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03/09/2020 15:06 CEST | Actualizado 03/09/2020 15:06 CEST

¿Quién caerá antes, Sánchez o Casado?

La derecha busca acabar con el Gobierno de Sánchez en noviembre; la izquierda aniquilar a Casado aprovechando el auge de Vox y grietas como Álvarez de Toledo.

FERNANDO VILLAR via Getty Images
El presidente, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, durante un encuentro reciente en La Moncloa. 

Es una competición dramática… para los españoles. La derecha quiere acabar con el Gobierno de Pedro Sánchez este mes de noviembre, y la izquierda aniquilar a Pablo Casado, líder de la oposición, aprovechando el auge de Vox y agujeros como el de Cayetana Álvarez de Toledo. Las fuerzas no son iguales y las actitudes tampoco, pero al final, en un momento de emergencia nacional -el peor desde la guerra civil dicen los historiadores-  todo se reduce a quién va a durar más en su puesto, si Sánchez al frente del Gobierno o Casado al frente del PP.

En marzo, el COVID-19 y el estado de alarma eran las flechas mortales de la derecha para derrocar al Gobierno de coalición, objetivo diseñado al día siguiente de firmarse el acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La pandemia concretó la hoja de ruta: número de muertos, no aprobación de los Presupuestos y la revolución social ocasionada por los ERTE que se transforman en ERE este otoño. Eso se traduce en un mantra: Pedro Sánchez y “el coletas” -así llaman a Pablo Iglesias en los salones conservadores- a la calle en noviembre, cuando se confirme que no hay Presupuestos y la sociedad reviente. Las cosas no parecen que vayan a transcurrir tan fácilmente. ¿Quién aguantará más, Sánchez o Casado?

“Lo tiene más complicado Pablo Casado. Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno y tiene márgenes de actuación enormes. Puede bailar en el alambre y juguetear con los apoyos de los 42 diputados regionalistas y nacionalistas, más el actual giro de Ciudadanos. Hay una cosa que la derecha no se mete en la cabeza, y es que Casado nunca va a sumar más de los 151 que tiene, si recupera a Ciudadanos. Y ni uno más. Por muy mal que lo esté haciendo Sánchez -que en gestión están siendo un desastre- el presidente no va a convocar elecciones en medio de una crisis sanitaria, y no tienen forma de forzarle”, apunta un exministro socialista con Zapatero que inició su carrera con Felipe González.

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Imagen de archivo de la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. 

Para este experto, las críticas al líder del PSOE están más que justificadas porque “es una vergüenza” que aprueben medidas como el Ingreso Mínimo Vital, la prestación de los ERTE, el plan de residencias para ancianos de la Vicepresidencia de Pablo Iglesias y luego sean incapaces de articularlas, de gestionarlas. “Los ministros no se pueden conformar con ver su medida aprobada en el BOE para luego fardar mediáticamente, tienen que seguir su acuerdo hasta la aplicación final. Pero estos están demostrando un penoso sentido a la hora de manejar la Administración. No es disculpa que estén recortados los funcionarios o desbordados. Así estaban ya desde 2010 y 2011. Estamos en una calamidad nacional. Son penosos, pero Casado no es una alternativa. Sánchez sobrevivirá a Casado seguro. Y no va a haber elecciones en dos años”, remata, irritado, la misma fuente.

“La duda casi ofende a la inteligencia. Si hubierais estado en la reunión con los presidentes autonómicos, en La Rioja, tendrías la respuesta. Solo dos presidentes se atrevieron a responder a Pedro Sánchez: Emiliano García Paje y Miguel Ángel Revilla. El resto estaban encantados con el presidente del Gobierno, hasta el punto de que le reían todo. De lo más amable estaban Feijóo y Bonilla. Con Sánchez nos va bien, nadie nos cede más autonomía que él. Y eso que está de por medio la bronca con los fondos de los ayuntamientos, pero Montero ya retrocede. Hubo un momento en que Revilla incluso bromeó sobre las diferentes caras y posiciones que se toman ante Sánchez y lo que luego se dice fuera. Y vistos Bonilla y Feijóo, ni de broma son apoyo para Casado. Más bien al contrario. Mientras, el presidente está muy crecido”, cuenta uno de los presentes en la reunión de La Rioja en julio.

A la debilidad de Casado frente al líder del PSOE se suma un sueño técnicamente imposible, y es que la no aprobación de los Presupuestos sirva para derrocar al Gobierno, término que maneja la derecha. “En las ayudas de Bruselas no se exige explícitamente una aprobación de Presupuestos, aunque sería muy deseable. Lo que se pide es la presentación de un plan global hasta el año 2023 con medidas muy concretas. Las que no incluyamos nosotros, nos las ‘sugerirán’ desde el BCE, no cabe la menor duda. Pero yo creo que las vamos a incluir. Y también que habrá Presupuestos, si Inés Arrimadas aguanta las presiones que se le vienen encima en los próximos días”, explica uno de los miembros del comité de expertos que ha montado la ministra de Economía, Nadia Calviño.

La mayoría de la gente seguirá culpando a Pedro Sánchez de lo que sucede en Madrid, más que a Díaz Ayuso", señala un asesor próximo a la cúpula de Casado.

Y pese a todas estas circunstancias, “Casado puede estar en La Moncloa en el 2021. Todos esos argumentos se quedan pequeños ante la magnitud de los muertos y de la crisis económica, de lo que van a ser las calles de este país durante este otoño. Insisto en que eso no hay Gobierno que lo resista”, defiende uno de los principales asesores de Pablo Casado, quien quita hierro al hecho de que Cayetana Álvarez de Toledo haya decidido quedarse en el escaño. Además, a la desesperación y la alarma social por la crisis económica, sumados a los muertos, quedan herramientas como el pavor creado alrededor del movimiento okupa. “Las invasiones de las casas, apoyadas por Podemos, también espantan a la gente. No puede ser que una abuela se marche unos días a la playa con sus hijos y le roben la casa. Eso cala. La gente ya no aguanta más”, reflexiona el mismo asesor del PP.

Que la desastrosa gestión de la COVID-19 por el Gobierno de la increíble Isabel Díaz Ayuso vaya a perjudicar a Pablo Casado, “es una entelequia. Para empezar, la mayoría de la gente seguirá culpando a Pedro Sánchez de lo que sucede en Madrid, más que a Díaz Ayuso. Solo los que son de izquierdas, el voto ya asegurado, tienen claro que la culpa es de Isabel. Un número importantísimo de gente sigue sin distinguir las responsabilidades autonómicas de las de La Moncloa. Y si el virus se extiende por los madrileños, está por ver que culpen más a Díaz Ayuso que a Sanchez”, analiza otro conservador, próximo a la cúpula de Casado.

En los círculos de poder territoriales del PSOE hay mucha inquietud por la “obsesión de Moncloa por debilitar a Casado”, tal y como señala uno de esos dirigentes. En el entorno del presidente Sánchez existe una corriente de simpatía hacía Feijóo como alternativa al joven líder, que en el partido se considera peligrosísima. “No se sí Pedro y sus asesores son conscientes de que les conviene mucho más un rival como Pablo Casado. Feijóo es muy tóxico como contrincante, un lobo feroz vestido de abuelita. Con él, Sánchez tendría más complicado mantenerse en Moncloa”, afirma un líder socialista perplejo por el apoyo que recibe el presidente gallego desde la Presidencia del Gobierno. 

Europa Press News via Getty Images
Encuentro entre el residente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, y el líder popular, Pablo Casado, durante el Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrado en julio. 

Y como fondo de este panorama, la pandemia y su segunda ola llegada antes de tiempo. “Más que quién va a durar más, si Sánchez o Casado, vamos a estar preguntándonos qué va a ser más duro, si los casos de contagiados y más muertos o el número dramático de ERE que nos van a reventar. Es lamentable que en julio todos los presidentes, lo digan o no, concluyeran que el bicho era una cosa del pasado. Aceleraron la desescalada porque tomaron la decisión de primar la economía. Es un binomio endemoniado, pero es que además, Pedro Sánchez les dio todo el poder y cada autonomía se cree que es un Estado. Eso será un problema grave en el futuro”, reflexiona un analista senior, experto en la Administración del Estado, de la que ha formado parte durante décadas.

Y esboza otro de los problemas de fondo, larvado pero grave, que es el deterioro del Estado de las autonomías. Es urgente -o debería serlo- que alguien profundice en si el estado de alarma puede ser declarado por otra institución que no sea el Gobierno. Porque puede resultar -y resulta para sabios en Derecho- que esa oferta del presidente de que cada autonomía declare el estado de alarma y luego lo refrenda su mayoría en el Congreso, resulte una barbaridad. Solo el Gobierno-Estado puede declarar ese estado de alarma, pero todos callan porque en estos momentos a todos les conviene. Incluidos los presidentes autonómicos del PP.

Mientras, unos intentan sobrevivir en noviembre, los otros tratan de derrocar al Gobierno .