Cuatro historias de mujeres que dijeron basta: "El 016 me salvó la vida"

Supervivientes de la violencia machista cuentan el maltrato que sufrieron y cómo fue su experiencia con el teléfono de información, que cumple 15 años.
|
Violencia de género.
Violencia de género.
Alvaro Medina Jurado via Getty Images

Lourdes, Mandi, Rosalía y Macarena no se conocen de nada, pero han compartido experiencias similares. Sus vidas han estado quebradas durante años por vejaciones, insultos, amenazas, chantajes, golpes y todo tipo de maltratos por parte de sus exparejas. Todas contactaron en algún momento con el 016, el servicio de información, asistencia psicosocial y jurídica, que este lunes cumple 15 años de funcionamiento y que ya ha asistido a más de un millón de mujeres.

Ahora afrontan su vida con el fin de dar portazo al dolor y el miedo que las ha paralizado durante años. Han accedido a hablar con El HuffPost para contar sus experiencias y que puedan servir a otras mujeres en la misma situación. Estas son sus historias.

Lourdes: “Tenía que esconder el dinero para tomar un refresco si salía a pasear”

Lourdes sabe que la culpa no es suya, pero eso no evita que su voz se quiebre y deje salir todo el sufrimiento que ha padecido. Hay momentos en los que no sabe por qué transigió con muchas de las situaciones de maltrato que ha vivido.

Estaba todo el día encerrada en casa, si salía tenía que darle el móvil a su agresor, no tenía agenda de contactos y si la llamaba su madre, tenía que poner el manos libres para que él supiera en todo momento qué le contaba. También se quedaba con todos sus ingresos. “Tenía que esconder dinero para tomar un refresco si salía a pasear”, cuenta.

Lourdes

Ha sufrido maltrato tanto de su expareja como del padre de su hija, años atrás. El 29 de diciembre de 2021 seguía sufriendo el acoso por parte de ellos, y llegó al límite. “Tenía pesadillas continuas tanto con él como con el padre de la niña, no era capaz de dormir, vomitaba todo lo que comía…”, confiesa Lourdes. Ese día llamó al 016. “Me dijeron hasta si quería que fuera una ambulancia a mi casa para ayudarme, pero yo solo quería desahogarme, fue una experiencia muy positiva”, narra Lourdes.

En el teléfono encontró una asistencia “empática”, la animaron a denunciar y le explicaron todos los recursos que tenía a su disposición para salir de la situación de violencia en la que se encontraba. En enero de 2022, cuando empezó un tratamiento psiquiátrico, tomó toda la información que le habían brindado desde el servicio y denunció.

Ahora puede dormir, las pesadillas han desaparecido y tiene menos flashes del maltrato psicológico y físico al que la han sometido durante años: “Cuando yo estaba dormida a veces le daba la vuelta al colchón para que me cayera al suelo”. Su expareja no tuvo ningún escrúpulo en hacer daño a sus animales con tal de aumentar su dolor, casi estrangula a uno de sus perros, y estampó un pajarito, que Lourdes había cuidado desde los 10 días, contra la pared.

El proceso judicial abierto por violencia de género se encuentra ahora a la espera de que la jueza determine cuál es el siguiente paso. Sin embargo, Lourdes quiere que su testimonio sirva para ayudar: “Haré todo lo que pueda para que otras mujeres que estén en la misma situación puedan salir de esto”.

Mandi: “El 016 me ayudó a tomar la decisión de denunciar”

Regulín. Esa es la palabra que usa Mandi (nombre ficticio) para explicar cómo se siente. Es la prueba fehaciente de cómo un diminutivo puede ocultar una historia de terror. Esta mujer brasileña ha sufrido maltrato psicológico y físico por parte de su expareja, y su hija de 13 años, fruto de una relación anterior, también sufre el acoso del agresor. “Empezó a hacerlo cuando se dio cuenta de que era la única manera de hacerme daño”, cuenta. Esa violencia que los agresores trasladan a los hijos con el fin de dañar a las víctimas tiene un nombre: violencia vicaria.

En el teléfono de ayuda, Mandi encontró información frente a la violencia: “El 016 me ayudó a tomar la decisión de denunciar”. Además, desde el teléfono la orientaron sobre qué medidas puede tomar para preservar en todo momento su seguridad ante situaciones de peligro.

Él tenía un control absoluto sobre ella. “Yo era consciente de que estaba siendo maltratada, pero quería ganar tiempo”, cuenta. Pero después de una paliza que la dejó destrozada, no hubo más tiempo que ganar. A pesar de estar encerrada en casa, consiguió escapar con la ayuda de una vecina. Poco después, se decidió a denunciar.

Sororidad

Feminismo de la 'A' a la 'Z': todas las palabras que deberías saber

Ahora está en vigor una orden de alejamiento de seis meses que acaba en septiembre. Sin embargo, el terror no ha cesado. Mandi sufre aún crisis de pánico y un miedo constante a encontrarse con el hombre que la agredía. “No puedo andar sola por la calle. Siempre tengo que estar hablando con alguien por teléfono. Muchas veces me siento perseguida, puede que sea producto de mi imaginación”.

Su historia está atravesada por la sororidad. Desde las mujeres que la atendieron en el 016, hasta la que la ayudó a escapar, por todo el camino se ha encontrado a otras dispuestas a arrimar el hombro. Actualmente lucha para salir adelante.

“Cuando yo estaba dormida a veces le daba la vuelta al colchón para que me cayera al suelo”

- Testimonio de Lourdes, víctima de violencia machista

Rosalía: “Me decía ‘tú solo te separarás de mí con los pies por delante’”

Rosalía denunció cuando tenía 58 años, en 2009. Toda su biografía anterior está marcada por el maltrato que tanto ella como sus dos hijos sufrieron por parte de su exmarido. Cuando nació el primero de sus dos hijos, decidió dejar de trabajar para cuidarlo y poco después empezó una historia de esclavitud y vejaciones.

El único que podía controlar el dinero era el agresor, que podía llegar a ser muy violento. “En los cumpleaños y navidades siempre se emborrachaba y rompía cosas, le importaba un pimiento todo”.

Le propuso muchas veces que se separaran, pero la respuesta era cortante: “Me decía ‘tú solo te separarás de mí con los pies por delante’”. La gota que colmó el vaso fue un día en que sentó a Rosalía y a sus hijos en el sofá y comenzó a amenazarlos con un cuchillo. “Mi hijo llamó a la policía y se lo llevaron”.

Rosalía

El 016 la ayudó a tomar conciencia de lo que estaban viviendo. “Me salvó la vida”, confiesa. La labor informativa del teléfono fue vital para que Rosalía diera un paso al frente contra el maltrato: “Me dieron mucha información de qué era la violencia de género, conforme me explicaban, me daba cuenta de que era lo que me estaba pasando a mí”. El servicio le prestó asistencia antes y después de denunciar con apoyo psicológico y legal. “Entendí que sí o sí me tenía que ir yo si quería salvar mi vida”.

Y consiguió dar el paso, denunció y se fue a una casa de acogida. “Yo les digo a las mujeres que no les tengan miedo, la tranquilidad que tienes allí es más de la que tienes en tu casa”, cuenta Rosalía. Las psicólogas del 016 llegaron a atenderla “hora y media” y la acompañaron durante todo el proceso legal: “Vinieron conmigo hasta el último juicio”.

Rosalía reconoce que denunciar es “muy duro y muy difícil”, con momentos donde la soledad es total, pero ahora tiene una vida en libertad. “Desde que me fui de mi casa soy libre ¿Sabes lo que significa eso para una persona que ha estado tanto tiempo sometida? No te lo puedes ni imaginar”.

Actualmente conjuga una de sus mayores aficiones, viajar, con su faceta de “activista”. Recorre España dando charlas y colabora con la Fundación Ana Bella en sus proyectos, que ayudan a empoderar a miles de mujeres en todo el mundo. “Lo importante es que haya más apoyo y sigamos en la brecha, luchando”.

Macarena: “La violencia física llegó un día antes de la boda”

Una noche de invierno, hace años, Macarena llamó por primera vez al 016 desde una cabina telefónica. Su expareja se había encerrado en casa con la hija de ambos y no la dejaba pasar. Le recomendaron llamar a la policía, pero ella, atenazada por el miedo y las consecuencias que pudiera traer a su vida optó por callar: “Aguanté el tirón hasta que me dejó entrar de nuevo”.

El miedo fue una constante en su vida. “Es una persona muy rencorosa y muy vengativa”, cuenta. Una sensación que la mantuvo “atada y parada” durante años. La siguiente vez que llamó fueron tres veces seguidas, pero su maltratador estaba a su lado y no paraba de repetirle que “no valía nada” y que era una “cobarde”. Desde el 016 respondieron, pero ella no fue capaz de articular palabra.

Macarena

Ese mismo día denunció su situación directamente a la policía y comenzó, poco a poco, a liberarse de sus cadenas. El agresor cumple condena y ella afirma que ya no tiene miedo, aunque confiesa que la “intranquilidad” la va a acompañar hasta el día que se muera. La violencia empezó siendo psicológica, hasta que se transformó. “La física llegó un día antes de la boda”, narra Macarena. En aquel momento le perdonó, pensó que no volvería a pasar, y ese “fue el error”.

Sus dos hijos también sufrieron el maltrato “desde que nacieron”, aunque ya no tienen relación alguna con su padre. Cuando se le menciona el negacionismo que abanderan algunos políticos de la ultraderecha, esta mujer se enciende: “No lo han sufrido en sus carnes, cuando lo niegan, también ellos se hacen partícipes de esa violencia”.

Ahora Macarena tiene otra vida. Cuando la orden de alejamiento llegaba a su fin, puso tierra de por medio, vendió su casa y se fue a vivir al campo, donde ha fundado una protectora de animales. Mientras habla con El HuffPost se escuchan ladridos. “Es un poquito para expiar mi dolor y mi culpa porque tenía tres perros con él y tuve que regalarlos para salvarlos, la violencia animal también es violencia vicaria”, dice Macarena. Y añade: “Estos animales también han sufrido maltrato”.

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 53 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600000016, y los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Es anónimo y confidencial y no deja rastro en la factura, pero sí hay que borrarlo del registro de llamadas.

En una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062), y en caso de no poder llamar se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.