POLÍTICA
15/09/2019 21:01 CEST

Abismo electoral

48 horas para vislumbrar el 10-N.

EFE
Pedro Sánchez

Los políticos (y España) miran abajo y ya se intuye el abismo electoral del 10 de noviembre. Se siente ya el mareo de tener que poner otra vez las urnas tras cinco meses infructuosos en los que no se ha sabido llegar a un acuerdo para gobernar el país.

En el Palacio de la Zarzuela está todo listo para recibir a lo largo del lunes y el martes a los representantes de los grupos parlamentarios. Todos a ver al rey Felipe VI, quien deberá comunicar si hay un candidato con los votos suficientes para dirigir el país. Y a estas horas no lo hay.

Y no hay visos de un giro de guión in extremis: este lunes Pedro Sánchez viaja a Almería y Albacete para visitar zonas afectadas por las lluvias torrenciales y por la tarde recibirá en La Moncloa a la selección española de baloncesto. No hay mucho margen para negociar un Ejecutivo, y ya ha rechazado reunirse a cara a cara con Pablo Iglesias.

Los dos irán a ver el monarca el martes, el día en el que se certificará si España va de nuevo a elecciones. Los ‘morados’ han pedido al rey que medie para que haya un Gobierno de coalición. Sánchez sigue insistiendo en que solo ofrece puestos fuera del Consejo de Ministros y se lo dejó claro a Iglesias en su llamada de diez minutos este jueves: nada de un Ejecutivo con ministros de los dos partidos y revisable al año, como le ofreció el líder de UP.

 Las encuestas (por ahora) dan bien al PSOE

Las encuestas, señalan en Moncloa y Ferraz, les dan un mejor resultado incluso que el 28-A. Esta misma semana se conocía la del CIS, en la que el PSOE arrasaría con casi el 30% de intención de voto directo, con el PP en segunda posición sin llegar al 12%. En el sondeo del centro dirigido por José Félix Tezanos los otros tres grandes partidos no sumaban juntos ni el resultado socialista.

Pero entre los partidos de la derecha y dirigentes socialistas empieza a advertirse de que no hay que fiarse de esos sondeos. En las organizaciones territoriales socialistas se empiezan a temer que haya una desmovilización respecto a abril y no se alcance tan alta participación. Estas encuestas no tienen en cuenta el desencanto que puede haber entre los votantes de izquierdas por el fracaso político.

También en la dirección del PSOE se ve que precisamente pueden ganar más escaños porque mucha gente votará por la estabilidad y hay convencimiento de que saldrá fortalecido el bipartidismo. Además, dirigentes del núcleo duro de Sánchez creen que el PP sí podría facilitar la investidura tras unas segundas elecciones como hicieron los socialistas con Mariano Rajoy.

Antes hay que pasar estos diez días burocráticos: el plazo para lograr la investidura es hasta el 23. Si ese día no se logra, se disolverán automáticamente las Cámaras. En el PSOE no se levanta ninguna voz contra la postura de Sánchez, pero empieza a extenderse también la sensación de intraquilidad porque no se ve todo tan atado. Entre otras cosas, se producirá la sentencia del procés durante estas semanas y puede tener consecuencias un Brexit duro.

Y un factor que preocupa: las señales de una economía debilitándose. Aunque también hay dentro del partido quienes dicen que de ir a las urnas, es mejor ahora, pues en un año los datos pueden ir a peor y además habrá un PP más consolidado (su discurso económico es lo que más daño puede hacer al socialismo). En Ferraz también esperan que si hay segundas elecciones, aumente la presión para que otros partidos como los populares y Cs se tengan que abstener.

El factor económico empieza a preocupar entre los dirigentes socialistas

¿Puede haber un giro de guión en el último momento? Todo puede suceder, pero en las cúpulas de los partidos dan por hecho que no hay resquicios para el acuerdo. Una de las hipótesis que se han barajado estos días es que UP decida dar sus votos gratis y se lo diga al rey, para luego pasar a la oposición. Pero el PSOE quiere un apoyo también de legislatura. Serán decisivas las reuniones del rey con Iglesias (martes 12.15 horas) y con Sánchez (18 horas). En el PSOE no quieren un Pleno en el Congreso sin votos atados y que simbolice que no se ha logrado un acuerdo.

En la derecha tampoco están entusiasmados con una nueva carrera electoral. Avisan de que las encuestas de ahora no sirven, pero ninguna de las que se han hecho públicas les da la oportunidad de sumar y lograr La Moncloa. Los ‘populares’ serían, a tenor de los sondeos, el partido que más subiría, pero en Génova 13 no dan palmas si hay urnas: una segunda gran derrota para Pablo Casado sería otro durísimo golpe interno. Y la maquinaria popular no está tan bien engrasada por la disminución de presupuesto que supuso el mal resultado del 28-A. Los populares, según confiesa un dirigente cercano a Casado, también intuyen que Cs está a la baja pero sacará toda la munición hablando de la corrupción -en unos días en los que se verá delante del juez a Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes-.

Las guerras internas dentro de los bloques será brusca. En UP creen que Sánchez tendrá muy “difícil”, según el entorno de Iglesias, vender que las elecciones son culpa de Podemos. Dentro del PSOE también hay dirigentes que ven una cosa positiva en el 10-N: el momento de aplastar casi definitivamente a los ‘morados’ y dejarlos como una Izquierda Unida en sus mejores momentos.

48 horas decisivas con el Palacio de la Zarzuela como gran escenario. ¿Tenían algo que hacer el 10 de noviembre?

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