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05/08/2021 07:18 CEST | Actualizado 05/08/2021 07:18 CEST

Crecimiento económico, pero con matices

Los datos nos muestran cómo Europa ya ha salido de la recesión, a la vez que España lidera el crecimiento en la UE. Sin embargo, existen matices que dejan un sabor agridulce a los economistas.

Xinhua News Agency via Getty Images

Esta semana conocíamos los datos de crecimiento que han registrado las distintas economías durante el segundo trimestre del año. En este sentido, hablamos de unos datos que dejan un mejor sabor de boca a los analistas, que ven cómo la economía europea, que se encontraba estancada tras registrar contracciones en los dos trimestres pasados, ha comenzado a crecer; y, además, a un ritmo muy acelerado. Para que nos hagamos una idea, hace muchas décadas que la economía europea no crecía tan cerca de la china y no tan lejos de la estadounidense.

Y es que, debido a la frecuencia con la que los economistas han ido revisando la evolución del PIB y, en general, la actividad económica en las distintas economías de la Unión Europea, la Comisión Europea, hace escasas semanas, se vio en la obligación de revisar, y muy considerablemente, sus previsiones económicas de primavera (mayo). Pues hablamos de que en cuestión de dos meses se habían quedado obsoletas. Una revisión que, para que nos hagamos una idea de lo que comentamos, supone la mayor alza en más de 10 años de historia.

El PIB real de la Unión Europea volverá a su nivel previo a la crisis en el último trimestre de 2021

Así, estas proyecciones que mencionamos muestran que el PIB real de la Unión Europea volverá a su nivel previo a la crisis en el último trimestre de 2021, tanto para la UE como para la zona del euro. Sin embargo, dicho bloque económico, tal y como establece la oficina estadística comunitaria, Eurostat, retomó durante este trimestre la senda del crecimiento, con un avance del PIB cercano al 2% entre abril y junio, lo que pone fin a los retrocesos vividos en los seis meses anteriores.

De esta forma, la economía europea supera en este segundo trimestre, como decíamos, la recesión técnica registrada en el pasado, tras dos trimestres consecutivos registrando contracciones por las restricciones impuestas y la incapacidad de reabrir plenamente la economía. Un escenario bastante más favorable, pues, aun no habiendo recuperado nuestro nivel de PIB previo a la crisis, sí hemos salido de esa recesión que seguía lastrando a las economías europeas. Una salida meramente anecdótica, pues ya se descartaba, pero que llama al optimismo por el avance de la recuperación.

Junto a la Unión Europea, es muy destacable el crecimiento registrado por la economía española. Una economía que, como establecía la propia OCDE, sería la que lideraría la recuperación en este 2021. Así, analizando la recuperación por países, los datos confirman lo que mostraba el organismo. España, con un crecimiento muy destacable como decíamos, lidera este crecimiento en tasa anual, tras registrar un crecimiento del 19,8%. De la misma forma, España también queda entre los primeros países en lo relativo al crecimiento intertrimestral, tras anotar un 2,8%, quedando solamente por detrás de Portugal, Austria y Letonia.

Seguimos atendiendo a unas divergencias muy notables entre las economías del bloque comunitario

 

Sin embargo, debemos señalar varios matices que, de la misma forma que estos destacables datos, resultan fundamentales a la hora de hacer un análisis objetivo de la situación.

Y es que, aunque la recuperación siga viento en popa, seguimos atendiendo a unas divergencias muy notables entre las economías del bloque comunitario. Tanto en materia de endeudamiento, como de debilidades estructurales, en general, la economía europea no presenta una situación simétrica al analizar, una a una, las economías que integran dicho bloque. Y es que, mientras tenemos economías como Alemania, que ya muestran un nivel de PIB similar al que registraban antes de la pandemia, otras como la española, como clarifica la propia OCDE, no prevén recuperarse hasta entrado el año 2023.

Otro matiz relativo a esto que comentamos, y a la economía española como vemos, es que la economía peninsular, pese a ser la economía que lidera el crecimiento, lo hace por un efecto rebote, pues también registra el mayor hundimiento del conjunto de países de la Unión Europea. Un rebote que, pese a la intensidad de este, sigue sin devolvernos a los niveles que mostrábamos en el año 2019, cuando no existía la pandemia. Un matiz que hay que señalar, pues titulares como el que menciono pueden llevarnos a conclusiones erróneas como creer que la economía española lidera los crecimientos en Europa.

Así, la OCDE, de la misma forma que dijo que la economía española sería la que más iba a crecer en este 2021, dijo que sería, de entre las economías desarrolladas, la que más tarde en recuperarse. Por lo tanto, pese al optimismo que suscita la recuperación, que avanza con paso firme, debemos atender al análisis objetivo, pues esas divergencias, así como esa recuperación más tardía de la economía española, muestran la existencia de disfuncionalidades que impiden la autocomplacencia de un proyecto europeo, y un proyecto español, necesitado de ambiciosas reformas.

La economía europea va como un tiro. Los datos que conocimos en meses pasados generaron cierto pesimismo, pues las contracciones seguían sucediéndose en tanto en cuanto seguía estando presente el COVID en los países miembros.

Tal y como establece la oficina estadística comunitaria, Eurostat, la economía europea retomó la senda del crecimiento en el segundo trimestre del año, con un avance del 2% entre abril y junio, lo que pone fin a los retrocesos vividos en los seis meses anteriores.

De esta forma, la economía europea supera en este segundo trimestre la recesión técnica registrada en el pasado, tras dos trimestres consecutivos registrando contracciones por las restricciones impuestas y la incapacidad de reabrir plenamente la economía.

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