Elia Barceló: "A ver si alguien por fin se da cuenta de que una mujer con 50 años sigue viva"

Entrevista con la escritora, que publica 'Muerte en Santa Rita'.
La escritora Elia Barceló.
ROCA EDITORIAL
La escritora Elia Barceló.

Se podría decir que Muerte en Santa Rita (Roca Editorial), la última novela de Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957), es la antítesis de la anterior, La noche de plata. En sus propias palabras, aquella era “muy densa y oscura”, al tener lugar en un invierno en Viena y un tema “terrible”, de crímenes contra niños, desapariciones y asesinatos. Ahora, la autora lleva de la mano a sus lectores hasta casi oler las mimosas y el mar en pleno estallido de la primavera. De ahí que se hable del libro como un noir mediterráneo o una novela negra luminosa, porque en sus histo “siempre hay por lo menos un crimen”.

En este caso, el crimen viene a perturbar la apacible vida de los habitantes de Santa Rita, “una comunidad de gente que se lleva bien y que se lo pasan bien juntos”. “Por una parte es una novela negra porque hay un crimen y una investigación, pero por otra, también es una novela normal, realista, psicológica, de gente que oculta cosas, que tiene sus problemas. Pensé es un noir, pero también es mediterráneo, luminoso y primaveral”, describe la escritora.

Como añade, también es una de esas novelas “para todos los públicos”, que se puede leer “cuando te vas de vacaciones y quieres algo que te entretenga, que te haga pasarlo bien, que te permita cerrar el libro con una sonrisa y que luego te quedes dando vueltas porque hay unos cuantos temas menos risueños”.

“Muerte en Santa Rita' es un 'noir,' pero también es mediterráneo, luminoso y primaveral”

Toda la acción transcurre en un lugar muy especial “que casi es un personaje en sí mismo”, el huerto de Santa Rita, del que explica así su historia: “En 1865 hubo un señor que había estudiado Medicina en Valencia y que era hijo de ricos labriegos. Sus padres le dan unos terrenos y se le ocurre montar el primer balneario de talasoterapia del Mediterráneo. Van pasando las generaciones; luego el balneario se convierte en sanatorio para enfermedades mentales, sobre todo para señoras nerviosas. Poco a poco empieza a ser una especie de manicomio donde la gente rica encierra a sus esposas e hijas díscolas y al final, en la Guerra Civil, aquello ya es un manicomio de baja estofa”.

La casona la hereda una escritora de 90 años, Sofía, quien lo convierte en un lugar en el que vivir con sus mejores amigos: “Poco a poco, van admitiendo gente de todas las edades, de todas las profesiones, que están dispuestos a vivir allí a cambio de colaborar, por ejemplo con su pensión. Y los estudiantes pueden vivir gratis allí y a cambio hacen de chófer a las personas más mayores, los acompañan a sitios o hacen la compra”.

“Es un intento de crear una nueva manera de vivir”, apostilla Barceló, quien piensa que “podría ser un camino” que explorar en la vida real: “El final de la vida de las personas, que puede alargarse hoy en día 10 años, 12 años... ¡algo tenemos que inventar!”.

Reconoce entre risas que en esta novela hay algo de Ágatha Christie —“poquito, pero es un homenaje”, señala—. Coinciden en que contiene muchos personajes, un ambiente más o menos cerrado y en que hay muchos sospechosos posibles, pero la eldense se diferencia de la británica en que profundiza “en el carácter de todos los personajes y en la historia, en cómo se ha llegado a vivir como se vive”. “Santa Rita tiene 150 años de vida y muchísimos secretos, hay muchas cosas que sucedieron anteriormente y que han sido ocultadas, tapadas y enterradas”, remarca.

Como en sus otros libros, también cuenta con potentes personajes femeninos. En un principio la protagonista iba a ser Greta, de 60 años, pero lo es más Sofía, “una pedazo de mujer” de 93. “Es el centro de todo, la que lleva las riendas, y es una pedazo de señora”, además de tener una mente de lo más abierta.

“He decidido que en mis novelas las mujeres van a tener el protagonismo que se merecen y que tienen también en la vida real”

“Me gusta mucho, y cada vez más, dar el protagonismo a las mujeres”, reflexiona la escritora. “Claro que hay hombres y hay relaciones entre hombres y mujeres, entre jóvenes y viejos, pero quiero mostrar, a ver si alguien por fin se da cuenta, de que una mujer con 50 años sigue viva y va a seguir viva durante por lo menos 30 más, estadísticamente. Y, sin embargo, no aparecen en el cine, no hay obras de teatro para mujeres mayores, en las novelas prácticamente todas las protagonistas tienen entre veintitantos y cuarentaitantos, o si son la víctima, todavía son más jóvenes”.

“He decidido que en mis novelas las mujeres van a tener el protagonismo que se merecen y que tienen también en la vida real, solo que en la vida real nadie se acuerda de que en todas las presentaciones de libros hay un 80% de mujeres, en los amigos de museos, 70%, en conciertos, montones de mujeres, y sin embargo hacen como si la cultura solo fuera cosa de hombres. Y no”, agrega.

Al contrario que su personaje —Sofía, que utiliza dos seudónimos para publicar novelas de detectives y novelas rosas más subidas de tono—, Barceló siempre ha firmado con su nombre. “Y eso que cuando empecé con la ciencia ficción mi primer editor ya me dijo ’por qué no usas o un seudónimo o tu nombre austriaco, el de tu marido, que eso al ser extranjero se vende mejor”, recuerda. “No, en la cubierta pongo mi nombre”, afirma.

Sí coincide con una afirmación de su protagonista, que sostiene que “los hombres escriben autoficciones, las mujeres escriben ficción sin más”. “La autoficción es una moda bastante reciente y que yo lo asocio muchísimo con los hombres. De alguna manera están convencidos de que a todo el mundo nos va a interesar lo que les pasó en su infancia. Que muy bien, que hay infancias muy interesantes, pero hay otras que son un peñazo”, opina.

Sus planes, por ahora, pasan por continuar con Santa Rita, pese a que siempre ha dicho que no es “de las que hacen series”. Sin embargo, al acabar esta novela tenía tantas ideas que “por lo menos” planea publicar otras dos partes: “Quiero contar cosas más hacia el pasado y por qué se han llegado a ciertas cosas. La segunda ya la tengo básicamente escrita, aunque tengo que corregirla y pulirla y tal y ya estoy pensando en la tercera. Me he enamorado de Santa Rita y quiero llegar por lo menos hasta que se sepa cómo fue el principio de todo”.

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