POLÍTICA
23/03/2021 21:14 CET

Las tres conclusiones de la jornada de hoy en el juicio de la caja B

La Justicia acreditó la contabilidad paralela del PP, pero ninguno de los que se han sentado en el banquillo la ha reconocido.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo, María Dolores de Cospedal, Pío García Escudero, Javier Arenas, Jaime Ignacio del Burgo, Eugenio Nasarre y Francisco Álvarez Cascos.

El pasado ha llamado este martes a la puerta del PP. Y ha dicho lo mismo. El juicio de la caja B del partido que se ha reanudado en la Audiencia Nacional ha congregado ante el juez al elenco estelar de la última época del partido: Javier Arenas, María Dolores de Cospedal, Jaume Matas, Francisco Álvarez Cascos, Pío García Escudero... Los viejos rockeros del PP han cantado las viejas excusas de siempre: “Yo desconozco”, “Yo no recuerdo”, “Yo nunca he conocido”...

El reencuentro, entre presencial y telemático por la pandemia, no ha sido otra cosa más que una reedición del viejo pretexto “todo es falso salvo una cosa” que ya justificó Mariano Rajoy hace ocho años. El expresidente comparecerá este martes junto con el otro exjefe de Gobierno popular, José María Aznar.

Que el pasado siempre vuelve lo sabe bien Pablo Casado, empeñado en romper con él a golpe de mudanza. Los populares dicen adiós a la histórica sede popular de la calle de Génova igual que tratan de esconder a todos los políticos que han vuelto a tener este martes sus minutos de gloria en el banquillo.

La jornada no ha sido otra cosa más que una reedición del viejo pretexto todo es falso salvo una cosa

“No lo recuerdo”; “Si alguien lo recibió, yo no fui”; “La recepción de cantidades no implica el reconocimiento de la existencia de la caja B”; “Yo desconozco”. Estas han sido algunas de las vueltas que han dado todos los testigos para venir a decir que la contabilidad paralela podría haber existido, pero que, en realidad, no. Casi una década después del estallido del escándalo que derrumbó al Gobierno de Rajoy cuando la Justicia acreditó la contabilidad B del PP, el juicio más mediático del decenio ha dejado las siguientes conclusiones.

Recepción de dinero, sí. Pero caja B, no

El exdiputado del PP Jaime Ignacio del Burgo ha admitido que es cierto que recibió 500.000 pesetas (3.000 euros) en la sede de su partido para ayudar a una mujer a la que un atentado de ETA había destruido su casa, tal y como figura en la contabilidad B del PP.  Pero el exdiputado popular ha asegurado al rato que “la recepción [...] no implica, en absoluto, el reconocimiento de la existencia de la caja B”.

En la misma línea se ha mostrado el también exdiputado Eugenio Nasarre, quien ha reconocido que recibió 30.000 euros en octubre de 2003 de donantes anónimos, un movimiento que figura en los papeles de Bárcenas. Aunque acto seguido ha negado conocer la existencia de la caja B y ha mostrado su “convicción” de que nunca existió.

Otro hombre que lo fue casi todo en el PP, Francisco Álvarez Cascos, ha insistido en lo mismo: “Jamás he conocido o manejado una caja B. Jamás he hecho conjeturas acerca del contenido de esos papeles. No tiene nada que ver conmigo. Son escritos que en lo que hacen referencia a mi son falsos”.

El expresidente del Senado Pío García Escudero no ha dejado pasar la oportunidad de subirse al mismo carro. El actual responsable de la gestora popular en Madrid ha reconocido los pagos que le atañen, pero no los ha vinculado a una contabilidad paralela. García Escudero ha justificado la presencia de su nombre en los apuntes de Bárcenas por un crédito de 4 millones de pesetas, unos 24.000 euros, que recibió de su partido después de que ETA destrozara su casa con un coche bomba en agosto de 2000. Y ha recalcado que devolvió ese dinero entre 2001 y 2003, y que quedó acreditado en la contabilidad oficial del partido. No en la B. 

“Yo desconozco”, “Yo no recuerdo”, “Yo no he conocido” y ‘Javier Are’ no es Javier Arenas

Lo malo de contar qué se hizo hace tantos años es que la memoria falla. “Yo no recuerdo que el señor Bárcenas me hablara de una caja B”, ha detallado el exsecretario general del PP Javier Arenas. El actual senador por designación territorial de los populares ha negado haber recibido sobresueldos. También haber conocido la existencia de la caja paralela. Su intervención, además, ha tenido un culmen: cuando ha negado ser ‘Javier Are’, el nombre que aparece en los papeles de opacos del extesorero.

Lo curioso es que Arenas, en la línea del Rajoy de hace años, ha admitido que algunos apuntes de la contabilidad paralela podrían ser ciertos. Pero, eso sí, no los que le atañen a él. Cuando las acusaciones le han preguntado por los apuntes en los que aparece su nombre, Arenas ha negado que fuesen reales, aunque luego ha admitido que algunas anotaciones sí lo pueden ser porque así lo han reconocido algunas personas que figuran en ellas.

Cascos también se ha ‘olvidado’ de un detalle. La memoria, además de frágil, es selectiva. Cuando Cascos ha enumerado sus cargos, ha obviado comentar que fue tesorero interino del partido a principios de los 90, “desde la renuncia de Naseiro hasta el nombramiento de Álvaro Lapuerta”. Y el tribunal se lo ha tenido que preguntar.

Lo cierto es que Cascos, quien fue conocido como ‘General secretario’ por su mano dura al llevar el partido, también ha negado saber quién es [Ángel] Piñeiro, el exgerente del PP de Galicia, y durante décadas estrecho colaborador y amigo de Rajoy. Él era el encargado, supuestamente, de entregar dinero negro a Génova. Hasta 1995 aportó a la contabilidad B casi 200 millones de pesetas, según los papeles de Bárcenas. Pero Cascos ha sido claro: “Yo desconozco lo que me está preguntando”.

María Dolores de Cospedal, autora del célebre “indemenicación en diferido” —expresión que ha evitado— y secretaria general del PP hasta la llegada de Casado, también ha negado conocer donaciones irregulares al partido. “Yo no he conocido que se hagan donaciones que no fueran regulares”. Y ha dejado una nueva coletilla, “de esa manera”, que promete dar que hablar.

Esta vez, la expresidenta de Castilla-La Mancha ha justificado así que su partido siguiera pagando a Bárcenas años después de haber dejado de ser el tesorero: “Se le pagaba en concepto de indemnización por haber renunciado al cargo y se le pagaba de esa manera”. Ella misma ha recalcado que “la semántica es muy importante”.

Es más, Cospedal ha sido cuidadosa con las palabras que ha utilizado en su declaración. Hasta el punto de que no ha mencionado a Bárcenas, a quien ha citado como “esa persona”, en otro guiño, quién sabe si consciente o no, a otra frase histórica de Rajoy: “Esa persona de la que usted me habla”.

Aznar sabía algo, supuestamente

El expresidente del Gobierno José María Aznar ha negado categóricamente que conociera la existencia de una caja B en el partido mientras él estuvo al frente. Se lo dijo hace unas semanas el periodista Jordi Évole en La Sexta. En esa entrevista, además, Aznar también rechazó que hubiera recibido sobresueldos. Pero el exdiputado Jaime Ignacio del Burgo ha señalado directamente al exdirigente popular.

Según ha contado Del Burgo, Aznar ordenó pagar “complementos” a un miembro del partido en Navarra cuyo nombre sale en los papeles de Bárcenas: Calixto Ayesa. El exdiputado, no obstante, ha caído en una aparente contradicción al explicar la naturaleza del dinero que Aznar habría ordenado enviar a Ayesa. Primero ha dicho que el dinero era para pudiera cerrar su consulta médica y después que era para compensar que tuvo que poner 14 millones de pesetas (84.000 euros) para hacer frente a un crédito electoral de su anterior formación, la UCD.

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