Los escenarios de 'El guardián de la marea', un recorrido por Las Palmas de hace un siglo

Mayte Uceda nos invita a pasear por la ciudad canaria a través de una historia de amor y dos tristes episodios de la historia de la isla.
Mayte Uceda, autora de 'El guardián de la marea', en la plaza de Santa Ana de Las Palmas.
CARLOS RUIZ / EDITORIAL PLANETA
Mayte Uceda, autora de 'El guardián de la marea', en la plaza de Santa Ana de Las Palmas.

Una intensa historia de amor con una poderosa protagonista femenina en un fatídico contexto histórico. Estos son los tres ingredientes que han avalado la buena acogida de la última novela de Mayte Uceda, El guardián de la marea.

La fórmula lleva a este libro, de forma inevitable, a llenar las estanterías de lo que se cataloga como literatura femenina. Algo con lo que la autora no termina de estar muy de acuerdo: “No hay literatura masculina ni femenina. Hay literatura de emociones, pero hay veces que necesitamos poner etiquetas para que la gente se identifique. Esta es una novela de muchas emociones y cualquier persona se puede sentir identificada con los personajes, emocionarse, llorar, reír… y hacer ese viaje a la primera mitad del siglo XX”.

La historia nos sitúa en la isla de Gran Canaria, en la ciudad de Las Palmas, en 1918, cuando está a punto de terminar la Primera Guerra Mundial y la isla vive una terrible época de escasez y hambre por el bloqueo alemán.

Aunque en realidad, como aclara su autora, la verdadera semilla de El guardían de la marea, la esencia del libro, es el naufragio del transatlántico español Valbanera. “Cuando empecé a investigar el dramático hundimiento de esta embarcación descubrí que la mayor parte del pasaje lo componían canarios que emigraban a América, especialmente a Cuba. Fue así como decidí que la protagonista fuera de Gran Canaria”.

El naufragio del Valbanera frente a las costas caribeñas tuvo lugar en septiembre de 1919. El proceso de documentación y contextualización de ese episodio le descubrió el otro pasaje fundamental de la historia de la isla en el que ahonda la trama: el asedio y el bloqueo al que Gran Canaria estuvo sometida por parte de los submarinos alemanes al final de la Primera Guerra Mundial.

A todo esto, se añade otro fatal ingrediente: la epidemia de gripe española que se cobró la vida de cientos de personas en Gran Canaria. “Concluí la novela en 2019. Su publicación estaba prevista en 2020 y… ¡entonces llegó la pandemia! Al repasar esa parte uno no puede evitar hacer un paralelismo. La historia se repite y te das cuenta de lo vulnerables que somos”, se lamenta la autora.

El libro está protagonizado por Marcela, ella será la que se embarque en el Valbanera. “Es una mujer poderosa y luchadora”, en palabras de la escritora. “Hasta que sale del hospicio nadie le ha dicho que no puede luchar por lo que quiere. Cuando sale del hospicio y se enfrenta a la realidad se rebela, ella no quiere depender de ningún hombre y eso le traerá algunos conflictos”, detalla Uceda sobre su personaje.

Será su historia de amor con Hans el hilo conductor de toda la trama de El guardián de la marea. ¿Pero es esta una historia real? “El contexto histórico es real, lo que es ficción es la historia de los personajes, excepto la del personaje masculino. Hans bien podía ser real porque en un enfrentamiento entre un submarino británico y uno alemán, dos marineros alemanes cayeron al agua y fueron recogidos por una patrullera española que los llevó a la isla de El Hierro. Hans podía ser uno de esos submarinistas”, aclara la escritora.

Los escenarios de la novela

La trama de El guardián de la marea nos traslada hasta Las Palmas de Gran Canaria de principios del siglo XX. La asturiana Mayte Uceda descubrió esta ciudad al tiempo que iba dando forma a su libro. “Nunca había estado en ella hasta que vine para documentarme”, confiesa.

Estos son los lugares de la ciudad por los que nos pasean Marcela y el resto de personajes de esta historia de amor histórico.

1. Barrio del Risco de San Nicolás

Barrio del Risco de San Nicolás, en Las Palmas de Gran Canaria.
© Allard Schager via Getty Images
Barrio del Risco de San Nicolás, en Las Palmas de Gran Canaria.

“Marcela subió por las calles del barrio de San Nicolás, acompañada de Elena, hasta detenerse frente a la casa de su padre. El barrio había crecido hacia lo alto de la loma.Ya no se apreciaban tantos espacios abiertos y deshabitados, los gatos y los perros seguían ensuciándolo todo y las vistas desde allí seguían siendo insuperables”.

En el pintoresco barrio del Risco de San Nicolás se sitúa la trama de la primera parte de la novela. Levantado sobre uno de los riscos que rodean la ciudad, este siempre ha sido un barrio muy humilde pero hoy es una de las estampas más características de Las Palmas.

2. Calle Mayor de Triana

“Se instalaron en el hotel Monopol, al final de la calle mayor de Triana, donde la atendió un alegre gerente de mediana edad llamado Jinay. Esa misma tarde, sin haber sacado la ropa de las maletas, las tres se dirigieron al hospital de San Martín”.

Esta es la calle principal y comercial del barrio de Triana, y una de las más bonitas de la ciudad, con edificios que aún conservan sus fachadas antiguas, con balcones, ventanas y puertas de madera tradicional de la isla. En ella se ubicaba el Hotel Monopol, donde Hans, el protagonista, se aloja en varias de sus visitas.

3. Plaza Santa Ana

Plaza Santa Ana y Catedral de Gran Canaria en Las Palmas.
© Allard Schager via Getty Images
Plaza Santa Ana y Catedral de Gran Canaria en Las Palmas.

“Atravesaba en aquel momento la plaza de Santa Ana, frente a la catedral y el Palacio Episcopal, donde se cruzó con dos clérigos con sus descomunales sombreros de canal y con un fraile de tétrica cogulla y pescuezo desnudo que le sugirió con la mirada que dejara las faldas quietas”.

Este es uno de los espacios emblemáticos de Las Palmas, coronada por la Catedral de Canarias. En la novela, es uno de los escenarios de paso de Marcela en sus recorridos por la ciudad.

4. Hospital de San Martín

“Pronto vio la interminable fachada del hospital de San Martín. Allí se ocultaba la parte más triste de la ciudad, empezando por los enfermos y terminando por la casa cuna de Santa Ana y el hospicio de los Ángeles. La institución estaba tutelada por el Cabildo Insular y dirigida por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl”.

Este es uno de los escenarios fundamentales de la novela. En este hospital creció Marcela, descubrió el valor de la amistad y creó vínculos que la marcaron de por vida. En la actualidad, el hospital es el actual Centro de Cultura Contemporánea San Martín.

5. Barrio de Vegueta y barrio de Triana

Casa de Colón en el barrio de Vegueta.
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Casa de Colón en el barrio de Vegueta.

“Era viernes y ese día los más necesitados acudían en masa a la ciudad atraídos por las expectativas de conseguir limosna en torno al mercado de Vegueta”

A lo largo del libro, Marcela recorre las principales calles y lugares de interés de este barrio –como su mercado de Abastos— en el que se sitúa el origen de la ciudad.

Ermita de San Telmo

“… contrajeron matrimonio cuatro meses después en la pequeña ermita de San Telmo, muy cerca de la calle Mayor. Fue un cálido domingo de marzo, de trazos de cielo azul entre nubes de blanco puro”

Este pequeño santuario fue levantado en 1520 por el gremio de mareantes, los mismos que se encargaron de su reconstrucción un siglo después cuando fue destruido por los corsarios holandeses. En El guardián de la marea será uno de los escenarios sentimentalmente más relevantes.

Muelle de Santa Catalina

Muelle de Santa Catalina en Las Palmas de Gran Canaria.
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Muelle de Santa Catalina en Las Palmas de Gran Canaria.

“Se apeó del tranvía en el Muelle de Santa Catalina, sujetando la pequeña maleta de cuero que le había prestado Herminia. Respiró el aire cálido de la mañana. Estaba animada y ansiosa. Era la primera oportunidad que tenía de ensanchar su visión del mundo y pensaba aprovecharla”.

De este muelle partió el transatlántico Valbanera en 1919. Hoy en día poco tiene que ver este puerto con aquel, pero no es difícil trasladarse en el tiempo e imaginar las escenas que allí tuvieron lugar: sacerdotes dando comunión y confesión a los que viajaban, despedidas, retratistas que fotografiaban a la familia entera por última vez...

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