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22/09/2020 13:29 CEST

Ni siquiera los científicos se ponen de acuerdo en cómo se transmite el coronavirus

Estados Unidos apunta a la vía aérea como principal forma de transmisión del virus y horas más tarde retira esa guía. La OMS sigue sin ver clara esta cuestión.

dpa/picture alliance via Getty Images
Claudia Ball, científica del laboratorio de Dresden (Alemania).

Antes incluso de que se declarase la pandemia mundial del coronavirus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió críticas por su gestión en esta crisis. Precisamente, le achacaban haber sido demasiado lenta en considerar la enfermedad una pandemia. 

Una vez declarada oficialmente como tal, la epidemia de Covid-19 ha seguido granjeando críticas a la OMS. La más sonada, probablemente, viene de boca de numerosos científicos que lamentan que el organismo no admita con rotundidad la transmisión aérea del coronavirus.

El 9 de julio, la OMS avanzó ligeramente en esta dirección, y reconoció que podía producirse la transmisión del virus por aerosoles en lugares abarrotados y con mala ventilación.

El ‘que sí, que no’ de los CDC

En los dos meses siguientes, la postura oficial del mayor organismo sanitario del mundo no ha variado. Pero este fin de semana, la comunidad científica contuvo el aliento al descubrir que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) incluían en su web un texto en el que apuntaban a la transmisión aérea como principal vía de propagación del coronavirus. Según esta guía, el coronavirus podía viajar más allá de 1,8 metros y permanecer en el aire.

Apenas horas más tarde, los CDC se desdecían. Este lunes por la tarde, retiraron de su web su última entrada, alertando de que era un borrador publicado “por error”. “[Esa versión] no refleja nuestro estado actual de conocimiento”, según recoge The Washington Post de boca de un alto representante del organismo.

“Estamos actualizando las recomendaciones en cuanto a la transmisión aérea del SARS-CoV-2. Una vez se haya completado el proceso, publicaremos la guía”, argumentaron este lunes los CDC.

La OMS sigue en sus trece

La respuesta de la OMS llegó ese mismo día, señalando que el organismo no había visto “nuevas evidencias” sobre la transmisión por partículas aéreas, y que se había puesto en contacto con autoridades de los CDC para “entender mejor” la naturaleza de este cambio, afirmó el doctor Mike Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la OMS, durante una rueda de prensa.  

Según las guías de la OMS, el coronavirus se transmite principalmente a través de gotículas respiratorias, que se expulsan cuando una persona tose, estornuda, habla o respira. El organismo admite la posibilidad de que haya casos de transmisión aérea, pero sigue analizando estos estudios antes de considerar esta vía como importante fuente de transmisión.

Varios estudios hablan ya de que el virus sí puede transmitirse por el aire. Uno del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos descubrió que las partículas de coronavirus expulsadas al hablar pueden permanecer en el aire entre 8 y 14 minutos. Otro estudio publicado en el New England Journal of Medicine detectó Covid-19 en aerosoles hasta tres horas después. 

Un informe reciente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, que revisa la literatura científica acumulada durante la actual crisis sanitaria, subraya que el contacto directo entre personas no es un requisito necesario para la transmisión del coronavirus.

El CSIC recuerda en este informe que varias investigaciones han demostrado que el virus se puede mantener en el aire durante horas, y que la distancia física de un metro y medio podría incluso no ser suficiente para evitar su transmisión. De este modo, los investigadores inciden en la importancia de mejorar los sistemas de circulación del aire, los aires acondicionados, y de usar mascarillas también en ambientes cerrados.

Más complejo de lo que parece

Salvador Macip, doctor en Medicina y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explicaba hace unas semanas a El HuffPost por qué la OMS es tan reticente a admitir claramente la transmisión aérea del virus. “Todos los científicos tienen que estar muy seguros antes de decir una cosa, y más la OMS. Esto implica que hay que recopilar muchos datos, y el proceso es lento, no se hace de un día para otro”, señala Macip.

¿Se transmite por el aire? Entre comillas

Pedro Gullón, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología y coautor de Epidemiocracia (Capitán Swing), trata de aclarar de dónde viene la confusión sobre la transmisión aérea del virus. “Cuando decimos que la forma principal de transmisión es por unas gotas, nos referimos a unas gotas gordas que se expulsan al toser o al hablar, y que no van más allá de dos metros porque caen por su propio peso. Lo que se está viendo ahora es que probablemente el mecanismo sea mixto y que parte de estas gotas se evaporen y parte de ellas pasen al aire. ¿Eso significa que hay transmisión aérea? Tal y como solemos clasificar la transmisión aérea, no, porque en ese caso el principal mecanismo de transmisión serían esas gotitas pequeñas”, apunta.

En cualquier caso: mascarilla siempre y mejor espacios abiertos

“Desde luego, lo que sabemos es que se transmite por gotitas”, recalca Raúl Ortiz de Lejarazu, profesor de Microbiología y ex director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid. “No se sabe la pervivencia del virus en el aire, con lo cual es relativo. Es una hipótesis, y es probable, por eso hay que tener precauciones, pero tampoco perder de vista los principales peligros, como estar hablando de frente con una persona infectada durante más de 15 o 20 minutos sin ningún tipo de protección o ponerse a discutir de fútbol a voces sin guardar los dos metros de distancia”, incide. 

“¿Se transmite por el aire? Entre comillas”, respondía hace unas semanas a El HuffPost David Bernardo, experto en Inmunología del Instituto de Biología y Genética Molecular del CSIC. “El coronavirus no es una bacteria, un ántrax o una legionela, que pueden ir por el aire acondicionado y reproducirse fuera del organismo. Pero, ciertamente, si estás en un ambiente cerrado y no recirculas el aire, te puedes contagiar. Es un matiz importante”, aclara.

Algunos científicos tienen claro que la transmisión aérea es clave en esta epidemia, otros prefieren que se investigue más, pero todos coinciden en que el mayor peligro de contagio se encuentra en los espacios cerrados y con mala ventilación y que, de momento, la única vacuna contra ello es el uso de mascarilla, también entre amigos y también en casas, bares, restaurantes o aulas.  

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