POLÍTICA
29/12/2020 15:08 CET | Actualizado 29/12/2020 18:32 CET

Sánchez da una patada a 2020 apostando por la continuidad de la monarquía

El presidente del Gobierno asegura que trabaja en una “hoja de ruta de renovación” de la casa real para que sea más transparente.

EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes 29 de diciembre en Moncloa.

Pedro Sánchez ha dado carpetazo al año político más intenso de la historia reciente de España. Y lo ha hecho apostando por la continuidad de la monarquía como forma de Estado en uno de los peores años que se recuerdan para la casa real. “La corona va a continuar”, ha zanjado Sánchez.

La monarquía es uno de los temas que más ha enturbiado la coalición este 2020. Y, por eso, en el año en que Juan Carlos I abandonó España para no contaminar el reinado de su hijo por la investigación de sus cuentas, el presidente del Gobierno ha avanzado que ya trabaja en una “hoja de ruta de renovación” de la casa real para dotar a la institución de “transparencia, rendición de cuentas y ejemplaridad”; un plan que detallará “paso a paso”.

El presidente del Gobierno ha asegurado que el jefe del Estado “contará” con el apoyo de su Ejecutivo para continuar con la tarea de renovación en la que trabaja Felipe VI. Así, el también secretario general del PSOE descarta retirar a su partido del pacto constitucional que forjó la restauración monárquica tras la muerte de Francisco Franco a pesar de los cantos de sirena del republicanismo que abandera su socio de coalición. El líder del PP, Pablo Casado, se ha abierto además a pactar una ley sobre la corona, pero no ve tan claro reformar la Constitución para ello.

Sánchez también ha defendido a sus ministros y ha puesto en valor la coalición. El presidente del Gobierno ha dicho que se siente “profundamente orgulloso” de todos los miembros de Moncloa, incluidos los de Podemos con quienes ha protagonizado algunos encontronazos.

El presidente del Gobierno ha avanzado que ya trabaja en una hoja de ruta de renovación de la casa real

La pandemia, que ha marcado el año, ha acelerado la ejecución del proyecto político que Sánchez presentó a los diputados el 7 de enero de 2020, cuando logró los votos para ser investido, según ha detallado él mismo. Sánchez ha hecho, además, un anuncio cargado de esperanza: pronto habrá en España más vacunados de la covid-19 que infectados.

El líder socialista ha presentado un informe de rendición de cuentas, inédito hasta ahora, avalado por expertos independientes. Con él en la mano, el presidente del Gobierno ha asegurado que, desde la investidura, su Ejecutivo ha cumplido 290 de los 1.238 compromisos que asumió. Además, prevé que en el próximo semestre sean 400 las promesas materializadas en el BOE. 

Sánchez, quien ha hecho un repaso por todas las decisiones que ha tomado el Consejo de Ministros este 2020, ha agradecido a la mayoría que dio luz verde a las cuentas generales del Estado para 2021 su apoyo, porque los presupuestos, según ha dicho el presidente, han permitido al Gobierno cumplir un tercio de los compromisos de la coalición de PSOE y Unidas Podemos.

El informe ha sido elaborado por el Departamento de Planificación y Seguimiento de la Actividad Gubernamental del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, capitaneada por Iván Redondo, pero su metodología ha sido avalada por técnicos como el catedrático de Filosofía Política Daniel Innerarity.

El jefe del Gobierno, además, ha abierto la veda de un hipotético indulto a los líderes del procés presos después de que la Fiscalía se opusiera frontalmente a la concesión de la medida de gracia por vincularla a supuestas concesiones políticas. No obstante, la concesión del indulto es una prerrogativa gubernamental: “Todos hemos cometido errores, tenemos que mirar adelante”, ha remachado.

Puede que Sánchez sea recordado dentro de 50 años como el presidente del coronavirus

El presidente del Gobierno llegó por primera vez a Moncloa hace dos años y medio, tras doblegar a Mariano Rajoy en una moción de censura, la única exitosa en la democracia española. Tras dos elecciones generales en 2019, el líder socialista logró armar con Podemos la primera coalición de gobierno de en ocho décadas. Hace 11 meses, Sánchez posó con sus ministros en la escalinata de Moncloa, junto a un sonriente Pablo Iglesias, su rival más íntimo.

Entonces, ninguno de los dos dirigentes podía imaginar que una pandemia dejaría decenas de miles de muertes y les obligaría a tomar las medidas más excepcionales que ha tomado nunca un Ejecutivo en democracia, marcando a fuego su gestión.

Puede que Sánchez sea recordado dentro de 50 años como el presidente del coronavirus, el que decretó el estado de alarma más largo de la historia del país, quien puso a invernar a la economía española y encerró en sus casas durante tres meses a 47 millones de españoles con el único objetivo de salvar vidas.

El año que acaba bate récords en Moncloa. Sánchez ha sido el presidente que más conferencias de presidentes autonómicos ha convocado —hasta 17 en un solo año— y uno de los que más veces ha comparecido en el Congreso de los Diputados desde los 14 años de Felipe González en Moncloa.

MONCLOA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en una Conferencia de Presidentes extraordinaria por la covid-19.

El presidente del Gobierno ha logrado sacar adelante cuatro importantes proyectos legislativos: el ingreso mínimo vital, los presupuestos generales del Estado, la ley de educación y la ley de eutanasia. Sánchez ha terminado el año en cuarentena por su contacto con el francés Emmanuel Macron, positivo en coronavirus, y con serios advertencias de las encuestas.

El último barómetro del CIS dibuja alguna que otra nube en el cielo de Sánchez. La suma de los partidos de la coalición se resiente en intención de voto. El PSOE pierde apoyos entre los votantes más de centro que, según el sondeo, se estarían dejando llevar por el canto de sirena de Inés Arrimadas.

Podemos también pierde apoyos, aunque estos se están yendo al granero de Ferraz. El centro que dirige el sociólogo José Félix Tezanos —vinculado al PSOE— y que mide el pulso de la opinión pública española parece constatar el mantra de que, en una coalición, el pez grande se come al chico.

Iglesias no está dispuesto a desaparecer y, por eso, no han sido pocos los roces que ha tenido con Sánchez en estos meses: la ley integral por la protección de la libertad sexual, las devoluciones en caliente, la guía para empresas y trabajadores sobre el coronavirus, la derogación de la reforma laboral, la salida de España de Juan Carlos I, la ley de vivienda, el reparto de los fondos europeos, los desahucios y los cortes de suministros a los más vulnerables... La lista es larga y ya tiene dos nuevos puntos para 2021: la nueva subida del salario mínimo y la reforma de las pensiones, el que puede ser uno de los grandes temas del año que entra.

El presidente tiene una mejor valoración por parte de los votantes de Podemos (6,4) que por los del PSOE (6,2)

En Podemos siempre han creído que los españoles captarían que las medidas sociales adoptadas durante la epidemia llevan la rúbrica morada. Pero no ha sido del todo así. El presidencialismo del sistema político español ha jugado a favor de Sánchez, quien no ha entrado casi nunca en colisión directa con Iglesias, algo que le ha permitido apuntarse un tanto capital a juzgar por el último CIS, pues el presidente tiene una mejor valoración por parte de los votantes de Podemos (6,4) que por los del PSOE (6,2).

El Gobierno de Sánchez ha resistido las maniobras de desgaste de la oposición que, alentada por los nuevos altavoces mediáticos de la ultraderecha, llegó a congregar en las calles nobles de Madrid a miles de personas, cacerola en mano, para protestar contra el Gobierno “criminal”, al que consideran responsable de la “ruina” del país y de las decenas de miles de muertes que está dejando la pandemia.

Un país cuyo futuro depende las de vacunas

Lo cierto es que la coalición de socialistas y morados dependerá de la eficacia de las vacunas. En los próximos meses podría haber un renacer de la economía, incluso una avalancha de proyectos para recibir el dinero europeo y que materialice la posibilidad de una España más innovadora y menos dependiente del turismo.

El futuro, no obstante, no está asegurado, porque 2021 puede ser un año de estancamiento producido por quienes rechazan inmunizarse. Sin el 70% de los españoles vacunados y sin un porcentaje similar en los países exportadores de turistas, España puede entrar, definitivamente, en un laberinto sin salida.

El mundo de viajes despreocupados previo al coronavirus no va a volver en el medio plazo y la economía española es muy dependiente de la movilidad y del contacto entre humanos. Sánchez lo sabe y, seguramente, tenga puestas la mayoría de sus esperanzas en las vacunas contra la covid-19, uno de los mayores éxitos científicos de la Historia.

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