POLÍTICA
27/11/2019 12:05 CET

Javier Melero: "Se puede confiar en la Justicia española"

Entrevista al abogado de Forn y Borràs en el juicio del procés: "La sentencia fue injusta y desproporcionada".

SERGI GONZÁLEZ
Javier Melero

“Tengo algo que pedirte”. Suena al otro lado del teléfono la voz “tensa y vacilante” del exconseller Francesc Homs. El destinatario: el prestigioso abogado Javier Melero, que pasa unos días en Palermo. Y en plena calle y entre monumentos recibe una de las misiones de su vida… llevar la defensa de Joaquim Forn y Meritxell Borràs en el juicio del procès en el Tribunal Supremo.

Aceptó. Hoy le viene a la mente la imagen de esos meses de los cortinajes color carmesí en el Supremo, de la luz “mortecina”. Todo lo que ha podido lo ha plasmado enEl encargo (Ariel). Se ha tenido que dejar algunos secretos. Hecha ya la digestión de la sentencia, cree que fue un fallo injusto y desproporcionado. Pero dice que se puede confiar en la Justicia española. Aquí las confesiones de un abogado no independentista que tuvo que defender a algunos de los iconos del movimiento.

Ha pasado más de un mes de la sentencia del procés. ¿Qué imagen le viene a la cabeza? ¿Con qué instantánea lo resumiría?

La imagen de aquellos cortinajes carmesíes, de aquella luz mortecina, la sensación del día de la marmota, días y días con los mismos policías. Por eso me ha venido hasta bien escribir el libro porque creía que hasta los recuerdos se me iban a olvidar. Como terapia me ha servido para eso.

Con la sentencia ya digerida, ¿le parece justa?

No, en absoluto. ¿Cómo va a parecerme justa una sentencia que contradice la que había sido precisamente mi tesis de defensa? Me acompaña descalificando la rebelión, pero luego cuando entra en el terreno de la sedición no puedo estar de acuerdo con la fundamentación que hace. La encuentro injusta y desproporcionada.

SERGI GONZÁLEZ
Javier Melro

Pero es verdad que no se atuvieron los jueces a lo que pedía la Fiscalía por rebelión.

Bueno, sí, pero esto es como el del chiste: ‘Pa’ habernos matado’. Estupendo, pero esa no es la cuestión. Es que creo que la tesis que se probó en juicio no es la que se refleja en la sentencia.

¿Cuál fue el momento más duro?

Momento duro fue un mes de tedio. Fue duro el interrogatorio de Diego Pérez de los Cobos (coordinador policial del 1-O).

Fue duro el interrogatorio de Pérez de los Cobos

 

¿Y cómo fue tener de testigos a Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría?

Pues mire, a Rajoy es que ni siquiera le hice ninguna pregunta porque no sabía muy bien qué pintaba allí. Son de estos testigos que traía Vox para decir que los había traído y hacerles pasar por el Tribunal Supremo. De utilidad tuvieron poca. Y a Sáenz de Santamaría ni siquiera le iba a preguntar nada, pero cómo la vi tan sobrada, la verdad es que daban ganas de preguntarle algo. Por eso lo hice

¿Cómo calificaría al juez Manuel Marchena?

Como persona, es de trato agradable, y como director del juicio ha sido bueno, ha estado bien dirigido. Le hago una crítica técnica cuando se ha puesto a escribir y ha redactado la sentencia. No es un producto a la altura de sus capacidades, como sentencia literariamente es un producto un tanto descuidado. Y, por otro lado, entiendo que realiza una expansión del delito de sedición muy difícil de sustentar.

Una de las grandes críticas del independentismo es que la Justicia española no era neutral y que estaba politizada. Después de vivir este juicio, ¿afirmaría eso?

No quiero entrar en estas cuestiones porque como todo profesional me encuentro con muchas sentencias desfavorables en mi actuación y en casos en los que creía que tenía toda la razón. Si lo tengo que atribuir todo a las desviaciones políticas de los profesionales del derecho, voy mal y entro en el terreno de la conjetura. Me parece más contundente decir que considero que la sentencia es injusta por desproporcionada que entrarme en laberintos de motivaciones políticas que desconozco.

El redactado de la sentencia no está a la altura de las capacidades de Marchena

¿Cómo acaba una persona que no es independentista defendiendo a unos iconos del secesionismo?

Pues muy sencillo, porque normalmente uno defiende a quien necesita defensa, no le preguntan normalmente su afiliación ideológica y a partir de aquí lo que hace es una prestación de servicios profesionales normal y corriente. Eso no se le pregunta a ningún otro profesional, veo con sorpresa que siempre al abogado. ¿Y al oftalmólogo? ¿Y al podólogo? ¿Y al entrenador personal? En todo caso dice a favor de mis clientes, que no lo han exigido, siendo los que son ellos los que participan de una determinada ilusión política.

¿Cómo se prepara un juicio de tal magnitud? El más importante en España casi de la etapa democrática…

Es el más importante en España de la etapa democrática si quiere por las connotaciones políticas e históricas que tiene, tanto que juicio no es de los más largos ni de los que tienen más pruebas ni de los más complicados. Se prepara como todos, conociendo todo el material de la causa, pensando en la prueba y mirando que la prueba sirva a los intereses de la posición del cliente. Es laborioso, gris, oscuro, pero es imprescindible. Lo otro ya es la escenografía de la prueba.

¿Cómo se llevaba con los otros abogados de los acusados?

Bien, bien, teníamos buena relación. Lo que ocurre es que cada cual tiene su estilo y escenifica según su temperamento su línea de defensa. Pero no tuvimos ningún tipo de problema personal. Al contrario, la relación fue agradable.

¿Pero no chocaron en las estrategias en alguna ocasión?

No, porque lo máximo que se puede pedir en las defensas de un juicio es que estén todas de acuerdo en los delitos que van a negar, en las acusaciones que van a combatir y en que ninguno va a tirar contra el cliente de otro. Ese acuerdo funcionó como un reloj. A partir de aquí, cada uno puso el énfasis y el acento en el aspecto que le pareció más relevante, pero no hubo contradicciones entre las defensas. 

¿Y cuándo escuchaba decir a la Fiscalía que esto era un golpe de Estado?

Bueno, pero es que los excesos retóricos en las fases de informe forman parte también de lo que es usual en los juicios. Al fiscal, la sobreactuación tampoco le fue muy bien. Me gusta más imaginar al fiscal como un funcionario ecuánime que defiende o acusa por lo que toca que llevado por estas expansiones políticas. 

A la Fiscalía la sobreactuación no le fue muy bien

¿Qué le pareció el papel de Vox? ¿Cree que se tendría que legislar para que no hubiera un tipo de acusación ejercida por un partido político?

Hace años que lo digo, no lo hago ahora por Vox ni por este juicio. Hay que repensar la acusación popular. Esto de que haya alguien que pueda obtener un rendimiento, del tipo que sea, compareciendo en los procedimientos, aunque sea para hacer una actuación técnicamente discutible, hay que eliminarlo. En los sistemas jurídicos más serios no existe, incluso hay restricciones para la particular.

En la sentencia se hablaba de que había habido una “ensoñación” y se había engañado a los ciudadanos. ¿Eso sucedió?

No creo que hubiera una voluntad de engañar a los ciudadanos, creo que se fue llevando la apuesta hasta el límite, no se sabía muy claramente qué pasaría al día siguiente. Mi cliente Forn, el día 26, se despide de todo el personal del departamento y dice que mañana pueden pasar dos cosas: elecciones o 155. Por lo tanto, en el horizonte mental del día 26 lo que ocurriría el 27 -DUI y aprobación del 155- no estaba claro.

Una de las tesis es que hubo episodios violentos, ¿hubo violencia en el 1-O?

A ver. Claro, la violencia técnica que define el Código Penal para un delito de resistencia leve a la autoridad se produjo en algún caso con un autor que nadie se ha molestado en buscar y nadie ha perseguido, se produjeron también excesos en la actuación policial y que ya tienen sus propio procedimiento. Pero si me pregunta si hubo la violencia necesaria para los delitos de rebelión y sedición, le diré que en ningún caso. Las semanas pasadas ha habido incidentes en Barcelona, algunos muchísimos más relevantes que el 1-O, y a nadie se le ha ocurrido calificar esa violencia en esos términos. Todo el mundo ha hablado desórdenes públicos.

Hay que eliminar la acusación popular

¿Cómo vivió personalmente el 1-O?

Intenté encapsularme, era una cosa que no iba conmigo. Me molestaba bastante el clima emocional de unos y de otros. Intenté ignorarlo pero no pude. Estaba con unos amigos y quisieron ver las noticias, vi aquellas intervenciones policiales absolutamente desafortunadas que agravaron aún más la situación en mi opinión.

¿Cree que saldrá pronto Forn de la cárcel y se le aplicará el tercer grado?

Con la ley en la mano, ya tendría que haber salido de tercer grado. Pero como aquí en este país últimamente cualquier cosa que pueda beneficiar a unos u otros se considera una provocación intolerable por el otro sector pues ahí sigue. Pagando el peaje de evitar provocaciones políticas.

Una de las críticas que siempre se hacen es que se ha judicializado el conflicto catalán. ¿Ha sido responsable por parte de los políticos dejarlo todo en manos de la Justicia?

En esto yo, que he defendido España, la Justicia española y lo sigo haciendo, no le doy mi opinión, sino una prueba. El 21 de octubre el fiscal general del Estado entonces, José Manuel Maza, hace una declaración en un medio en la que dice que si no se vota la independencia, no se interpondrá la querella. Es decir, esos hechos tan gravísimos que según el fiscal en el Supremo venían ocurriendo desde el año 2012, no eran nada por el mero hecho de que se votará o no la DUI. Pues evidentemente en un momento determinado se quiso judicializar algo que el propio fiscal general decía que podía ser meramente político.

SERGI GONZÁLEZ
Javier Melero

¿Qué testimonio le impactó más?

¿Testigos que me impactaran?

O algunos de los acusados también.

Hubo testigos que me impactaron, unos positivamente y otros negativamente. El que fue secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, me impactó. Fue un hombre en el que vi un delicado equilibrio, intentado decir la verdad. Era un hombre que está vinculado a la versión de su Gobierno, pero no quería mentir. Procuró mantener el equilibrio, muy interesante. Por su interés, el comisario Pla, de los Mossos. Y también el comisario Quintela, del Cuerpo Nacional de Policía, también. Gente hábil que, desde el punto de vista de la técnica del interrogatorio, funcionó muy bien.

Y escucharon al señor Zoido decir que él no había ordenado nada aquel día.

Estuvo muy bien, porque era un testigo que vino a decir que algo pasó y alguien sabía lo que era, pero no era él. Sabía más o menos lo que había explicado el señor Nieto Ballesteros y dónde iba el Betis en la clasificación. Poca cosa más. Pero no fue una mala estrategia, porque abrió los ojos como platos y se fue de rositas.

No fue una mala estrategia la de Zoido, abrió los ojos como platos y se fue de rositas

A pesar de la tensión, también se vivieron algunos momentos de risas e incluso cómicos, tantas horas allí metidos. ¿Qué momento recuerda como surrealista?

Hubo varios divertidos. El duelo entre Andreu Van den Eynde y el policía que lo identificó como mediador en un colegio tuvo su gracia, hubo algunos más. Vox contribuyó también en gran medida a subir el tono humorístico en los interrogatorios.

¿A quién le tenía más ganas en el interrogatorio? ¿A quién le apetecía mucho hacer preguntas?

Tenía ganas de interrogar al comisario Quintela y, desde luego, a Nieto también. Hubo alguno más relevante. También dos inspectores de la Brigada de Información, tipos jóvenes treintañeros modernos en buena forma física y que decían la verdad, que no sabían nada de dispositivos de coordinación. Y me gustó ver que había policías así, que no se dejaban influenciar por nadie y eran íntegros.

¿Cómo se vive personalmente un juicio de estas características, con tanta presión, con tantos medios de comunicación y con toda España mirando?

Le aseguro que cuando uno entra en la sala no se acuerda de que alguien lo está filmando y lo mejor que se puede esperar es tomarse una copa al salir por la tarde del Supremo. Con normalidad, nada especial en este juicio.

¿Le decía la gente en la calle luego algo? ¿Se le acercaban?

Normalmente a mí se me acercaba gente de Barcelona y me saludaba correctamente y afectuosamente. Los señores que había allí de grupos de Vox nunca llegaron a decirme nada.

Cuando uno entra en la sala no se acuerda de que alguien lo está filmando, lo mejor que se puede esperar es tomarse una copa al salir por la tarde del Supremo

¿Y cómo lo vivió personalmente Forn? Es a uno de los que se veía más afectados, su cara lo decía casi todo....

Estaba muy afectado porque estaba muy comprometido en defender al cuerpo de Mossos. Hasta el punto de que se lo decía: ‘que se defiendan ellos’. Vamos a defendernos nosotros. Si al final montaron un dispositivo que era una birria, pues montaron un dispositivo que era una birria. Se sentía responsable por el prestigio y la dignidad del cuerpo.

¿Le hacía caso en lo que tenía que decir en el juicio?

La estrategia fue consensuada. Me hizo caso, pero no en lo de la última palabra. Al final le entendía, un político tiene obligaciones también con sus electores y su público. Se lo maticé un poco, pero lo entendí. Fue lo único que hizo contra mi criterio.

Y luego el otro caso era el de Meritxell Borràs. Un caso también especial porque ella se fue a Bélgica y volvió a última hora para presentarse ante la Justicia…

Como Forn también.

Fue una fuga ‘a medias’.

Ella volvió la primera y aquí estaba. Desde luego, el concepto fuga nunca se ha utilizado con ellos. Dividimos la defensa con mi compañera Judit Genè. Borràs es una cosa curiosa, es como Forn pero sin policías a sus órdenes. Todo lo que ha ocurrido a él es como una consecuencia de una tesis sobre lo que hizo la policía aquellos días.

¿El hecho de que Puigdemont, Comín y Serret se quedaran en Bruselas afectó negativamente  la defensa de sus clientes?

Ni lo sé ni se puede saber. Lo que sé es lo que decían los jueces y fiscales. El instructor decía que se oponían a la libertad antes del juicio como consecuencia de que estas personas se hubieran marchado. Lo que no sé es si era verdad o una estrategia de justificación.

SERGI GONZÁLEZ
Javier Melero

 

Llegaba hablar hasta de boxeo con Manuel Marchena. ¿Cómo eran esas conversaciones que salían fuera del juicio?

Marchena es que es un hombre de conocimientos enciclopédicos. No sé si es que le gusta el boxeo de verdad o es que entiende de todo. Los que hablábamos de boxeo éramos Berdugo y yo. Ese sí que es aficionado de verdad, pero Marchena intervenía precisamente para reprocharnos nuestra ignorancia sobre los grandes boxeadores canarios.

No era un trato frío…

No, no, el trato entre todos los profesionales fue cordialísimo. Con los fiscales también, en estrados fue impecable.

¿Cuál era el juez más duro de roer? 

Era difícil, porque en tantos días ves tanta gama de gestos, una paleta de emociones difícil de descifrar. Siempre me he quedado con la duda de si Luciano Varela estaba cabreadísimo con los independentistas y quería tirarles un Código a la cabeza o si de verdad estaba cabreadísimo por la desmesura de la prueba y el tiempo que estábamos perdiendo. 

¿Cómo se decide qué abogados defienden a cada uno?

Esto es libre mercado, cada cual se busca el suyo.

Facturo al partido, es mi cliente

¿Y quién le paga a usted? ¿Forn, Borràs, el partido?

Siempre en estos temas, el partido, que es mi cliente. Facturo al partido, luego a partir de ahí, si el partido repercute en las personas físicas, no sé.

¿Le ha merecido la penal ser abogado en este juicio?

Bueno, sí. Me dedico a esto. Sí, sí. No tengo nada que reprocharme de esta actuación profesional. Una prestación de servicios digna y llevada a cabo según los estándares del oficio.

¿Cuál ha sido el caso más difícil que ha llevado?

El caso estrella: el jefe de los bomberos del Delta 0, el caso en el que murieron cinco bomberos. Un caso extremadamente difícil y acabó muy bien. Más difícil que este, por supuesto.

SERGI GONZÁLEZ
Javier Melero

 

¿Qué tiene entre manos ahora? 

Tengo muchos, afortunadamente. Eso es en las películas lo de que el abogado coge un caso y no hace nada más hasta que tiene sentencia. De estos políticos, tengo varios: el 3%, lo de la Mesa del Parlament… 

¿Intentaron testigos o abogados utilizar el juicio para hacerse famosos?

No creo que a ninguno de los abogados que estábamos allí le hiciera falta el juicio para darse a conocer. Y los de Vox, para darse a conocer políticamente en todo caso, pero no en términos profesionales.

¿Se ha dejado muchas cosas? ¿Muchos secretos?

Buff. Claro, es que estoy limitado por el secreto profesional, cuento lo que puedo contar, mis impresiones, mis vivencias. Claro que me dejo muchas cosas.

Con un sí o un no, ¿se puede confiar en la Justicia española?

Sí, tanto como cualquier Justicia de cualquier país de la UE. Matizo, en la UE últimamente hay partners un poco dudosos. En la UE en la que pensamos en términos clásicos.