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Lidia Bedman: 'influencer' y de derechas

La alicantina, que publicita desde cosmética hasta galletas Dinosaurus, tiene dos hijos con Santiago Abascal.

Casi nadie pone cara a Lidia Bedman (Alicante, 1985). Y eso que puede llegar a cobrar 1.200 euros por campaña en redes gracias a su perfil de Instagram. La influencer comparte sus viajes, sus looks, fotos familiares con sus hijos y sus consejos sobre maternidad. Ni rastro de la política ni de su marido, Santiago Abascal. El líder de Vox apenas aparece en sus publicaciones y, si lo hace, es de refilón o de espalda.

El hueco que deja libre su marido en su perfil de casi 160.000 seguidores lo ocupan las marcas con las que trabaja: L’Oreal, Clinique, Primark, Garnier, Día o Carrefour. Precisamente fue la cadena de supermercados francesa la que le dio una de sus primeras oportunidades como imagen de su marca en 2016. Lo cuenta en una entrevista en vídeo en la que muestra su carro de la compra y habla sobre sus rutinas y su día a día.

Lidia formó parte de esta campaña —Hacer la compra con— porque es una madre bloguera habitual en temas de lifestyle, niños, viajes... que cuida mucho su alimentación”, explica Laura Baena, fundadora del club de Malasmadres, que encargó el reportaje. El vídeo se publicó en marzo de 2018 “cuando la carrera política de su marido aún no había despegado ni su relación era pública”, cuenta Baena sobre la elección de Bedman para el proyecto, con la que asegura mantuvo un trato “agradable”.

No es la única incursión de la influencer en Youtube, también participó en el programa Hello Mamis, un formato que reunía a madres blogueras. En su perfil de Instagram recurre a los vídeos para subir tutoriales de maquillaje, mostrar cómo se hace las ondas del pelo o contar cómo reutiliza un vestido con complementos diferentes.

1.200 euros por campaña

Saber cuánto gana una influencer es complicado. Todavía más cuando se pregunta por un perfil concreto. A pesar de las muchas variables y de que una campaña con una marca no es pura matemática, la agencia Brandmanic ha trasladado a El HuffPost que un perfil como el de Bedman debería moverse entre los 950 y 1.200 euros por una colaboración con tres piezas en distintos formatos (stories, vídeo, foto o IGTV).

Desde la agencia insisten en que los precios dependen de unos cuantos factores: si colabora habitualmente con la marca, como en su caso con la firma de cosmética Clinique, si se regala un producto o si se requiere su presencia en eventos. Bedman, por ejemplo, acudió en mayo al concierto de los Backstreet Boys en Madrid por cortesía de Primark. Obviamente, fue vestida con ropa de la marca.

Pero no solo de moda y cosmética vive Lidia Bedman. Una de las últimas colaboraciones de la influencer es con la farmacéutica Sandoz y también es habitual en el mundo de la alimentación con campañas con galletas Dinosaurus o Bimbo, sometiéndose al reto de nutrición de 21 días de la marca.

Moda, playa y familia

Bedman, de 34 años, nació en Alicante y es hija única. No tener hermanos siempre ha sido una espinita clavada en su corazón y cuando nació su hija Jimena, ahora de cinco años, sintió que “ya no estaba sola”. La influencer también es madre de un niño, Santiago, de tres años, que comparte con su hermana muchas de las publicaciones de la alicantina. Siempre protege la privacidad de sus hijos, evitando que salgan sus caras en las fotografías, aunque eso no ha impedido que sean los protagonistas de algunas colaboraciones con marcas.

Su gusto por la comunicación no es nuevo. Bedman estudió publicidad y relaciones públicas en la Universidad católica CEU San Pablo y completó su formación con el Máster en Comunicación de Moda y Belleza que organizan las revistas Telva y Yo Dona durante el curso 2011-2012. Beatriz Guerrero, directora del máster, habla de ella como una alumna “aplicada” que cursó el posgrado “con brillantez”.

“Recuerdo especialmente que el informe de la empresa donde realizó las prácticas —cuyo nombre no puede citar por la ley de protección de datos— era estupendo. Había llevado las redes y decían que habían aprendido de ella”, cuenta la profesora. No es de extrañar que ahora se dedique a explotar su perfil de Instagram.

Aunque parecía un destino claro, la alicantina también probó suerte en política. Bedman se presentó en las listas de Vox para las autonómicas de 2015 en Madrid, pero abandonó el partido tras los malos resultados de la formación. El cabeza de lista era Santiago Abascal, con el que se casó en la parroquia de San Vicente Ferrer, en San Vicente de Raspeig (Alicante), en 2018, después de varios años de noviazgo y dos hijos en común. Al enlace acudieron varias influencers amigas de la novia como mypetitpleasures, y miembros del partido del novio como Javier Ortega Smith.

Santiago Abascal y Lidia Bedman saludan tras su enlace en San Vicente de Raspeig (Alicante). 
Santiago Abascal y Lidia Bedman saludan tras su enlace en San Vicente de Raspeig (Alicante). 

La influencer publicó una veintena de fotos de la ceremonia y del banquete, que se celebró en una finca al aire libre, pero a Abascal solo se le intuye de lejos y de espaldas en un par de instantáneas. Bedman marcaba así distancias con la figura política de su marido.

La pareja no se deja ver excesivamente en público, aunque en el último mes han acudido juntos a la entrega de los premios Princesa de Asturias, donde Bedman “se pegó una llorera” escuchando el discurso de Leonor, y al desfile del 12 de octubre, dónde se la fotografió en la tribuna junto a su marido. Antes se habían dejado ver en la entrega de unos premios de la revista Elle y en el Teatro Real de Madrid. Allí actuaba, oh sorpresa, Bertín Osborne.

Lidia Bedman y Santiago Abascal, cara al sol en el concierto de Bertín Osborne en el Teatro Real de Madrid.
Lidia Bedman y Santiago Abascal, cara al sol en el concierto de Bertín Osborne en el Teatro Real de Madrid.

Bedman es muy celosa de su intimidad, así que su perfil de Instagram, además de fuente de ingresos, es su ventana al público. Si Instagram es un reflejo de la personalidad, gracias al suyo sabemos que disfruta con los azucaradísimas novelas románticas de Kate Morton, que lleva unos meses obsesionada con las botas estilo cowboy, que su plato estrella son los pimientos rellenos de quinoa y que su forma favorita de desconectar es ir sola al supermercado. También ha dejado claro en infinidad de ocasiones que, aunque Madrid le encanta, echa de menos el mar, especialmente el Mediterráneo de su tierra, a la que siempre que puede se escapa, especialmente en verano.

Entre sus destinos recurrentes también está el País Vasco, tierra natal de Santiago Abascal. Allí viven los dos hijos mayores del político, fruto de su primer matrimonio. La influencer aprovecha esas visitas para pasarse por Moda Abascal, la tienda de la familia del político, que Bedman suele promocionar en sus redes.

Aunque no publica a diestro y siniestro a quién vota o sus opiniones políticas, la alicantina sí ha compartido publicaciones en su perfil de los actos de Vox, siempre sin hacer referencia explícita a la formación. Bedman publicó una stories de su hija Jimena agitando una banderita de España durante el último acto de la formación de ultraderecha en Vistalegre. Hace una semana, la alicantina compartió un primer plano suyo con gafas de Gucci como foto fija, etiquetando la Plaza de Colón como localización. “De incondicional”, rezaba la publicación. La acompañaba un emoji de corazón y, por supuesto, una bandera de España.