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Qué tiene 'Death Stranding' para ser el juego más esperado de la generación

Norman Reedus, Mads Mikkelsen y Guillermo del Toro encabezan un reparto de lujo nunca antes visto en un videojuego.

Death Stranding se empezó a gestar el 16 de diciembre de 2015. Hideo Kojima, uno de los grandes genios de la industria del videojuego y Andrew House, CEO global de Sony en aquel entonces, se estrechaban la mano sellando así una colaboración conjunta para desarrollar un título para PlayStation 4.

Meses antes, el creativo japonés y su equipo sufrieron un doloroso divorcio con la titánica empresa de videojuegos Konami, que dejaba a su suerte una saga con un nombre millonario, Metal Gear, y un título de terror que jamás vio la luz pero que marcó una tendencia en el mundo del ocio digital, Silent Hills.

Este último juego reunía a dos astros del séptimo arte: el director mexicano Guillermo del Toro (El Laberinto del Fauno) y el actor estadounidense Norman Reedus (The Walking Dead).

Hideo Kojima se llevaba consigo a Reedus y a Del Toro a un nuevo proyecto, apadrinado por Sony, y además conseguía embaucar a Mads Mikkelsen (Casino Royale) y a Léa Seydoux (La vida de Adèle). Un reparto de lujo que capitanearía uno de los juegos más esperados de la generación.

Norman Reedus en 'Death Stranding'.
Norman Reedus en 'Death Stranding'.

En junio de 2016, durante el E3 —la famosa feria de videojuegos que tiene lugar en Los Ángeles—, se proyectó el primer tráiler de Death Stranding ante millones de espectadores en todo el mundo.

La mecha estaba encendida.

El 8 de noviembre de 2019 vio la luz la esperada obra de Kojima Productions. Un juego muy personal, que presenta un universo onírico lleno de misterios, amenazas y simbología. En un mundo destruido tras un cataclismo, y donde la lluvia envejece aceleradamente todo lo que toca, los portadores se han convertido en héroes.

“Es un juego hecho con alma, con mimo. Que busca dejar huella en el corazón del que lo toque, y que pasará a la historia de la industria del videojuego”

La poca población que sobrevive habita pequeños asentamientos esparcidos por todo el territorio. En esta situación, el jugador toma el control de Sam Porter Bridges (Reedus), un mensajero bendecido por el extraño poder de regresar de la muerte, y que debe recorrer Estados Unidos para volver a reconectar el país antes de que la humanidad se extinga.

En su camino tiene que hacer a frente a los Entes Varados, almas sujetas entre dos mundos que buscan cuerpos de los que alimentarse. Además de estos peligros, Sam tiene la difícil tarea de convencer a los aislacionistas y hacer frente a terroristas, que no quieren el regreso de una nación.

Sus actos tienen eco en las partidas del resto de jugadores (y al revés). Este es uno de los atractivos de Death Stranding: su componente de multijugador social. El jugador no verá a nadie por los escenarios que lo rodean. Está solo. Aunque se pueden dejar avisos, materiales, edificaciones o vehículos a otros jugadores en sus propias partidas. Esta conexión entre personas de todo el mundo es parte de la gran magia que rodea la experiencia. Cuanto más se colabore en esta comunidad, más ayudas se puede recibir

A Death Stranding hay que reconocerle su arriesgada apuesta. Hideo Kojima ha firmado un videojuego muy especial con corte de superproducción que es difícil de encasillar, y eso tiene mucho mérito. En lo que a gráficos se refiere, el juego alcanza el techo de PlayStation 4. Es espectacular.

Además, el título viene acompañado de una banda sonora envidiable. Muchas de las pistas que engalanan los paseos virtuales con Norman Reedus son parte de la obra de Low Roar, banda americana-islandesa que despuntó tras prestar su música (I’ll Keep Coming) en el primer tráiler de Death Stranding.

Sony tampoco ha perdido la oportunidad de dejar una gran labor en el doblaje, ya marca de la casa en todas sus últimas producciones. Suenan unas voces de lujo por parte de Carlos Di Blasi, que da voz a Norman Reedus en The Walking Dead, Rafael de Azcárraga y Neri Hualde (Tormund y Sansa Stark en Juego de Tronos) o Gabriel Jiménez, que es la voz habitual de Hugh Jackman, en el personaje de Mads Mikkelsen.

Este juego huele a cine, una historia que te atrapa nada más empezar. En todo el mar de tinta que se ha usado para hablar de la nueva obra de Hideo Kojima, se ha afirmado que no es un título apto para el público que busca experiencias rápidas. Es un juego hecho con alma, con mimo. Que busca dejar huella en el corazón del que lo toque y que pasará a la historia de la industria del videojuego. Otro paso más del juego social.