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La campaña de una tabaquera para que la gente no deje de fumar en 2020

La publicidad de blu propone el uso dual de tabaco y cigarrillos electrónicos
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La publicidad de blu copia las estrategias de JUUL entre 2015 y 2018 que causaron una epidemia de vapeo adolescente en EEUU.
La publicidad de blu copia las estrategias de JUUL entre 2015 y 2018 que causaron una epidemia de vapeo adolescente en EEUU.

Dejar de fumar está entre los principales propósitos de cara al nuevo año. Este es el momento que ha escogido Imperial Brands para lanzar una agresiva campaña de su vapeador, blu, con un mensaje engañoso que te invita “a disminuir tu consumo de tabaco”. Fumar menos sigue siendo fumar, y lanzar ese mensaje en soportes de publicidad exterior, una infracción grave contra la Ley del Tabaco, y aún más cuando se suma a una estética que hace apología del acto de fumar. Tampoco advierte, intencionadamente, de lo adictiva que es la nicotina que portan la mayoría de sus cargas, algo que sí se debe hacer en EEUU. Es indudable que la publicidad de blu fomenta el tabaquismo y vapeo adolescente y crea sinergias entre los productos de Imperial Brands. ¿Y por qué no hacerlo? A pesar del escándalo entre la comunidad médica y los grupos antitabaco, y a pesar de las quince denuncias presentadas por Nofumadores.org, el Estado no ha parado los pies a la multinacional.

Cada uno de los mensajes de blu contiene una carga de profundidad que pone en peligro décadas de lucha contra el tabaquismo. El primero: “este 2020 lo consigo sin perderme ningún plan”, revela la verdadera estrategia de Imperial Brands que consiste en introducir el vapeador en la hostelería, como trata de hacer en Valencia, organizando eventos para resaltar las “ventajas del vapeo en el ocio nocturno”. Además, los adolescentes reciben el mensaje de que vapear es cool. En el episodio “enganchados al vapeo” de la serie documental Broken, en Netflix, varias jóvenes describen cómo la presión grupal les llevó a engancharse a Juul en la high school y su posterior incapacidad para desengancharse. La epidemia de menores que vapean que sufre EEUU desde 2016 ya está en España con un crecimiento del 140% entre los 14 y 18 años. Y la fiesta no ha hecho sino comenzar, pues las previsiones internas auguran un fuerte crecimiento al sector si el estado no actúa con dureza.

La web de blu y sus productos en España (izquierda) omite la advertencia de que la nicotina es adictiva, que sí aparece en la web estadounidense. 
La web de blu y sus productos en España (izquierda) omite la advertencia de que la nicotina es adictiva, que sí aparece en la web estadounidense. 

“Este año, lo consigo sin atracar la nevera”, otro de los mensajes que lanza blu, incide en la creencia de que fumar adelgaza. Pero como afirma un estudio de la Universidad de Navarra, tabaquismo y obesidad se encuentran relacionados, y la publicidad de las marquesinas banaliza la extraordinaria repercusión que tiene para la salud el dejar definitivamente de fumar, incluso ante la ganancia temporal de un par de kilos. Imperial Brands es la menos indicada para lanzar mensajes sobre vida saludable y mucho menos dirigidos a una franja de edad en la que se manifiestan graves trastornos como la bulimia y la anorexia. La codicia, siempre por delante de la ética.

“No nos dejemos engañar, hoy día en España, el vapeo insufla vida a la industria del tabaco.”

A principios de diciembre, el estado de Illinois demandó a Juul por destruir años de progreso en la lucha contra el tabaquismo adolescente y por convertirlos en adictos a la nicotina. No son los únicos, en junio de 2019, San Francisco prohibió la venta de los e-cigs por el mismo motivo. Las campañas de blu están orientadas a captar a menores durante esa “ventana de oportunidad” en la que los cerebros en desarrollo son especialmente susceptibles a convertirse en adictos a la nicotina de por vida. Con estética a caballo entre Mad Men y Mrs. Maisel, abundancia de tonos pastel, el humo y la gestualidad de la publicidad aparecen tomados de la iconografía clásica del tabaco en los años 60. Blu calca las mismas campañas que Juul llevó a cabo entre 2015 y 2018 en EEUU, y que la FDA ha parado en seco ante las nefastas consecuencias. No nos dejemos engañar, hoy día en España, el vapeo insufla vida a la industria del tabaco, iniciando adicciones tempranas a la nicotina, reteniendo adictos al cigarrillo a través del consumo dual e impidiendo la incipiente desnormalización del tabaco.

La ley española debe adaptarse urgentemente y prohibir vapear en lugares cerrados, tal y como ha hecho el gobierno de Paraguay, para protegernos de empresas depredadoras como Imperial Brands, que causan un daño objetivo a la sociedad española, contribuyendo a 52.000 muertes al año, causando la muerte de uno de cada dos usuarios de sus productos y restando una media de 15 años de vida a cada fumador. Como demuestra su cada vez más agresiva publicidad, esta tabaquera antepone siempre la codicia a la salud, actuando como camellos legalizados que descargan su coste sobre el sistema sanitario español y las familias. Cuando menos, el Gobierno debería copiar la Ley de Adicciones de 2018 del País Vasco, que impide la publicidad de cigarrillos electrónicos y productos similares, pero lo cierto es que la impunidad y el cinismo con el que operan merece acciones más contundentes.