POLÍTICA
23/11/2019 09:22 CET

Por qué el feminismo es clave para hacer frente a la ultraderecha

Entrevista a la experta en Género Nuria Varela sobre los retos del feminismo de la cuarta ola.

EFE
Feminismo

“Somos el grito de las que ya no tienen Vox”, es el lema de una de las pancartas ya habituales en las manifestaciones feministas que se celebran en España, donde en lo que llevamos de 2019 ya son 51 las mujeres asesinadas por su pareja o expareja (según las cifras oficiales, ya que las víctimas de violencia machista son muchas más). 51 asesinadas en el mismo país en el que el pasado 10 de noviembre tres millones y medio de votantes se decantaron por un partido de ultraderecha que, contradictoriamente, lleva por bandera la lucha contra el feminismo, mediante el cuestionamiento permanente de este movimiento. 

Ahora, 52 diputados ultras de Vox tendrán voz y voto en el Congreso de los Diputados y el movimiento feminista será clave los próximos meses para hacer frente a un pensamiento que se creía superado. Como las de la diputada Alicia Rubio y que considera que la costura sería una buena asignatura en los colegios para empoderar a la mujer . Ante este tipo de pensamientos, el feminismo es imprescindible, a día de hoy, para frenar a la extrema derecha. Es más: sin feminismo no hay igualdad. Y sin igualdad no hay Justicia. 

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Marcha de Mujeres en EEUU contra Donald Trump. 

Con esta premisa, las mujeres se han convertido en el rostro de la lucha contra conservadores y misóginos como Donald Trump o Jair Bolsonaro. Han llenado las calles de todo el mundo de color morado, han revolucionado países como Argentina —criticando su política sobre el aborto—, Chile o México y sus feminicidios. Han empezado a acceder a puestos de poder en Suecia, España o Nueva Zelanda. Ha llevado Educación y empoderamiento al Congo y a las madres de Sudán del Sur, ha conseguido que las mujeres conduzcan en Arabia Saudí... Parece un gran tsunami, como cuenta la autora en el libro, del que ya sería muy difícil dar marcha atrás. Aunque algunos se empeñen en ello. 

Frente a los que revientan minutos de silencio está la ola feminista

Por eso, frente a los que revientan minutos de silencio, los que quieren diferenciar las penas por asesinatos machistas si el agresor estaba borracho, los que utilizan la violencia sexual para sembrar odio y xenofobia y los que cuestionan la evidente desigualdad y quieren volver a relegar a la mujer a la oscuridad del hogar, está la cuarta ola feminista, como cuenta la periodista experta en Género Nuria Varela, en su libroFeminismo 4.0. La cuarta ola (Ediciones B)Hace 15 años, cuando este tema se conocía entre unas pocas activistas y la Academia, Varela ya publicaba Feminismo para principiantes, cuyas ventas se han disparado en los últimos años (teniendo que hacer incluso una nueva edición) y ahora analiza qué ha pasado en todo este tiempo. Que es mucho. 

Es la primera vez que no hay ningún lugar en el mundo sin feminismo

“Las mujeres han roto el silencio”, según Varela, que también participó en la puesta en marcha del primer Ministerio e Igualdad creado en España y que ha sido recientemente nombrada Directora General de Igualdad en el Gobierno de Asturias: “Ahora hay una movilización histórica del feminismo, es la primera vez que no hay ningún lugar en el mundo sin feminismo”. Se trata de un feminismo más fuerte que nunca debido a varias razones: las redes sociales, la ausencia de relevo generacional y el fin de ese silencio, roto por miles de mujeres —apoyadas ya por muchos hombres— en la era del #Metoo.

Carlos Pina
La escritora y reportera Nuria Varela en Madrid tras su entrevista con El HuffPost.

Esa fuerza que ha cobrado el movimiento hace que sea poderoso a la hora de plantar cara a los ultras. Frente a los 52 escaños de Vox, millones de personas seguirán saliendo a la calle porque gran parte de la población ha comprendido que la sociedad es patriarcal y desigual. “El feminismo se ha hecho maduro, ha profundizado en sí mismo, ha ensanchado sus límites y ha sumado a más personas”, asegura Varela, “también a hombres”. 

Las más jóvenes, dispuestas a luchar por su futuro

Porque es cierto que ya no se trata un grupo de señoras pidiendo sufragio universal. Ahora son varias generaciones las que piden igualdad para todos. “Vemos a niñas sujetando pancartas con sus abuelas”. El feminismo empieza a llegar también a las mujeres más jóvenes: “Hay grupos feministas en los institutos con conciencia de género, por eso creo que ya no es una ola, sino un tsunami”.  Del feminismo, dice la autora, “no se ha ido nadie”. Esta cuarta ola, por tanto, es “absolutamente intergeneracional”. 

Carlos Pina

Pero el hecho de que las más jóvenes ya tengan conciencia feminista tiene una doble lectura: “Por un lado tiene una cara de alegría pero por otro lado me lleva a pensar que tienen conciencia porque están sufriendo mucha violencia, sobre todo sexual. Y en sus primeras relaciones”. 

Esta violencia sexual ha sido otra de las chispas que ha avivado la llama del feminismo. Desde el caso de la Manada de San Fermín a la de Manresa—en la que la víctima tenía sólo 14 años—pasando por las violaciones cada 8 horas en España, las agresiones, el acoso... De la violación en grupo de San Fermín, el juez Francisco Serrano, líder de Vox en Andalucía, aseguró que “la relación más segura entre un hombre y una mujer será únicamente a través de la prostitución”. Unas declaraciones de las que se desmarcó hasta su propio partido, aunque solo un poco, ya que Serrano sigue al mando de la formación en Andalucía. 

Un problema de interpretación (patriarcal) de la Justicia

En el otro extremo están las múltiples voces expertas que se posicionaron en contra de la sentencia de la Manada, evidenciando que este tipo de violencia es un problema amplio y está aumentando. “Parece que los jueces no lo han entendido”, explica Varela, “las sentencias que la sociedad no entiende tienen un fallo de partida”. Está a favor de la propuesta del Gobierno de revisar los delitos sexuales en el Código Penal, pero no lo ve suficiente. 

Carlos Pina
Nuria Varela

 “El problema es la interpretación que los jueces hacen de la violencia, no sé si cambiar el Código Penal cambiaría una mirada absolutamente patriarcal sobre el cuerpo y la vida de las mujeres”, opina la experta, que critica también la “falta de datos”. “Es uno de los déficits que tenemos en violencia: no sabemos si hay un efecto llamada de las manadas o si ahora se denuncian más”, explica. Porque hay una gran ausencia de información y de estudios sobre este fenómeno. La última macroencuesta de violencia hacia la mujer se publicó hace ya cuatro años.

Las redes, como anillo al dedo al movimiento

Uno de los puntos fuertes del movimiento y el que lo hace ser tan fluido por todo el mundo es “la movilización ciberactiva”. Las redes han venido como un guante al movimiento, “porque el feminismo nació siendo red y ahora internet ha permitido estar conectadas, hacer ciberactivismo y romper el relato mediático tradicional y ha permitido que nos organicemos mundialmente de manera rápida. 

Contra la Ley de Violencia de Género: un clásico ya en la ultraderecha

 Aunque estas redes también sirven a la ultraderecha para continuar con su cruzada contra lo que erróneamente llama “ideología de género”. En su intento de desvirtuaral movimiento de las mujeres, han utilizado como diana la Ley Integral Contra la Violencia de Género aprobada por el PSOE en 2004, señalando que falla porque persiste y aumenta el número de mujeres asesinadas al año. Varela desmonta este argumento: “El problema no es que falle la ley, es que hay que cumplirla. Después de años, hay cosas que se pueden incorporar, pero lo problemático no es la ley”. 

CARLOS PINA

Explica esto con el ejemplo de la Educación: “Todo el capítulo 1 de la ley contra la violencia está destinado a la educación y ese es el más incumplido”. Señala, ya cansada de repetirlo que “es una ley de obligado cumplimiento y hay personas en las instituciones como Vox que no respeta esas leyes en vigor, que es una cosa pasmosa”. 

El discurso de la ultraderecha pretende eliminar la expresión “violencia de género” y utilizar únicamente “violencia intrafamiliar” (cosa que silencia también a las víctimas de la violencia machista). Pero este argumento entra dentro de la época de las fake news: “Coges una palabra y la usas en sentido contrario y con medias verdades y mentiras construyes un discurso falso, lo que hay que preguntarle a Abascal es por qué le preocupa sólo la violencia intrafamiliar y por qué niega la violencia que sufrimos las mujeres”. 

Un movimiento mundial y efectivo que no usa la violencia 

Contra estos discursos misóginos y conservadores, el feminismo se alza y se convierte en un elemento clave en los próximos días, meses y años para luchar contra la ultraderecha y aquellos que quieren ir hacia detrás en cuestión de derechos sociales. “Somos el único movimiento que aspira a revolucionar el mundo y cambiarlo entero sin utilizar la violencia”, explica Varela. 

El feminismo ha mejorado todas las sociedades en las que se ha instalado

Para ella, “el feminismo ha mejorado todas las sociedades en las que se ha instalado” y una de las pruebas es que “las sociedades donde ha tenido más recorrido es donde más ha profundizado en la democracia y la Justicia”. Además, señala que cuesta encontrar teorías económicas o políticas que hagan un análisis real de la sociedad, teniendo en cuenta a las mujeres y sus realidades. “El feminismo, en cambio, ve la realidad completa y propone soluciones en todos los ambientes: Economía, Ecologismo, Justicia, Política...”.

Todas estas reflexiones podrían explicar otra de las habituales pancartas y gritos en las manifestaciones: “El futuro será feminista o no será”. 

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