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23/07/2019 07:19 CEST | Actualizado 23/07/2019 07:19 CEST

Borreguiles

El HuffPost

No sé vosotros, pero en estos últimos días he visto envejecer a actores, políticos, famosos de todos los pelos, conocidos, amigos…  He descubierto las arrugas, las ojeras o las canas que tendrán a la vuelta de diez o veinte años, dependiendo de la edad del interfecto, y he comentado, como la que más, que este o aquel serán maduritos interesantes o lo mal que le sientan los años al de más allá.  Eso sí, no lo he probado.

A estas alturas sabréis que hablo de FaceAPP, una aplicación al parecer nacida en Rusia pero que almacena los datos en Estados Unidos (¡qué miedito!), y que se ha hecho viral en unas pocas horas. Bueno, si atendéis al título de esta humilde columna, y como una es muy básica, he cambiado el término viral, más moderno, por el tradicional de borreguil.  El diccionario de la Real Academia dice que borreguil es propio de borregos, de “personas que se someten gregaria o dócilmente a la voluntad ajena”.

 

Debería, cuando menos, intranquilizarnos el saber que alguien se ha molestado en crear un sistema que funciona a través de un algoritmo informático y redes neuronales para escanear los rostros y modificar la imagen.

 

Pues está todo dicho. A ver qué necesidad tenemos de ver al guapérrimo actor de moda o a la divina modelo de cara de porcelana hechos unos zorros. Si acaso, para amargarme pensando que si estos están así, cómo llegaré yo, sin botox, ni lifting, ni cremas carísimas. Que bastante tengo con verme cada día porque no es cuestión de lavarse los dientes mirando al tendido.

Pero claro, decimos que es viral y lo digerimos mucho mejor. También se ocupa de ello el docto diccionario, definiendo el término de manera aséptica: “Dicho de un mensaje o de un contenido, que se difunde con gran rapidez en las redes sociales a través de internet”.

Sea como sea, debería, cuando menos, intranquilizarnos el saber que alguien se ha molestado en crear un sistema que funciona a través de un algoritmo informático y redes neuronales para escanear los rostros y modificar la imagen. ¿Quién? ¿Con qué motivo? No se me ocurre nadie más allá que los profesionales de la cirugía estética o algún siniestro laboratorio que pueda deducir enfermedades futuras del aspecto de los incautos borregos.

En fin, que me quedo con mis canas, arrugas y ojeras de hoy; y las de mañana, ya las iréis viendo. En vivo y en directo. Sin APP ninguna.