ECONOMÍA
24/06/2019 16:21 CEST

Mulberry tira de plumas para frenar su crisis

La firma estaba llamada a ser una competidora de Burberry, pero no lo ha conseguido.

Mulberry estaba llamada a ser la quintaesencia de la marroquinería británica. Es cierto que competir con grandes del sector como Burberry es complicado, pero la firma se lanzó con todo en la década de los 80 con el objetivo de crear “Los bolsos”. Su apuesta eran los complementos, aunque en la década siguiente llegaron las colecciones de moda y los zapatos. Luego vino la crisis y, con ella, el fichaje de Cara Delevingne como imagen salvavidas. Y no pudo ser. Mulberry ha perdido el favor de los millennials, de sus madres y de la generación Z. A pesar de todo no se dan por vencidos, y ahora buscan una nueva oportunidad, después del cierre de varias tiendas de los grandes almacenes House of Fraser, que suponía una ventana importante para la marca.  

Una cosa es evidente, Kensington Palace (la residencia de los Duques de Cambridge) y el cuartel general de Mulberry en Londres son prácticamente vecinos. Johnny Coca, director creativo de Mulberry, puede observar los patos y los cisnes corriendo por los jardines de Kensington. Según la ley británica, todos los cisnes en aguas abiertas son propiedad de la Reina y ahora, además, inspiración para la alta costura. Por eso, el diseñador de origen español apuesta este otoño 2019 por estampados de plumas, inspirados en Kensington y en las integrantes más jóvenes de la familia real británica.

Plumas contra la crisis, porque el cierre de House of Fraser, que suponía el 40% de las ventas de Mulberry en el Reino Unido es un golpe duro. Hay que sumarle además una deuda y pérdidas de tres millones de dólares según los resultados presentados a 30 de marzo de este año. El 2018 iba todo bien, hasta que llegó la incertidumbre del Brexit, la caída de la libra, el cambio de gustos de los millennials y la crisis en el Reino Unido. Pérdidas trimestrales que se comparan con los 6,9 millones de dólares de beneficios en el mismo trimestre hace un año. En total los ingresos de la compañía provenientes del Reino Unido cayeron un 6% hasta los 121 millones de libras en el ejercicio. Las caídas en el Reino Unido se han visto compensadas, en parte, por el crecimiento de las ventas en los mercados asiáticos y el comercio online.

Para este ejercicio el consejero delegado de la multinacional no espera muchos cambios. Thierry Andretta aseguraba hace unas semanas que “la incertidumbre es una losa que les está afectando en el Reino Unido”. En el resto del mundo esperan mantener los mismos resultados que en el 2018. 

Y las apuesta, además de las plumas otoñales, son los cuadros british que no se olvidan nunca y el guiño deportivo deluxe. Una mezcla entre anarquía y tradición para captar la atención de un cliente cada vez más global. Los bolsos este otoño serán desestructurados y sin forro, todo lo contrario de lo que hace su competencia directa: Loewe. Con cadenas de oro desmontables y dimensiones suaves adaptadas a una noción minimalista de la elegancia británica. En otras palabras, aptos para una cierta duquesa nacida en Estados Unidos. Es la influencia de Kensington Palace.. tan lejos y tan cerca.

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