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03/04/2021 09:04 CEST | Actualizado 04/04/2021 14:06 CEST

¿Qué tienen que ver las protestas de Bristol con la muerte de Sarah Everard?

Las manifestaciones y los enfrentamientos con la policía se suceden casi un mes después del secuestro y asesinato de una mujer de 33 años en Londres.

Finnbarr Webster / Getty Images
Un grupo de manifestantes marchan por el centro de Bristol durante una protesta de "Kill the Bill".

Mientras que muchos países como España endurecen las medidas de distanciamiento social por el covid-19 durante la Semana Santa, lo opuesto ocurre en Reino Unido. Las nuevas reglas permiten la reunión de hasta seis personas al aire libre, pero también legalizan las protestas programadas por todo el país para la próxima semana, y que han inscrito en la historia inglesa el nombre de una mujer: Sarah Everard

El pasado viernes, por tercera vez en la misma semana, miles de personas se congregaron en la ciudad de Bristol, Inglaterra, para manifestarse en contra de una propuestas sobre una nueva ley policial, ignorando las restricciones por pandemia. La jornada concluyó con un violento enfrentamiento entre los manifestantes y la policía local. Esta semana, los organizadores han vuelto a convocar dos manifestaciones, continuando una cadena de sucesos que comenzó a principios de mes, con el secuestro y asesinato de Sarah Everard.

Sarah Everard era una mujer de 33 años que desapareció el pasado 3 de marzo cuando volvía a su piso de Brixton, Londres, desde casa de una amiga. Durante semanas, la policía colgó posters solicitando información sobre su paradero y advirtiendo a las mujeres jóvenes de que no caminaran solas de noche en Londres. Días después, sus restos fueron encontrados a las afueras de Kent y un oficial de policía fue acusado del asesinato. 

Aunque Sarah no fue la primera, ni será la última mujer en sufrir este horrible destino, su suerte causó un enorme impacto a lo largo y ancho del Reino Unido, y abrió un importante debate sobre la seguridad de las mujeres en espacios públicos. 

Orgánicamente, mujeres de todo el Reino Unido comenzaron a compartir sus experiencias y recuerdos de haber sido acosadas, perseguidas o asaltadas en la calle, de una forma similar al movimiento #MeToo que sacudió Hollywood en 2016. Un tuit que preguntaba a mujeres si alguna vez habían tenido que fingir llamadas de teléfono, cambiar de rumbo o correr por miedo a ser acosadas por un hombre en un espacio público obtuvo más de 120,000 me gustas. 

“La primera vez que sufrí acoso callejero tenía 12 años,” cuenta Helena Wadia a BBC. “Desde entonces me he estado protegiendo a mí misma. Lo tenemos todo en cuenta, la ropa, lo que bebemos. Cogemos taxis aun cuando no nos lo podemos permitir. Sujetamos las llaves entre nuestros dedos. No llevamos cascos cuando corremos. Solo vamos a áreas iluminadas. Es agotador.” 

Para honrar la memoria de Sarah y exigir el derecho de todas las mujeres a sentirse seguras en espacios públicos, un grupo de mujeres organizó el pasado 13 de marzo una vigilia en el lugar donde la joven fue secuestrada. Cientos de personas acudieron a la llamada, a pesar de que la policía metropolitana prohibió la congregación a causa del covid-19. Lo que empezó como un evento de duelo por una víctima se convirtió en enfrentamiento en el que muchas mujeres fueron arrestadas por la policía, dejando impactantes imágenes. 

Lo que empezó como un evento de duelo por una víctima se convirtió en enfrentamiento en el que muchas mujeres fueron arrestadas

Aunque inicialmente la muerte de Sarah parecía que serviría de catalizador para una serie de reformas que protegieran a las mujeres, con empresas como Uber y Lyft llegando a acuerdos para compartir datos sobre los conductores que recibían quejas de acoso, y miembros del Parlamento proponiendo toques de queda para la población masculina, la cadena de acontecimientos ha derivado en un debate más complejo sobre la violencia policial y el derecho a protestar.

Como consecuencia de la vigilia de Clapham Common, Boris Johnson, el primer ministro inglés, propuso una nueva ley policial que concede amplios poderes a la policía para limitar el derecho de protesta y amplía la libertad del Ministerio del Interior para decidir la legalidad de una manifestación. Poco después de la presentación de la ley, más de 70 juristas firmaron un documento afirmando que la propuesta supondría “una extensión alarmante del control del Estado sobre el derecho de libre reunión y asamblea”. 

Boris Johnson propuso una nueva ley policial que concede amplios poderes a la policía para limitar el derecho de protesta

Ya ha pasado casi un mes desde el asesinato de Sarah, pero las protestas en Bristol y otras zonas de Inglaterra como Manchester, Sheffield o Bath continúan. Johnson y la ministra del Interior, Priti Patel, han denunciado las protestas como “absolutamente inaceptables”, “egoístas” y “violentas”. Incluso el alcalde de Bristol, Marvin Rees, —que se ha posicionado muy en contra de la propuesta ley policial— ha pedido el fin de las protestas. 

Sin embargo, estas críticas no han hecho sino dar más leña al fuego, con nuevas protestas convocadas para esta semana. Las autoridades locales, incapaces de impedirles, han decidido en su lugar animar a que se realicen de forma pacífica y segura, para honrar como se debe la memoria de Sarah y minimizar al mismo tiempo los contagios.

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