Cómo detectar mentiras y qué hacer cuando te las dicen a la cara

“Los motivos que hay detrás de una mentira son más variados de lo que creemos y no siempre son individualistas”.

Nos gusta pensar en nosotros mismos y en los demás como personas honestas, pero lo cierto es que todo el mundo miente mucho más de lo que cree.

Según un estudio publicado por el psicólogo Robert S. Feldman, de la Universidad de Massachusetts, el 60% de las personas mienten al menos una vez por cada 10 minutos de conversación, siendo la media de dos o tres mentiras en ese periodo. Cuando a los participantes en el estudio se les pedía que hicieran lo posible por caerle mejor al entrevistador, el número de mentiras aumentaba.

Pamela Meyer, fundadora y directora general de Calibrate —una asesoría que ofrece formación en detección de mentiras— clasifica las mentiras en dos grandes grupos: ofensivas y defensivas. Las ofensivas son las que se dicen para obtener un beneficio: una recompensa, una ventaja competitiva sobre otra persona, la admiración de los demás... Las mentiras defensivas, por otro lado, se dicen para protegerse a uno mismo o a otra persona de una situación peligrosa, incómoda o vergonzosa.

“Los motivos que hay detrás de una mentira son más variados de lo que creemos, y no siempre son individualistas”, explica Meyer. “La palabra ‘mentiroso’ es una forma de señalar y mostrar superioridad moral, pero lo cierto es que mentir es parte de la experiencia humana”.

Pero ¿cómo puedes saber si alguien te está mintiendo a la cara? ¿Y qué hay que hacer si lo descubres? Esto es lo que opinan los expertos.

No se nos da bien detectar mentiras

Los estudios demuestran que solo detectamos las mentiras un poco más de la mitad de las veces. Es una probabilidad ligerísimamente superior a si lo decidieras a cara o cruz. ¿Y por qué pasa eso? Al parecer, los “indicadores” en los que se suele fijar la gente (evitar el contacto visual, mover nerviosamente los pies y las manos, contar historias abstractas con pocos detalles...) no son indicadores con suficiente evidencia científica detrás.

“Las pistas en las que se suele fijar la gente son más bien leyendas urbanas y estereotipos”, asegura el catedrático Matthew McGlone, de la Universidad de Texas y experto en detección de mentiras.

La realidad es que detectar una mentira tiene “una complejidad enorme”, sostiene Meyer.

“No existen pistas definitivas, por mucho que insistan en ellas. No es posible mirar a una persona y decir: ‘Está moviendo mucho el pie, así que está mintiendo’. No funciona así, esto no es un truco de salón”, advierte. “Eso sí, existen formas de sonsacar la verdad cuando sospechas que alguien te está mintiendo”.

¿Un ejemplo? Aumenta la carga cognitiva de esa persona; es decir, pon su mente a trabajar más rápido. Mentir y tratar de mantener la calma requiere mucha energía mental. Utilízalo a tu favor.

“Cuando una persona está concentrada en mantener una mentira mientras parece tranquila y espontánea, su carga cognitiva es muy alta. Es como si tuviera muchos engranajes en su mente funcionando a toda máquina para procesar la situación en tiempo real y actuar en consecuencia”, explica Meyer.

Por ejemplo, una persona que miente ha preparado una historia en su mente para proteger su mentira, pero si le piden que cuente los acontecimientos en orden cronológico, es probable que tropiece.

“No te obsesiones buscando indicios y concéntrate más bien en añadirle carga cognitiva”, recomienda Meyer.

Otro enfoque que propone Edward Geiselman, profesor emérito de Psicología de la Universidad de California, es pedir más detalles concretos con frases como: “Háblame un poco más sobre esto” a medida que cuenta su historia. Las preguntas abiertas son muy útiles para añadir presión y carga cognitiva.

¿Es recomendable decirle al mentiroso que es un mentiroso?

Supongamos que sabes con certeza que alguien te está mintiendo o no está diciendo toda la verdad. ¿Qué deberás hacer a continuación? Como imaginarás, no hay una respuesta válida para todas las situaciones.

Meyer, por su parte, no recomienda iniciar una confrontación directa, sino intentar recabar más información para comprender la perspectiva y el contexto de la otra persona.

Pone como ejemplo el hipotético escenario en el que un ordenador desaparece de la oficina y ese día solo había un trabajador ahí, que dice no saber nada de lo sucedido. En vez de acusarlo de mentir, convendría enfocar la conversación desde una posición de curiosidad empática.

“Concédele el beneficio de la duda y ponte en su posición. ‘Debe de ser raro estar solo en la oficina por la noche. ¿Te gusta trabajar en ese turno?’. Te sorprendería darte cuenta de lo mucho que descubres desde la curiosidad y no desde la acusación”, afirma.

En otras ocasiones, quizás sea más adecuado abordar la situación de forma directa. Antes de precipitarte, conviene tener en cuenta varios factores, avisa Tiana Frazier, terapeuta familiar y matrimonial de Millennial Life Counseling: tu relación con la otra persona (¿te sientes seguro con esa persona?), la clase de mentira (¿es algo con poca importancia o algo que hay que procesar con tiempo?), el lugar en el que estáis (¿estáis en público o en privado?) y el espacio emocional en el que os encontráis ambos.

“La seguridad es siempre el factor más importante a la hora de iniciar la confrontación. Si crees que no va a ser seguro, no lo hagas”, recomienda Frazier.

Si tienes la certeza de que tu seguridad no corre peligro, la mejor forma de confrontarte con la otra persona es en privado y de forma presencial, no por mensaje ni por llamada, recomienda Frazier. Si lo haces en público, la otra persona se sentirá avergonzada y se pondrá a la defensiva.

“Llamar mentirosa a la otra persona es una forma segura de empezar una discusión”

Ten en cuenta también tu estado emocional y el de la otra persona. Quizás tengas la tentación de hablarlo ya mismo, pero si está la situación muy caliente, quizás sea mejor dejar que se enfríe para llevar la conversación de forma racional.

“Mi recomendación es hablarlo cuando ambos estéis suficientemente calmados. Además, ambos debéis mostraros receptivos e intentar comprender los pensamientos y sentimientos de la otra persona”.

Cuando decidas tratar el tema, es bueno ser asertivo, pero con respeto, sin acusaciones. Utiliza la primera persona y céntrate en tus sentimientos en vez de hablar en segunda persona sobre lo que crees que ha hecho. Evita hacer generalizaciones como “tú siempre” o “tú nunca”, porque son un ataque. Céntrate en esta situación en concreto.

Aquí va un ejemplo de Frazier sobre cómo podrías iniciar esa conversación: “Me siento mal porque antes me has dicho que te ibas a quedar en casa y luego has subido una historia en Instagram con tus amigos. Te estoy contando cómo me siento porque valoro mucho la honestidad en mis amistades”.

No olvides que llamar mentirosa a la otra persona es una forma segura de empezar una discusión.

Meyer también subraya la importancia de hablar desde la empatía y no desde la hostilidad cuando decidas hablar con alguien sobre una mentira.

“Cuéntale cómo te sientes. Explícale que estás decepcionado, pero sin creerte superior moralmente. La vida es muy corta para perder así el tiempo y nunca se sabe cuándo le mentirás tú a otra persona”, concluye.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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