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16/09/2020 15:55 CEST | Actualizado 16/09/2020 20:39 CEST

Pablo Iglesias, ¿pinta algo o colorea?

Resaltar las distancias no solo le interesa a Podemos sino también a las ministras y ministros de Pedro Sánchez.

EFE
Pablo Iglesias en un acto de su partido

Podemos necesita marcar perfil propio. El asunto es si realmente Pablo Iglesias pinta tanto como presume y la calle le compra a través de los medios empeñados en otorgarle un papel principal, o solamente colorea tiñendo de morado lo que ya está decidido.

Lo del perfil propio es un mantra aceptado tanto entre los diputados de izquierda como los de derechas. Y en esa necesidad se incluyen las diferencias, presuntamente escenificadas por los ministros y diputados del partido de Pablo Iglesias. Por primera vez en la historia hay un gobierno de coalición, experimentando cómo convivir sin estrangularse. Así que resaltar las distancias no solo le interesa a Podemos sino también a las ministras y ministros de Pedro Sánchez. 

La reuniones a dos bandas de hoy de Gabriel Rufian, con el vicepresidente primero Iglesias y la vicepresidenta segunda Calvo, son un ejemplo. 

El líder de Podemos, en su empeño por transmitir que es una pieza clave en la negociación de los presupuestos, ha contraprogramado a su colega en el Gobierno. Los socialistas presumen de que le dejan hacer. “La versión oficial en el PSOE, la que le cuenta a la prensa Adriana Lastra, es que todo suma. Dejémosle que se realice, que fuerce un encuentro con ERC previo al de la vicepresidenta o que diga que él no sabía nada de la salida del Rey Emérito o de la fusión Bankia- La Caixa. Si alguien se lo quiere creer, que lo haga”, dice una fuente de la actual dirección socialista, quien subraya que Iglesias busca tantas fotos como el presidente.

Tengo reuniones con todos los grupos porque soy la responsable de Relaciones con las Cortes

Esta misma mañana en el Congreso de los Diputados, Carmen Calvo optaba por no mencionar ni su nombre al interrogarla por la coincidencia de reuniones en el mismo día y justificaba así la suya: “Tengo reuniones con todos los grupos porque soy la responsable de Relaciones con las Cortes”.

Gabriel Rufian ‘el deseado’, al que parece que se rifan en el Gobierno, nos aseguraba que “he quedado con los dos respondiendo a su demanda. Nosotros no hemos pedido nada, la reunión con Calvo es protocolaria y la de Iglesias porque está haciendo una ronda también con la izquierda abertzale”. Sobre si habrá presupuestos, pues para eso son los contactos, la voz de Esquerra en Madrid confirma que “los habrá, dependiendo de con quien quieran pactar”. Que no les espere nadie en el mismo barco que a Ciudadanos.

Para Miguel Gutiérrez, diputado de Ciudadanos, no hay duda de que los socios del Gobierno de coalición “hacen fakes que les ayuden, para representar. Partiendo de que este es un gobierno de fakes, lo representan todo. No nos preocupa si reedita el gobierno Frankestein con los presupuestos. Nosotros ya hemos hecho el gesto”.

A quien se ve cero preocupada es a la vicepresidenta tercera y ministra de Economía, que  asegura que “confío, por supuesto, en que saldrán adelante los Presupuestos”. Su animadversión por el líder de Podemos es bien conocida entre los miembros de su equipo en el ministerio. A Calviño le resulta peligrosa la constante escenificación de su influencia porque a veces socava la confianza de los ámbitos económicos con los que ella se las ve a diario, aunque también juega a su favor que el sector empresarial observe tantas diferencias entre los dos vices. “Tiene una ventaja, que beneficia a los dos. Ambos crecen para los suyos con esas diferencias manifiestas”, apunta una fuente del entorno de Economía.

Diferencias ¿reales?

En ese contexto, las diferencias entre el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá y Yolanda Diaz, la ministra de Trabajo ¿son reales?

“No es posible que una ministra como la de Trabajo, experimentada hasta la saciedad en la vida laboral, no sepa que esa relación entre la jubilación tardía y el menor empleo entre los jóvenes, hace tiempo que no es real. Yolanda necesitaba marcar terreno” argumenta un economista próximo al Gobierno, que abunda en la teoría de la simulación de bronca entre un ministro que no es socialista -su perfil era el de un técnico desde mucho antes de que dirigiera la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef)- y una ministra “comunista” para la derecha, cosa que a ella le da igual.

Solo que Yolanda Díaz no necesita representar nada ni ocultar su sintonía con Escrivá cuando se le pregunta directamente: “Nos llevamos fenomenal y estamos de acuerdo, de hecho nuestros equipos están trabajando juntos ahora mismo”. Ella tiene el perfil propio más marcado de los ministros de Unidas Podemos. Aunque es de sobra conocida su amistad y excelente relación con Iglesias incluso antes de que este fuera un líder nacional -la asesoró en elecciones gallegas-, Díaz es la única ministra del sector morado que despacha directamente con el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, un privilegio de lo que otros ministros no disfrutan, salvo el propio Iglesias. Los hay incluso que desde que llegaron a su cartera, no se han sentado a solas con Sánchez.

El diputado de Compromís, Joan Baldoví, a veces socio de Unidas Podemos, no tiene claro que las diferencias entre Díaz y Escrivá sean reales, pero sí que admite que Iglesias y los suyos necesitan marcar territorio, como hace el líder de Unidas Podemos en todas sus comparecencias. La última, la confesión en la Cadena SER de que en de la escapada del Rey Emérito y su falta de información por parte de Sánchez, el presidente le había perdido perdón por ocultarle lo que el líder de Podemos califica de huida.

Pero lo que es cierto, según Baldoví, “es que los ataques a Podemos por parte de la derecha -ensañamiento diría la presidenta de Madrid, Ayuso-, lo que están haciendo, en mi opinión, es criminalizar la posibilidad de que se forme un gobierno o alianzas a la izquierda del PSOE. Y les funciona en sus ámbitos, eso se ve. Lo de Aznar ayer, lo de Felipe González, esa idea de criminalizarlos me recuerda a lo que hicieron con Pilar Miró.”

Por el momento, que Pablo Iglesias recalque su ascendente sobre Sánchez refuerza la imagen de poder que precisa ahora, cuando las encuestas evidencian la pérdida de apoyo electoral. No le importa tanto lo que pinta sino que se vea que el color lo ha elegido él. 

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