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30/05/2019 07:37 CEST | Actualizado 30/05/2019 07:37 CEST

España: la economía con más crecimiento de la zona euro

Las políticas que se desean aplicar, de cara a la opinión de Bruselas, no son las adecuadas.

MarianVejcik via Getty Images

España acelera sus crecimientos y despunta sobre el resto de países de la Zona Euro con crecimientos intertrimestrales del 0,7%. Pese a que las previsiones apuntaban un crecimiento más moderado que terminase por situarse en el 0,6%, este, finalmente, se situó en el 0,7%. Un impulso generado, principalmente, por la formación bruta de capital, la inversión.

Y es que las amenazas que acechaban a la economía europea, sumadas a los riesgos europeos y a las elecciones generales en el país, ponían el foco sobre la economía española, ya que los datos en materia de desempleo, tanto general como juvenil, así como los niveles de deuda y déficit que soporta el país, siguen siendo de los más elevados de Europa, junto a Grecia e Italia.

La economía española, aunque en base a PIB muestra el mejor crecimiento intertrimestral desde 2017, sigue poseyendo grandes vulnerabilidades que amenazan al crecimiento obtenido. Los bajos niveles de productividad, el gran tejido empresarial compuesto de pequeñas empresas, así como el tortuoso proceso de negociaciones que mantiene con Bruselas para la ejecución de un plan presupuestario acorde al objetivo de déficit, dificulta la sostenibilidad del crecimiento obtenido.

España, haciendo alusión a los datos que arroja el Instituto Nacional de Estadística, se ha posicionado como la economía de la Zona Euro que más crecimiento ha obtenido. Por detrás de España se encuentra Francia, que con un 0,3% en los ritmos de crecimiento, aún dista bastante de los resultados españoles. Por otro lado, observando el crecimiento respecto a Europa, España posee unos niveles de crecimiento superiores, también, a la media de la Zona Euro, la cual se sitúa en el 0,4%.

Si observamos estos datos de forma interanual, podemos ver como la economía española, respecto a los crecimientos registrados en el primer trimestre del año precedente, se ha incrementado en un 2,4%. A su vez, en materia de empleo, la creación de empleo se ha incrementado dos décimas, hasta llegar al 2,8%. Unos datos a tener en cuenta, ya que, como hemos dicho, España posee la segunda tasa de desempleo más elevada de la Unión Europea.

Como decíamos al principio, gran parte de este crecimiento se puede atribuir al gran aumento que ha experimentado la inversión en la economía, o lo que se conoce como la formación bruta de capital. Una inversión que, en su conjunto, ha crecido un 1,5%. Especialmente, esta se ha visto más intensificada en la inversión de bienes de equipo, la cual se ha incrementado un 3,8%. No obstante, hay que añadir la moderación que han experimentado el consumo de los hogares, que ha crecido una décima por debajo del registro anterior, así como el alza en el gasto de las administraciones públicas, el cual se ha incrementado en un 0,4%.

En materia de exportaciones e importaciones, podemos ver como ambas se contraen y el sector exterior pierde fuelle. La economía española está basando los crecimientos en los auges que está experimentando la demanda interna del país; sin embargo, la demanda exterior está cayendo respecto a los niveles que presentaba el país durante el año pasado. Según los datos que arroja el INE, las ventas al exterior se han reducido en un 0,5%, respecto al 0,7% extraído en el cuarto trimestre de 2018, mientras que las compras al exterior han caído un 1,1%.

Tras las elecciones, las políticas que se desean aplicar, de cara a la opinión de Bruselas, no son las adecuadas para seguir manteniendo un crecimiento estable en la economía española.

Por lo general, estamos viendo un crecimiento en la economía española que, de una forma u otra, aporta un mayor respiro a la economía, que no pasaba por sus mejores momentos. Tras las elecciones, las políticas que se desean aplicar, de cara a la opinión de Bruselas, no son las adecuadas para seguir manteniendo un crecimiento estable en la economía española. No obstante, aún estas se encuentran pendientes de aprobación por parte de la autoridad monetaria.

Por poner sobre la mesa algunos datos de interés, el deflactor del PIB, que mide la evolución de los precios de los bienes y servicios que produce la economía española, ha registrado un 0,8%. En base a la oferta, El Valor Añadido Bruto (VAB) de industriales se ha incrementado un 0,4% frente a una caída del 1,3% que sufría el mismo indicador en el trimestre precedente.

La construcción, un sector que, durante todo el año pasado, no deja de crecer y aspira a madurar durante el trascurso de este año y consolidar los precios, ha crecido un 6,9% de forma interanual, tres décimas menos que el trimestre anterior, pero que teniendo en cuenta el gran auge que vivió la construcción en 2018, las moderaciones del sector para este año eran previsibles. El sector servicios mantiene su crecimiento en el 3%.

En base a la demanda, cabe destacar la formación bruta de capital, la inversión, la cual ha jugado, como hemos indicado, un papel determinante en los crecimientos cosechados. Esta ha experimentado una expansión del 4,7%. Concretamente, esta se ha visto aumentada por el incremento que han sufrido tanto la inversión en vivienda (4,6%), como la de bienes de equipo (6,8%). También debemos destacar las cifras de consumo y gasto de los hogares, que han crecido al 1,5% y 1,4% respectivamente, moderando sus crecimientos contrastablemente.

Según el INE, la contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB ha sido de 2,2 puntos. Por otro lado, la demanda exterior presenta una aportación de 0,2 puntos, cuatro décimas por encima de las registradas durante el trimestre anterior. Por último, también se han registrado las ventas minoristas, las cuales, con incremento del 0,3%, encadenan seis meses consecutivos de incrementos de forma interanual.


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