Higüanero, ex de Sinsinati: “Ya no eres del grupo, hay gente que no se pega a ti porque ya no eres ’amigo de”

El artista, que formó parte de la banda, arranca en solitario: "Álvaro de Luna tiene algo muy especial. Mi objetivo es llegar a conseguir su proyección".
El cantante Higüanero.
El cantante Higüanero.

Un día, cuando estaba terminando la carrera, a Higüanero (José Criado) le llamaron para participar en un concurso de bandas en la Universidad de Salamanca. Nunca había cantado sobre un escenario, así que decidió reunir a un grupo de amigos que no se conocían entre sí. La unión entre ellos se fortaleció: de ahí nació Sinsinati, el grupo que no dejó de sonar en el verano de 2018 con el hit Indios y Vaqueros —sin olvidar Cuando éramos dos—.

Aquella experiencia no fue un cuento de hadas. “El inicio fue catastrófico, pero en 2018 vino todo rodado”, comenta el artista. Su paso por la banda fue “una época sobre todo de amistad”, en la que Álvaro, Carlos, Pedro, José y Manú convivían 24 horas durante siete días.

Aun así, en 2019 a Higüanero le surgió una oportunidad laboral en Rumanía, como piloto comercial en una aerolínea. “Se me juntaron las dos cosas, pero con la música no sabes si vas a tener trabajo en tres años. Tuve que escoger dedicarme a lo mío, que es lo que me da de comer en estos momentos”, explica.

Fue el primero en sacar los pies del tiesto y, con el tiempo, Sinsinati desapareció, aunque él ha preferido no preguntar a sus amigos el motivo para no tener que dar explicaciones. Lo que sí sabe es que ese mismo año, en 2019, el ya reconocido Álvaro de Luna se convirtió en concursante de La Voz, en el equipo de Luis Fonsi. Y actualmente su single no deja de sonar en todos los programas de televisión, Juramento eterno de sal.

Ahora Higüanero emprende el mismo camino, su carrera en solitario, en un momento en el que parece que ningún tema parece conquistar el título de canción del verano. “Es mucho mas difícil en esta época hacer lo que hicimos con Sinsinati. Que un grupo de jóvenes de 24 o 25 genere ese boom... No hay dinero, la música cuesta mucho y los productores no quieren arriesgar demasiado”, subraya.

“Álvaro de Luna tiene algo muy especial. Mi objetivo es llegar a conseguir su proyección”

Él ya está en otra fase de la vida. No se lo toma todo con tanta ansiedad como cuando estaba en el grupo, cuando le preocupaba todo, aunque, ¿quién no quiere la misma proyección que está consiguiendo su amigo? ”Álvaro de Luna tiene algo muy especial. Su voz es única y escribe muy bien. Mi objetivo es llegar a conseguir eso [su proyección], sería muy feliz, pero si no consigo llegar a ese punto también daré el 100% para la gente que quiera verme”, apunta.

Sus planes no pasan por agobiarse: “Me estoy dando cuenta de que es mucho más difícil, sobre todo cuando no tienes a cinco amigos apoyándote, y a amigos de amigos. Ya no eres del grupo, ya hay gente que no se pega a ti porque ya no eres ’amigo de”.

Higüanero, exmiembro de la banda Sinsinati.
Higüanero, exmiembro de la banda Sinsinati.

Están los que desaparecen y luego está la industria musical, que tampoco es un terreno fácil, a lo que se suma lo mucho que ha cambiado. “Interesa darle bola a una canción. Si sacas un disco, la gente escuchará dos o tres temas —si es que lo compra— y no diez canciones del tirón como antes. Es mucho más difícil de vender”, admite.

Luego entra el factor del marketing: “No puedes sacar una canción melancólica en verano, tienes que sacar un Indios y vaqueros o un Despacito. La melancólica para noviembre, la rockera para septiembre y la veraniega para mayo”.

Aunque, de momento, Higüanero tiene que conformarse con hacerlo poco a poco, “porque la música cuesta dinero”. Asegura que “un disco puede costar 15.000 euros con la producción y los músicos” lo que hace muy complicado sacarlo adelante “sin el respaldo de una discográfica”. Pero él suma y sigue: a finales de agosto lanzará otro tema, luego grabará tres más y en junio de 2222 espera “tener un disco, aunque sean 100 copias para repartirlas”, comenta humildemente.

“Un disco puede costar 15.000 euros con la producción y los músicos. Es muy complicado sin el respaldo de una discográfica”

De momento, en lo que se refiere a las plataformas, apenas gasta 15 dólares por canción. Ellas se llevan un porcentaje, “que es lo que haría una discográfica”, puntualiza, y contabilizan el número de reproducciones.

Las visualizaciones, al menos en YouTube, de momento no le obsesionan. “Obviamente me gustaría tener millones, pero no tengo ansia en estos momentos, no quiero correr, quiero disfrutarlo y mejorar día a día la música que hago. Oye, ¿que sale y hacemos otro Indios y vaqueros? Pues con los brazos abiertos”, cuenta.

De momento, mientras arranca en solitario, sigue siendo piloto comercial. Se mudó a Bucarest de repente, se alejó de su familia y sus amigos, viendo cómo ellos seguían sus caminos sin él, y eso le incitó a escribir “porque la gente valora lo que pierde” y su trabajo le da “mucho tiempo en silencio en una ciudad con otra cultura”. Eso le ha ayudado a escribir el disco que irá sacando poco a poco, y le ha hecho “crecer personal y musicalmente” y “adquirir madurez, también musical”: “Viendo lo que escribía en Sinsinati, creo que ahora lo hago mucho mejor”.

Respecto a la letra de su canción, No puedo estar contigo, el artista no quiere que “se identifique con el hecho de no poder estar solo con una pareja, es también un ‘no puedo estar contigo por esta ansiedad que tengo’, por ejemplo. Que cada uno se tome la letra como quiera”. En eso consiste, al fin y al cabo, el arte.