiones al niño, ni añadir un sufrimiento añadido a los padres sino que “no se descubriese lo que había hecho” después. 

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