BLOGS
26/04/2021 07:05 CEST | Actualizado 26/04/2021 07:05 CEST

Efectos secundarios

Los negacionistas no buscan el rechazo inmediato de unos hechos, sino crear una predisposición para rechazar las circunstancias de la realidad.

Europa Press News via Getty Images
Una ciudadana recibe la vacuna contra el coronavirus en el estadio Wanda Metropolitano en Madrid.

El porcentaje de personas que rechaza la vacunación con AstraZeneca ha aumentado más de un 100% y en estos momentos el 52% de la población revela su desconfianza hacia la vacuna, según el estudio internacional realizado por la consultora YouGov. El reflejo de esta situación ha hecho que las cancelaciones en Madrid hayan pasado del 2-3% al 60-70%, según el viceconsejero Antonio Zapatero.

Y no es casualidad. Muchas de las cosas que vemos ahora son efectos secundarios de comportamientos anteriores. Eso es lo que buscan las posiciones de poder con el negacionismo, no tanto el rechazo inmediato de unos hechos concretos, sino crear una predisposición para rechazar las circunstancias de la realidad que dan lugar a esos hechos que ellos niegan. De esa manera consiguen su objetivo y se salen con la suya, puesto que el resultado final es que, gracias a sus planteamientos, la sociedad rechaza las alternativas que ellos critican a partir de hechos puntuales y todo se mantiene bajo las referencias que defienden con sus negaciones.

El ejemplo cercano lo tenemos en la pandemia y las vacunas. Un grupo niega la realidad de la pandemia y la necesidad y eficacia de las vacunas. Esto produce un efecto inmediato y directo al conseguir que un número de personas acepten esa idea y se unan a su negacionismo, el cual no se limita al hecho puntual planteado, sino que se amplía a la defensa de su modelo de sociedad, ideas, valores, creencias y demás elementos que lo configuran.

Aunque una parte de la sociedad cuestiona dichos planteamientos negacionistas, este grupo consigue con su estrategia inocular la duda y preparar a una parte de la sociedad para aprovechar cualquier circunstancia sobrevenida con el objeto de potenciar el mensaje negacionista a partir de la nueva situación y de ese modo defender sus posiciones ideológicas.

Ocurrió cuando al poco de comenzar la vacunación en Reino Unido apareció la variante británica del covid-19, los negacionistas dijeron que la mutación había sido consecuencia de la vacuna. Ahora vuelve a suceder con mayor intensidad aún, dadas las características del problema que se ha planteado, al cuestionar las vacunas de AstraZeneca y Janssen por el riesgo de trombosis y de paso aprovechar para criticar toda la estrategia de vacunación al presentarla cómo una amenaza y algo innecesario.

Cualquier argumento científico que se dé para contextualizar los efectos secundarios de las vacunas, su incidencia, los factores que pueden influir en su aparición... en lugar de ser tomados como referencias para entender todo lo que pasa alrededor del proceso, son utilizados como demostración de que todo forma parte de una trama organizada con diferentes intereses y que hay connivencia entre los sectores gubernamentales, científicos, empresariales y de cualquier tipo para controlar a la población y obtener beneficios de dicho control.

Todo ello revela varios efectos comunes a la estrategia negacionista y sus efectos secundarios, entre ellos los siguientes:

1) Son planteamientos que parten de una posición social asumida y vinculada a otros elementos asentados en la sociedad alrededor de determinadas ideas, creencias, valores, grupos... porque al final se trata de defender esa posición común, por eso Michael Specter habla de “negacionismo grupal”. No se trata de casos aislados, sino de estrategias que necesitan de la participación de grupos numerosos de personas.

2) Como primer efecto, la estrategia negacionista busca evitar enfrentarse a una verdad incómoda que les obligaría a tener que posicionarse de manera diferente ante unas determinadas circunstancias de la realidad. Pero eso es solo como primer objetivo.

3) La negación es una reacción a una situación que se presenta como novedad y cuestiona algunos de los elementos del orden existente hasta ese momento. Esta llegada se percibe como un ataque contra los elementos establecidos basados en sus ideas. Aquellas personas que los proponen son identificadas como responsables del ataque. De ahí que sus críticas se dirijan tanto hacia las nuevas propuestas como contra las personas que las promueven.

4) La consecuencia final de esta estrategia es el afirmacionismo, es decir, la afirmación y reafirmación de los elementos que se ven debilitados con el planteamiento novedoso que hace necesaria la negación. Así, por ejemplo, cuando se niega la realidad de la pandemia y la necesidad y eficacia de las vacunas, lo que se hace es defender el orden existente, los valores androcéntricos que lo definen y se destaca la existencia de toda una estrategia que busca imponer un nuevo orden a través de la manipulación de la sociedad mundial por medio de la pandemia.

Esta situación no es muy diferente a la que se observa hoy en la política conservadora, basada en propuestas que giran alrededor de la defensa de un modelo de vida factible para una parte mínima de la población, y en la presentación de cualquier alternativa como un ataque y amenaza. Lo vemos ahora en la campaña de Madrid cuando se llega a contraponer las propuestas de la izquierda con la libertad, cuando se desprecia hay quienes están en las colas del hambre, o cuando se le da más valor al ocio que a la vida.

Por eso no debemos minimizar las consecuencias de los planteamientos racistas de la ultraderecha, porque con sus críticas hacia los menores no acompañados ya han preparado a la sociedad para que el día que surja un problema con alguno de ellos, la reacción social contra los inmigrantes sea de gran intensidad. A la ultraderecha no le importa tanto que ahora haya más o menos gente que comparta el mensaje de su cartel, lo que le interesa, y en gran parte ya han conseguido, es el efecto secundario del rechazo futuro.

Juegan con la defensa de su modelo, el cual solo puede ser disfrutado por una parte de la sociedad, pero al mismo tiempo se aprovecha del anhelo de la otra parte y las trampas de un modelo que presenta el éxito y el reconocimiento sobre los elementos simbólicos que tienen quienes se encuentran en las posiciones de poder. Por eso crean la ilusión de que si hacen suyas algunas de las cosas o adquieren elementos materiales como los que disfruta la gente de más estatus, su posición social asciende por encima de quienes no adquieren esos elementos simbólicos de reconocimiento. Y luego, cuando les interesa a las posiciones de poder, llaman a todo eso “vivir por encima de sus posibilidades”.

Son algunas de las consecuencias del poder, que aquellos a quienes oprime quieren ser como los opresores, mientras que estos nunca quieren ser como los oprimidos. Por eso cada cierto tiempo aumentan los mecanismos de control sobre ellos para que sea más difícil que progresen y disfruten de bienestar.

Son los efectos secundarios del poder injusto levantado sobre la desigualdad.

Este artículo se publicó originalmente en el blog del autor.

ESPECIAL PUBLICIDAD