Carles Francino: "Las pasé canutas, los indicadores eran bastante malos, incluido un ictus"

El presentador de La Ser ha estado 47 días de baja por coronavirus.
Carles Francino, en su vuelta a la radio
Carles Francino, en su vuelta a la radio

Después de casi dos meses ausente en las ondas, el periodista de La Ser Carles Francino ha vuelto a ponerse delante de los micrófonos. ¿El motivo de esta larga desaparición? Infección por coronavirus.

El pasado 24 de marzo, el presentador de La Ventana, siguiendo el protocolo establecido, tuvo que abandonar el programa tras mantener contacto con un positivo. Pocos días después, comenzarían los síntomas, la confirmación del positivo y el ingreso en el hospital del que fue dado de alta a mediados de abril.

“Ha costado, pero estoy aquí otra vez”, han sido las primeras palabras de Francino al comenzar su programa. Enérgico y animoso, ha confesado: “No recuerdo un momento tan especial como el de hoy”. Pero no ha tardado ni 20 segundos en emocionarse relatando lo sucedido, al tiempo que aprovechaba para hacer tres reflexiones.

“No he vivido algo diferente a lo que han vivido miles de familias. Hace 47 días me dijeron que tenía que marcharme de la radio. Me fui a casa, cabreado como una mona”, ha explicado, porque creía que era todo un poco exagerado y demasiado estricto pues él se había cuidado, estaba fuerte y es deportista.

“A los cinco días tuve que ingresar de urgencia en la Fundación Jiménez Díaz, con fiebre muy alta y el oxígeno muy bajito”, continuaba. “Las pasé canutas, sobre todo durante 48 horas, en las que los indicadores eran bastante malos, incluido un ictus, del que afortunadamente no me queda ninguna secuela”, ha detallado. Además, perdió 6 kilos, mucha masa muscular e incluso la voz.

Sin poder aguantar las lágrimas, con la voz entrecortada, ha detallado que ese contacto estrecho, que le llevó hasta el hospital, era un familiar muy próximo que finalmente falleció el 12 de abril. Otra familiar se recupera lentamente, tras pasar por la UVI. Su mujer y sus hijos pequeños también se infectaron, pero con menos virulencia.

¿Cómo no van a cabrearse?

Tras el explicar lo más importante de su convalecencia, el presentador de La Ventana ha querido compartir tres reflexiones.

″¿Nos hemos olvidado de los sanitarios? Sólo recordar que todos lo homenajes y agradecimientos se quedan cortos”, ha dicho enfadado, reconociendo el arduo trabajo realizado por médicos, enfermeras y resto de sanitarios durante esta pandemia y que él ha podido comprobar. “Son como un enjambre”, ha sentenciado.

Y, de manera inevitable, ha hecho referencia a lo acontecido este fin de semana en muchas ciudades de España tras la caída del estado de alarma el domingo: ”¿Cómo no van a cabrearse viendo lo que se ha visto este fin de semana?”.

Carles Francino ha aprovechado este tiempo de reencuentro con la audiencia para agradecer todo el afecto que ha recibido durante la enfermedad. “Invocar la fuerza del cariño. Un cariño que a mi familia y a mí nos ha desbordado en estas semanas tan complicadas. De los amigos, de la familia y de la radio. De los compañeras, de las compañeros, de un montón de oyentes, de personas que has entrevistado una vez... Ha sido realmente abrumador”, ha expresado entre lágrimas.

“Si el cariño fuera una hipoteca, yo estaría pagando plazos lo que me queda de vida”, ha concluido bromeando. “Detalles como este, me reafirman en que tenemos que invertir en no perder tiempo en peleas absurdas y gilipolleces”.