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11/05/2019 09:11 CEST

Cómo tener un follamigo (o amigovio) y no cagarla

Mantener relaciones sexuales con un amigo (con derecho a roce) implica complicaciones, pero estos consejos te ayudarán a llevarlo.

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Como muchos treintañeros que han pasado largas temporadas solteros, el artista Kyle B. ha tenido follamigos.

El sexo casi siempre es un placer, pero a veces esta clase de relaciones entre amigos con derecho a roce (follamigos o amigovios) no son tan geniales como pintan.

“Mi opinión personal de las follamistades es que pueden sufrir las mismas complicaciones que la mayoría de las relaciones humanas: secretismo, diferentes expectativas, motivaciones ocultas y la tendencia a recurrir a la otra persona como fuente de terapia o de apoyo mental”, explica.

Y no se equivoca. Los estudios demuestran que con una buena comunicación y unos límites claros, puede funcionar bien, pero a veces es inevitable que una situación cambie. La edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con expertos en relaciones para ayudarte a gestionar una amistad con derecho a roce sin que te acabe explotando en la cara.

Asegúrate de que eres capaz de gestionar las complejidades emocionales de una follamistad

Tener follamigos parece un modo perfecto de saltarte el sistema: consigues uno de los grandes beneficios de las relaciones (¡sexo frecuente!), pero sin los inconvenientes de una relación seria: los gastos, ser el bastón emocional de la otra persona, hacer las tareas del hogar a medias...

Sin embargo, no todo el mundo sabe separar el sexo de lo demás. Si tienes tendencia a sentir celos, tener una clase de apego ansioso o en secreto buscas una relación seria, la follamistad no está hecha para ti, según Dave Stultz, asesor de relaciones de The Fearless Man.

“Las amistades con derecho a roce son un tipo de relación interdependiente, de modo que hay que respetar las decisiones y el estilo de vida de la otra persona. Esa persona no es tu novia ni tu novio, así que no tienes voz ni voto sobre qué puede hacer y con quién”, comenta.

“Si uno de vosotros decide saltar del barco y empezar a salir con otra persona, no te puede parecer mal, ya que no sois pareja”, advierte.

Define con claridad lo que entiendes por “amistad” y “derecho a roce” y asegúrate de que coincide con lo que piensa tu follamigo

Hablad desde el primer momento sobre lo que buscáis de este tipo de amistad. Quizás a ambos os guste un plan tranquilo de Netflix, pero no queráis pasar la noche en casa del otro. Y al contrario, quizás os parezca genial dormir en casa del otro y desayunar juntos. Simplemente conviene que lo habléis pronto y más de una vez para que sigáis estando cómodos con la situación, recomienda Kyle B.

“Las discordancias son lo que embarran la situación, no es culpa de la situación en sí”, asegura. “Más allá de esto, valen las mismas reglas que para ser una buena persona y para mantener relaciones sanas: habla, pregunta qué tal lo lleva, no avergüences a nadie por tener sentimientos”, enumera.

No debería hacer falta decirlo, pero no te calles si algo no te parece bien y escucha atentamente a la otra persona si le pasa algo similar.

No empieces una follamistad con alguien con quien quieras algo más

No hay motivo para fingir ser algo que no quieres ser. Si tienes claro que quieres algo serio con una persona, no empieces una follamistad pensando que lo sabrás gestionar, advierte la asesora de relaciones Christal Fuentes, presentadora del podcast Talk Listen Change.

“No empieces algo informal con una persona si tienes claro que no va a ser suficiente para ti. Es cierto que de follamigos podéis ir a algo más, pero no deberías empezar con ese objetivo en mente”, recomienda.

Máxima sinceridad sobre tu vida sexual

Es fundamental que tengáis claro lo abierto o exclusivo que es el acuerdo. Conviene que puedas preguntar con comodidad por el historial sexual de la otra persona. Si tú no tienes esa misma transparencia, te arriesgas a toparte con situaciones incómodas, sostiene el terapeuta masculino Kurt Smith.

“Un cliente con el que hablé ayer estaba celoso porque su ‘amiga especial’ estaba acostándose con más hombres”, cuenta. “Otro tío al que asesoro sigue resentido porque ahora tiene herpes y piensa que se lo pegó ella. Está claro que la sinceridad es importante; es crucial elegir a una persona en la que sepas que puedes confiar”.

Acepta que un rollo y un amigo con derecho a roce son cosas distintas

Hay que ser sinceros: en la cultura actual, muchas personas confunden una follamistad con los rollos. El primero es como suena, dos personas con una amistad preexistente que dicen: “Oye, eres sexy, ¿añadimos sexo a la amistad?”.

Un rollo, por otra parte, es alguien con quien solo tienes sexo frecuente y sin compromiso, según Kev Hick, asesor de relaciones y creador del canal de YouTube Kev Hick Talks Guys With Girls.

“Los follamigos se preocupan el uno por el otro tanto si hay sexo como si no”, señala. “Son amigos que han añadido sexo a su amistad. Los rollos pueden parecer amistades, pero solo mantienen viva la relación para mantener el sexo. No se espera fidelidad porque no hay expectativas de un vínculo emocional, solo físico”.

Si te estás diciendo a ti mismo que sois follamigos para que la situación no parezca tan transaccional, te vas a acabar quemando.

Las relaciones con follamigos se basan en el respeto y los límites

Aunque no sea una relación de amor convencional, sigues mereciendo respeto por parte de una pareja comunicativa. Los follamigos merecen el mismo respeto y confianza que las parejas, sobre todo teniendo en cuenta que hay menos “normas” establecidas y más espacio para las complicaciones.

“En el fondo, una follamistad se parece mucho a una relación”, comenta Fuentes. “Preguntaos: ¿Qué buscáis de todo esto? ¿Qué le pedís a vuestro follamigo? Respetad vuestros respectivos límites. Como sucede con cualquier otra relación, sin respeto, es fácil pisotear los límites de la otra persona”.

Priorizad la amistad sobre el derecho al roce

A fin de cuentas, sois amigos, solo que practicáis sexo juntos. Si ya erais amigos de verdad antes de añadirle a la amistad las ventajas del sexo, haced lo posible por conservar esa amistad, aconseja Hick. Si la situación se complica demasiado para alguno de vosotros o si alguno empieza a tener sentimientos y el otro no, proteged la amistad.

“El mejor modo de hacerlo es pasar tiempo juntos también sin sexo, como haríais con el resto de amigos”, opina. “Algunas personas piensan que se han convertido en un simple recurso sexual si se descuida el vínculo original. Aseguraos de que ninguno empieza a tener sentimientos y dejad el sexo de inmediato si esos sentimientos no son recíprocos”.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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