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11/04/2020 21:20 CEST | Actualizado 18/04/2020 14:13 CEST

Antonio Zapatero: "No hemos dado a la salud pública la importancia que tiene"

Entrevista con el jefe médico de Ifema, que cree que "hasta que no esté inmunizado el 100% de la población va a haber casos de Covid".

JAVIER PORTILLO
Antonio Zapatero, responsable médico del hospital de Ifema para pacientes afectados por la Covid-19.

El hospital de Ifema para pacientes afectados por la Covid-19 es tan grande que marea. El trasiego de batas blancas, enfermos, personal de ambulancias, voluntarios y técnicos da vértigo. El virus ha congelado las ferias previstas en el calendario, como un congreso de la industria tecnológica para abordar grandes proyectos que debería estar celebrándose. Pero el uso que se está haciendo de la Feria de Madrid ya es un gran proyecto que dirige el médico Antonio Zapatero, jefe de medicina interna del Hospital Universitario de Fuenlabrada.

Este madrileño de 61 años dice que está deseando volver a su hospital, porque significará que “la emergencia sanitaria remite”. Cuenta que nunca imaginó que lidiaría con una crisis de la envergadura del coronavirus. Pero atendió el ofrecimiento que le hizo el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, para ponerse al frente de la parte clínica. “Quería ayudar así a los hospitales de Madrid y a los ciudadanos”. Por aquí ya han pasado 3.050 pacientes. Este viernes continuaban ingresados 1.070. La sonrisa llega cuando Zapatero habla de las casi 2.000 altas. Pero se le tuerce el gesto con los 14 fallecimientos. 

El facultativo, especializado en gestión sanitaria y licenciado en medicina con premio extraordinario por la Universidad Complutense, cree que su perfil médico internista y con experiencia en cómo hacer funcionar un hospital le ha llevado al mando de una nave que la Organización Mundial de la Salud ha puesto como ejemplo a pesar de la desorganización de los primeros días. “A partir del tercer día, todo lo básico para que funcione está más o menos conseguido”, dice.

¿En qué se diferencia este hospital de cualquier otro de Madrid?

La diferencia fundamental es que la estructura no es la de un hospital como tal. Hemos usado tres pabellones, aunque ahora solo estamos usando dos, que son para un recinto ferial. Hubo que improvisar la estructura, que ha quedado bastante bien. Y luego había que improvisar y desarrollar todos los circuitos que alimentan un hospital: de admisión y clasificación de paciente; una historia clínica para anotaciones sobre el tratamiento, etc. También hubo que diseñar las zonas complementarias y de apoyo, como el laboratorio, radiología... Hubo que crear también la manera de informar a las familias; un aspecto clave. Un circuito de altas. Un circuito de muertos, que se producen también. Hubo que diseñar todo eso en las primeras 48 horas. Ese fue nuestro principal desafío. Y lo conseguimos.

La situación de este hospital es muy parecida a la de un hospital convencional

De modo que no hay diferencia para pacientes y personal sanitario con respecto a otro hospital normal…

Ahora mismo, la situación de este hospital es muy parecida a la de un hospital convencional.

La Comunidad dice que si fuera necesario Ifema volvería a ponerse en funcionamiento en 48 horas. Si hubiera otro brote, ¿qué cambiaría respecto de cómo se puso en marcha la primera vez?

Esa pregunta es interesante porque hoy [por este viernes] estamos planteando ver qué es lo que se ha hecho y cómo lo haríamos la próxima vez. Qué haríamos de forma diferente para que todo fuese más rápido y mejor. Lo que nos dice Ifema es que la estructura de paneles que se ha montado se puede retirar y montar en dos o tres días y lo que ya queda hecho, que es un grandísimo avance, son todas las conducciones de gases medicinales. Lo que se ha hecho queda aquí y valdría para el futuro.

¿Por qué aceptó la propuesta del consejero de la Comunidad de embarcarse en esta aventura?

Estaba dirigiendo el Hospital de Fuenlabrada. Y llevábamos ya dos o tres semanas viviendo la situación… Me parecía una situación tan tremenda desde el punto de vista asistencial lo que estaba ocurriendo que me parecía que el hospital de Ifema podía ser un apoyo para todos los hospitales de la red sanitaria de Madrid. Y ante esa propuesta di el paso adelante.

¿Por qué cree que pensaron en usted?

Habrá que preguntarle al consejero, pero creo que tengo dos requisitos. Uno: soy médico internista; jefe del departamento de medicina interna de Fuenlabrada. He presidido la Asociación Española de Medicina Interna. Y dos: llevo tiempo de mi vida dedicado a la gestión. Creo que pensaron que ese perfil podía valer para este proyecto.

JAVIER PORTILLO
Dibujos con mensajes de ánimo para pacientes y personal del hospital de Ifema.

¿Cómo se va a convivir con esta enfermedad en los hospitales?

Es un reto que tenemos todos. El Covid no va a desaparecer de nuestra vida. Hasta que no esté inmunizado el 100% de la población va a haber casos de Covid. ¿Cuándo estaremos inmunizados? Cuando hayamos pasado todos la infección o cuando estemos vacunados. La vacuna, de momento, no hay información de que esté próxima. Con lo cual, los hospitales de Madrid, de toda España y de toda Europa tendrán que tener a partir de ahora dos circuitos. Un circuito para pacientes Covid en urgencias, en UVIs, en quirófanos, en consultas... Y un circuito para pacientes no Covid. Tendremos que cambiar el diseño funcional y operativo de los hospitales. Esa es una cosa que habrá que hacer ya.

No solo en los hospitales...

Emergencias, Atención Primaria… Cualquier equipo asistencial tiene que adaptarse a que ahora va haber una población que pueda tener Covid y otra población que no va a tener Covid. Y eso lo tenemos que manejar y adaptarlo al circuito asistencial.

Menciona a la Atención Primaria. ¿Comparte esa opinión de que en cierta medida el colapso de la red hospitalaria se debe a la falta de recursos de los centros de salud?

El comportamiento de la Atención Primaria en esta crisis ha sido ejemplar. El asunto es que en esta enfermedad el 70% tiene un comportamiento clínicamente no complicado. Son pacientes que en un porcentaje muy alto pueden estar en casa. Con control telefónico de su médico de atención primaria vale. El problema es el otro 30% que desarrolla complicaciones como neumonía u otro tipo. Son tan numerosos que colapsan el sistema sanitario... Nunca hemos visto una situación como esta con tantos enfermos tantos días seguidos tan a la vez y tan graves. Y eso había que gestionarlo de alguna manera. Esos pacientes están en el ámbito hospitalario. Primaria se ha hecho cargo hasta donde ha podido de la parte de pacientes menos complicados, pero es que el resto… son una cantidad tremenda. 

No tenemos evidencia científica hoy por hoy de que los tratamientos que se hayan puesto tengan realmente utilidad

¿Cómo deben trabajar hospitales y centros de salud a partir de ahora?

Si el número de pacientes es asumible, que es lo que se pretende, una vez que termine el confinamiento se tendrá que gestionar como se ha hecho. Al paciente menos grave, esperar con seguimiento telefónico qué sintomatología desarrolla. Ver si le hace falta o no algún tipo de medicación y seguirlo hasta que esté el paciente curado.

¿Cómo afecta la Covid a la eficiencia en el tratamiento médico?

Esta enfermedad tiene muchos desafíos. Primero no la conocíamos ni la conocemos. No tenemos evidencia científica hoy por hoy de que los tratamientos que se hayan puesto tengan realmente utilidad. Porque nosotros en medicina nos manejamos con algo que se llama ensayo clínico. Aquí nos hemos manejado con un nivel de evidencia científica muy escaso. A pesar de eso, hemos seguido protocolos que prácticamente en todos los hospitales son los mismos. Sí nos hemos dado cuenta de que esta infección tiene fases diferentes.

¿Cuáles?

Una primera que es fundamentalmente daño directo del virus. Y ahí estamos usando antivirales. Y la segunda fase que ocurre es una reacción inflamatoria muy llamativa. Estamos manejándonos de una forma en medicina que no es la natural, porque no tenemos suficiente evidencia científica para saber si lo que estamos haciendo está bien. Lo que esperamos los médicos es que se genere suficiente evidencia científica para que en el caso de que vuelva a haber un rebrote del coronavirus, tengamos claro qué fármacos hay que usar y en qué momento. Se han puesto en marcha cantidad de ensayos clínicos para que seamos capaces de evidenciar qué es lo que vale y qué es lo que no vale. Esa experiencia es fundamental para que si esto repite tengamos unas pautas de manejo clínico que sean mucho más basadas en la evidencia científica.

¿Qué está aprendiendo usted de todo esto?

Esta enfermedad no para de enseñarte cosas. Desafíos no solamente a nivel respiratorio. También a nivel de corazón tiene una repercusión importante. A nivel renal y de la coagulación. Tiene una cantidad de desafíos… Y luego síntomas peculiares: la afectación del gusto, la afectación del olfato. En fin, que va refiriéndose un cuadro sindrómico que es francamente llamativo desde el punto de vista médico.

Por mucho que tengamos un estatus vital mejor que en otros sitios, no estamos libres de que algo así nos pueda pasar

¿Qué ha fallado para que la red sanitaria no haya detectado los primeros casos? ¿Se han podido tratar algunos de Covid-19 como resfriados?

Tiempo habrá para que analicemos lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal. Evidentemente, si hemos llegado a la situación en la que estamos algo mal hemos hecho. Acabo de leer un artículo de unos médicos de un hospital de Bérgamo, el Juan XXIII. Comentaban que, aunque Lombardía es probablemente una de las zonas más ricas de Europa, el castigo que les dió el coronavirus fue brutal desde el punto de vista asistencial; de tener un hospital de 400 camas con 900 pacientes... De no tener huecos de UCI. Una situación catastrófica. Entonces, razonablemente, decían. ‘Pensábamos en Europa que estas epidemias eran cosas de países pobres’. Bueno, pues el coronavirus nos ha puesto en nuestro sitio.

¿Qué nos ha dicho el virus?

Que somos susceptibles y que por mucho que tengamos un estatus vital mejor que en otros sitios, no estamos libres de que algo así nos pueda pasar. Hemos abandonado en los últimos años en este país políticas de salud pública, de salud comunitaria. No hemos sabido diseñar cuando aparecieron los primeros casos una planificación de cómo manejarnos. No hemos dado a la salud pública la importancia que tiene. Es verdad que en los últimos años se hablaba de la salud centrada en las personas, una serie de cuestiones que están bien en una sociedad avanzada. Pero esto nos enseña importantes aspectos como la salud comunitaria, la salud pública, el papel de la medicina preventiva… algo que no había que haber abandonado nunca.

Nos hemos dado cuenta de que vivimos en comunidad...

Vivimos en comunidad, pero con un comportamiento demasiado individualista. Y nos creemos que tenemos nuestro mundo resuelto. Pero ahora nos hemos dado cuenta de que lo que le pase al de al lado repercute en mi salud de forma muy clara. Y esto va a cambiar nuestra forma de vivir. A partir de ahora a lo mejor nos acostumbramos los primeros meses a ir con mascarilla por la calle; a mantener distancia de seguridad; a que no habrá conciertos y no habrá cines. Nuestra vida ha cambiado con el coronavirus. Nos ha hecho cambiar a lo bestia.

JAVIER PORTILLO
Sanitarios de Summa 112 de la Comunidad de Madrid en una pausa para almorzar en Ifema.

¿Cómo es la relación de los ciudadanos sin Covid-19 con los hospitales?

Los ciudadanos han tenido miedo y ese miedo explica que patologías médicas que ocupaban nuestras camas hasta hace meses hayan desaparecido. No puede ser que hayan desaparecido. En algún sitio tienen que estar. Probablemente es que se retraen del servicio de urgencias porque tienen miedo de contraer esta infección. Pero eso en las próximas semanas tendrá que volver a aparecer.

Uno de los grandes damnificados es el personal sanitario. Muchos de los contagios son de ellos. ¿Cómo se va a intentar mejorar esto?

Eso es una tragedia. Y no es ni justo que el personal que se ha expuesto en primera línea para tratar esta infección haya tenido ese grado de contagio. Sabíamos ya que en China, cuando empezó el brote, el 40% de los casos habían sido adquiridos por personal del hospital. Teníamos ese aviso. Entonces hay que disponer de equipos de protección, formar al personal en ponerse y quitarse el material de protección... Es elemental disponer de equipos suficientes. Lo que ha pasado entre la clase sanitaria es una tragedia. Una de las cosas que te enseña esta epidemia es que tendremos que proteger mucho a nuestros sanitarios para que no se vuelva a repetir.

¿Confía en la concienciación de la población para salir de esta cuanto antes?

Creo que la gente se da cuenta de lo que ha pasado. Y también que es probable que las posturas se relajen. Por ejemplo, me cuesta entender que la gente fume si sabemos que el tabaco produce cáncer de pulmón. Y aun así la gente sigue fumando. Con una labor formativa habrá que recordarle a la gente el lavado de manos; el tema de la distancia, porque mientras no tengamos certeza de que tenemos inmunidad, nuestra forma de relacionarnos con los demás va a ser diferente.

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