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07/10/2021 07:18 CEST | Actualizado 07/10/2021 07:18 CEST

El dinero como patria y ley

No deja de ser curioso, aunque no novedoso, que aquellos que más hablan de las banderas sean los primeros en traicionar a los ciudadanos de su país.

EFE
Mario Vargas Llosa.

Esta primera semana de octubre nos está dejando una foto muy clara de la distancia que hay entre dos mundos: el de los ricos que evaden impuestos en paraísos fiscales y el de las personas normales que necesitan de unos presupuestos generales del estado como los que prevé el acuerdo anunciado por el Gobierno de Sánchez 

Hace un par de días conocíamos, gracias al concienzudo y comprometido trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, los chanchullos de una parte de la élite internacional -entre ellos 600 españoles- formada por jefes y ex jefes de estado, empresarios, cantantes, obispos y millonarios varios para evadir impuestos en sus respectivos países. Paraísos fiscales, cuentas offshore, testaferros, estructuras fiduciarias... un vocabulario que ya nos resulta familiar y que demuestra cómo hay toda una parte de la -alta- sociedad que sin ningún tipo de escrúpulos evade indecentemente esos impuestos que sirven para frenar virus como el Covid-19, apagar fuegos que arrasan nuestros bosques o luchar contra los efectos desbastadores de un volcán. 

En la otra cara de la moneda, ayer conocíamos un acuerdo en el seno del Gobierno de Pedro Sánchez para elevar a Consejo de Ministros el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y próximamente una nueva Ley Estatal de Vivienda. Ambos, proyectos imprescindibles para no dejar a nadie atrás. El primero, con el objetivo de afianzar una recuperación económica y social que llegue a todas y a todos y el segundo, para legislar por fin para una regulación de los precios de los alquileres que permita mensualidades asumibles para todo el mundo. Sin duda, esta será una legislatura sin precedentes en favor del derecho a tener una vivienda digna. Y las nuevas cuentas contarán, además, con un plan especial que ayudará a las y los jóvenes a poder emanciparte. 

Seguramente cuando Vargas Llosa anteponía el “votar bien” al “votar libremente” desde los micrófonos de la Convención del PP de Casado, se refería exactamente a votar por aquellos políticos que defienden, facilitan, ocultan y, en muchos casos, participan de esas estructuras en paraísos fiscales para agrandar sus fortunas privadas. No deja de ser curioso, aunque no novedoso, que aquellos que más hablan de las banderas sean los primeros en traicionar a los ciudadanos de su país y que los mismos que van siempre con la ley en la boca sean los primeros en saltársela si les beneficia económicamente. Y en frente a eso, y a pesar de eso, están quienes con su trabajo diario y sin dejarse pisar por los poderosos adversarios trabajan para seguir blindando derechos y que la igualdad de oportunidades llegue a todos los rincones.