INTERNACIONAL
22/10/2021 09:35 CEST

Angela Merkel se despide de Bruselas tras 107 cumbres: sus 'hits' europeos para el recuerdo

La canciller alemana ha sido la fuerza dominante de los consejos europeos durante sus 16 años en el poder.

Anadolu Agency via Getty Images
Angela Merkel, ayer, saludando a los asistentes al Consejo Europeo. 

Aunque sin proponérselo, la canciller alemana, Angela Merkel, es una de las protagonistas del que potencialmente será su último Consejo Europeo, el número 107 en el que participa en sus 16 años al frente de la política alemana y en gran parte también de la europea, donde ha dejado huella.

SÓlo el anterior presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que anteriormente pasó 18 años al frente del gobierno luxemburgués, le aventaja en experiencia en cumbres europeas.

Con la marcha de la canciller alemana, Europa pierde a una experimentada estadista, coinciden muchos analistas, que ven difícil que alguien a corto plazo pueda llenar su vacío.

Nadie lo hubiese dicho hace tres lustros, cuando en 2005, a los 51 años, llegó al poder, pero Merkel ha sido la líder más importante de la Unión Europea (UE) en los últimos años. Su labor en la pandemia la aupó al nivel de los nombres claves en la integración europea.

Esta doctora en química cuántica, formada en física, que creció bajo el régimen comunista en Alemania oriental, afrontó una crisis tras otra en los 16 años en el cargo: un colapso del sistema financiero mundial en 2008, las amenazas de disolución de la UE, la gran ola migratoria hacia Europa en 2015 y la pandemia del covid-19.

Sobre su legado en Europa hay dos grandes narrativas. Por una parte, está la que la propulsa al papel de gran mediadora. Por otro, la que la rebaja a una política sin visión a largo plazo.

Acuerdo económico-financiero histórico

Aunque hará falta mayor perspectiva temporal para valorar la impronta de Merkel en la UE, todo indica que a ella se le atribuirá, en gran parte, el mérito de sacar adelante en julio de 2020 el actual presupuesto comunitario 2021-2027 (1,07 billones de euros) y el fondo de recuperación pospandemia (750.000 millones de euros).

Con ese plan, que consiste no solo en préstamos, sino también en ayudas financieras no reembolsables, por las que la UE contrae deudas conjuntamente por primera vez, la UE se despedía así de su sacrosanto principio de austeridad, defendido por Merkel durante años.

Peso político, habilidad diplomática y solidaridad son los méritos que le atribuyeron a Merkel entonces los analistas al conseguir reunir en solo unas semanas el paquete financiero más grande de la historia de la UE.

El principio del Estado de derecho

De la mano del plan de recuperación y del actual presupuesto comunitario va el principio de ligar la recepción de los fondos europeos al cumplimiento del Estado de Derecho, lo que se conoce como el mecanismo de condicionalidad, al cual finalmente levantaron su veto Hungría y Polonia gracias a las gestiones de Merkel.

“Me quité una piedra del corazón”, resumió Merkel, tras unas maratonianas negociaciones.

La canciller alemana, defensora del diálogo antes que a la confrontación, mantiene el mismo mantra en el consejo europeo de hoy y mañana, en el que se ha colado como tema de debate el órdago jurídico de Polonia a uno de los fundamentos de la UE, la supremacía del Derecho europeo.

Algunos Estados miembros y el Parlamento Europeo empujan para que se estrene el mecanismo, ya en vigor, con Budapest y Varsovia.

En este punto, algunos analistas reprochan una cierta tibieza a Merkel, de la que se habría aprovechado los gobiernos polaco y húngaro para rozar o cruzar líneas rojas de valores europeos.

La migración

Solo se recuerda un momento en que Merkel no fue fiel a su estilo de liderazgo sosegado y pragmático: la crisis migratoria de 2015, considerada la más grave desde la Segunda Guerra Mundial y motivada por la guerra en Siria y los conflictos en Afganistán e Irak.

Más de un millón de inmigrantes y refugiados ingresaron en la UE en ese año, según datos de agencias de la ONU.

Merkel fue audaz y puso en marcha una política de puertas abiertas en Alemania por razones humanitarias.

Los críticos le reprocharon haber dado combustible a la extrema derecha en su país y fuera.

La crisis del euro

Apenas llevaba tres años en el poder cuando Merkel tuvo que lidiar con la crisis financiera de 2008, que puso en apuros al euro.

Su política de austeridad la proyecto como una líder mundial, pese al descontento de los Estados miembros que más tuvieron que apretarse el cinturón a cambio de ayudas económicas, como Grecia, Italia, Portugal o España.

Considerada una de las mujeres más poderosas del mundo, Merkel está a punto de salir de los focos de la primera línea del poder, por la que ha caminado también con perfil austero y, en Bruselas, por ejemplo, se le ha visto hacer cola para comprar las típicas frites belgas y compartirlas con su equipo en una terraza. 

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