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19/07/2019 20:14 CEST | Actualizado 19/07/2019 20:17 CEST

Andrey Amador, el costarricense hijo de madre rusa, el último en la etapa del Tour

Uno de los ciclistas de referencia en el Movistar Team.

EFE

Llegó la contrarreloj individual al Tour y con ella el caos. Caídas, sorpresas por arriba (otra victoria de Julian Alaphilippe) y sorpresas por abajo. El último de los 165 ciclistas ha sido Andrey Amador (Movistar), a 6′55 del sorprendente ganador y aún más líder que ayer. ¿Qué hará en la montaña? 

A los expertos puede llamarles la atención que un corredor con habilidad en la crono haya quedado último. O no tanto, porque el Tour es el Tour y mañana empieza la montaña de verdad. Previsiblemente, la decimotercera jornada le encomendaba la tarea de ahorrar batería, porque desde mañana le va a tocar tirar. Y cuando Amador tira, vaya cómo lo hace. Más le vale a su equipo, que necesita atacar.

El “orejudo”, como le conocían en el colegio -donde, precisamente no era un modelo de alumno ideal-, acabó convirtiéndose con los años en un ciclista admirado por muchos. Mueve pasiones en su Costa Rica natal, tanto que de tan seguidores algunos de sus compatriotas han traspasado la frontera del ‘hooliganismo’.

Lo tuvo que sufrir, para disgusto del propio deportista, el CM del equipo español en 2016, cuando Amador llegó a vestir momentáneamente la ‘maglia rosa’ de líder. Entonces las redes se poblaron de comentarios poco respetuosos con el resto de sus compañeros.

Italia va ligada a su carrera; allí ha logrado sus mejores registros: una victoria de etapa y un cuarto y un octavo puesto final en la ronda transalpina.

Hijo de madre rusa -su segundo apellido es Bikkazakova- y de padre costarricense de origen español, a sus casi 33 años sigue siendo uno de los nombres más representativos de la estructura heredera del Banesto. A ella llegó en 2009 bajo la denominación Caisse d’Epargne. Sus directores le adoran y sus compañeros, igual. Quizás ya hayan pasado sus mejores días como líder, pero aún le queda cuerda para romper la carrera... y quién sabe si aprovechar alguna oportunidad que se le presente.