Nacho Duato: "El ministro de Cultura no hace nada"

El coreógrafo estrena la tercera temporada de 'Prodigios' en TVE.
Nacho Duato, en una imagen de archivo.
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Nacho Duato, en una imagen de archivo.

Nacho Duato (Valencia, 1957) no tiene pelos en la lengua. El bailarín y coreógrafo, director durante 20 años de la Compañía Nacional de Danza, nunca se ha cortado a la hora de expresar sus opiniones sobre política o sobre el estado de la cultura en España. En esta conversación con El HuffPost no iba a ser menos y Duato deja claro ya de primeras que el ministro de Cultura “no hace nada”.

El artista, que lleva 10 años al frente del Teatro Mikhailovsky de San Petesburgo y fue galardonado con el Max de Honor en 2020, estrena este sábado la tercera temporada de Prodigios, el talent de TVE en el que conviven danza, música y canto. Para él, además de ser un formato familiar que puede ver todo el mundo “sin que nadie se ruborice”, el programa es “una ventana que muestra otro tipo de niñez y que puede dar ideas a los padres”.

“En lugar de tanta natación pues oye, vamos a llevarle al ballet, o ‘mira este chico que hace ballet y no pasa nada’, porque aún hay padres que consideran que el ballet es para las niñas o que es una bobada”, explica Duato, que ejerce de jurado en el programa. “No te digo que vaya a cambiar el panorama pero…”. Ese panorama del que habla es el precario estado en España de la cultura en general, y de la danza en particular.

Vivir de la danza en este país es una auténtica carrera de obstáculos, solo puede hacerse “muy malamente”. Actualmente, explica Duato, solo hay “dos, como mucho tres compañías” financiadas con dinero público, entre ellas el Ballet Nacional de España y la Compañía Nacional de Danza, ninguna con un teatro asignado donde programar sus espectáculos. “No hay una compañía estable en un teatro estable. Un bailarín no puede tener la experiencia que tengo yo dirigiendo el Mikhailovsky en Rusia, con 200 músicos, 175 bailarines, 1000 personas trabajando en ese teatro. Los camerinos son una segunda casa y todo el mundo trabaja hacia un mismo fin que es hacer espectáculos, hay una media de 35 espectáculos al mes. Eso aquí ni soñarlo”, se lamenta.

Las compañías públicas españolas son “itinerantes” y viven en una gira constante. “Las condiciones son malas porque no vives en tu teatro, eres itinerante. No puedes bailar Don Quijote o Giselle enlatado, tienes que llevarte orquesta y no todas las ciudades tienen orquesta y si la tienen, como nunca hacen ballet, suena a demonios. Porque no hay directores que sepan ballet, lo siento mucho por ellos”, sentencia Duato, que explica que es una rareza española y que el caso ruso es lo habitual en el resto de Europa. Pasa lo mismo en otros países como en Francia, que tienen compañías en todas las ciudades, o en Alemania con 78 compañías con fondos públicos, en Suecia, Dinamarca, en Italia... es increíble”, denuncia el coreógrafo, que recuerda que la única salida de los profesionales de la danza es emigrar.

“España sigue siendo culturalmente un zombie”

¿Cómo es posible que en una capital europea no haya un teatro estable para la danza? “Pues eso pregúntaselo al presidente y a su ministro que no sé lo que está haciendo pero no hace nada”, sentencia Duato, que carga también contra el Teatro Real. “El patronato se opone a eso porque piensa ‘¿la danza para qué?’. Para ellos eso es el templo de la ópera y ya está, lo cual me parece retrógrado, clasista, terrible y fatal”, confiesa el coreógrafo, que insta a José Manuel Rodríguez Uribes a tener “mano firme” ante la situación. “Es una barbaridad, por eso España sigue siendo culturalmente un zombie”.

En la conversación se intuye que no le gusta la labor del ministro de Cultura, pero preguntado directamente sobre ello es todavía más claro: “No me merece nada, ninguna opinión, porque no ha hecho nada”. El coreógrafo denuncia que los asesores de Uribes no tienen nada que ver ni con la cultura ni con el deporte y que él se prestaría a asesorarle “por 0 euros”. “Por dios, ¿qué hacen ahí esos asesores cobrando ese dinero? Si todos lo haríamos gratis, reunirnos con él y decirle lo que tiene que hacer porque aparentemente no lo sabe”, insiste.

Nacho Duato, en junio de 2020.
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Nacho Duato, en junio de 2020.

Para Duato, España es un país en el que ni se protege ni importa la cultura. “Se protege el patrimonio arquitectónico, las catedrales y los museos del triángulo del arte, cómo no se van a preocupar por eso, pero por lo demás nada, ni teatro, ni cine, ni danza, bueno la danza… es la Cenicienta total”, denuncia el jurado de Prodigios, que ha pasado la mayor parte de su carrera en el extranjero.

Se formó en Londres, Bruselas y Nueva York y bailó en el Nederlands Dans Theater (Holanda), dirigido entonces por el prestigioso coreógrafo Jiří Kylián. Duato regresó a España en 1990 como director de la Compañía Nacional de Danza que abandonó con una tormentosa salida en julio 2010. Con ella se llevó los derechos de sus obras que no volvieron a bailarse hasta 2018, cuando José Carlos Martínez, director hasta el verano de 2019, decidió pedirle permiso para volver a montar una de ellas y pagar los derechos correspondientes. Martínez, como Tamara Rojo, Lucía Lacarra o Ángel Corella, es una estrella fuera de nuestras fronteras.

“Yo no quiero meterme en política porque no quiero mentir”

Duato ha contestado varias veces a la pregunta de si se plantearía ser ministro de Cultura y la respuesta la tiene clara: “Yo no quiero meterme en política porque no quiero mentir, quiero preservar mi honestidad. Un gran político en cuanto se mete en política al día siguiente ya está diciendo mentiras. Han perdido el honor”.

“Los políticos han perdido el honor”

El coreógrafo, que se considera una persona de izquierdas, se confiesa “asqueado” con la política y los políticos en general y “decepcionado con la izquierda”. Duato, que ha defendido en varias entrevistas que le debemos muchos avances sociales a Podemos, guarda simpatía por un ministro del gobierno de Sánchez, el de Consumo. “Soy fan de Alberto Garzón, es un tío serio pero se lo han comido, no le dejan hacer nada. Creo que es demasiado honesto para estar metido en política”, cuenta el bailarín.

“Lo que está pasando es muy serio, porque la gente se está cansando mucho. Cuando estás en la cola del hambre y ellos jugando a ‘yo me llevo este sillón y tu te llevas el otro’... la gente se va a cansar y los van a apedrear de verdad”, confiesa, mostrando su apatía hacia la clase política.

En la primera temporada de Prodigios Duato se hizo viral con un discurso en el que recordaba lo dura que había sido crecer en una dictadura, todos los insultos que recibió por querer dedicarse desde niño a la danza y cómo su padre le pedía que fuera “un hombre”. Por eso ve terrible la presencia de Vox los parlamentos de todo el país.

“Es increíble porque la mayoría de ellos no conocen lo que era la vida con Franco. Están todos teledirigidos por Aznar y la derecha y es verdad que todavía hay gente muy franquista, pero esa gente joven que está con Cara al sol y diciendo idioteces sobre los judíos, que está pidiendo la libertad en Cataluña... Es tremendo porque no saben ni de qué va, son unos mimados y unos maleducados”, se lamenta el coreógrafo. A pesar de la situación, se muestra optimista: “Creo que es una fase y que va a pasar, no van a llegar mucho más lejos”.

Lo que no es una fase para él es la falta de cultura en general y especialmente musical en los colegios españoles. “Es importante que un niño esté en contacto con la música, la danza, la poesía, las artes, aunque no vayan a dedicarse a ello seriamente”. Duato lo tiene claro: “La danza es terapéutica”.

Ballet en la playa de la Concha, San Sebastián