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04/06/2020 08:24 CEST | Actualizado 04/06/2020 08:24 CEST

¿Qué pretenden resignificar?

Entre otras cosas, somos españoles, sin más, y dentro de lo que significa ser español debe caber casi todo.

Carlos Alvarez via Getty Images

¿Es en serio?

¿De verdad pueden querer resignificar la bandera de España? “Resignifiquen España y no necesitarán resignificar nada más”, pensé.

En España hoy hay un grupo social lo suficientemente importante y coordinado como para reivindicar los símbolos nacionales como propios, con una clara intención excluyente.

Si hay alguna manera de reconocer una aceptación común de nuestra vivencia, es decir, de representarnos en símbolos e instituciones como colectivo sin que nadie pueda utilizar nuestra propia identidad para excluirnos, tendrá que ser sin olvidarnos otra y otra vez de la mitad del país con la que no te identificas.

Cuando veo algunas personas hablando de resignificar la bandera de España me surgen muchas dudas. El método, y las formas y maneras, son muy similares a lo que ha logrado la derecha desde que ganó la guerra en 1939: utilizar la simbología de forma excluyente.

Entre otras cosas, somos españoles, sin más, y dentro de lo que significa ser español debe caber casi todo.

La intención de que nuestro símbolo común por antonomasia no pueda ser excluyente para los propios españoles y españolas me parece más razonable. Veo más realista compartir y complementar lo que tenemos, poniendo en valor nuestra historia, a querer tratar de “arrebatar” o “resignificar” lo que no debería de tener dueño.

Creo que hoy día no se trata de darle un carácter ideológico a la bandera, si no de desactivar su efecto de anulación del otro. Mientras la extrema derecha habla de España con la bandera, está tratando de anular a un país que ama la libertad, el amor libre, la empatía y la igualdad. Decir que la España real es la que tengo en el corazón y en la cabeza podrá parecer caprichoso y parcial, pero lo cierto es que para mi así es, y no puedo evitar que para otra persona sea diferente.

No se me cae la cara de vergüenza por decir públicamente que amo mi cultura y mi lugar en el mundo. Entre otras cosas, somos españoles, sin más, y dentro de lo que significa ser español debe caber casi todo. No siento que esté renunciando a mis valores al compartir bandera con un grupo de personas que creen que yo no merezco ser de aquí. Es más, incluso podría decir que los miro con condescendencia. Suena feo, pero… es que es lo que hay, estamos aquí todos compartiendo la ciudad, y no creo que consigamos que la gente de otros siglos se luzca con la Cruz de Borgoña. Dejémosles.

Las identidades colectivas deben estar para sumar, generar apoyo mutuo y sociedades más empáticas e igualitarias, no al contrario.

Los que pertenecemos a comunidades autónomas con identidades muy particulares lo sabemos bien. Aquí en Canarias hay un grupo de personas que cree que para ser un buen canario hay que estar en contra de España. No les gusta el poliamor. Para mi la mejor expresión de la canariedad es precisamente entender tu identidad como una idea plural, complementaria y rica en matices.

La identidad territorial es una necesidad básica de la autopercepción de cada uno, y aspirar a conducirla de forma incluyente y sana nos ayuda vivir con armonía social. Las identidades colectivas deben estar para sumar, generar apoyo mutuo y sociedades más empáticas e igualitarias, no al contrario. 

Que hablen de nosotros lo que quieran, que nosotros sabemos perfectamente lo que somos, y nada ni nadie con una bandera gritando “libertad” nos va a hacer olvidar las virtudes de haber nacido en este lugar, rodeados de empatía, amor y cariño siempre. 

Aprendan a compartir España y España será de todos; un país para ser libre.

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