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17/04/2019 17:24 CEST | Actualizado 17/04/2019 17:59 CEST

¿Quién quiere a Vox teniendo a Cayetana?

La víctima de La Manada no dijo “no” en ningún momento, pero tampoco “sí”. La ausencia de una negación explícita fue uno de los argumentos que utilizó la defensa de los cinco chicos acusados de violar en grupo a esa chica en un portal para alegar que hubo consentimiento. Cualquier mujer con un poco de empatía que, además, se haya sentido incomodada o acosada alguna vez en su vida podrá entender lo que pudo sentir aquella joven. Cualquier mujer conoce el miedo a decir “no” en según qué circunstancias.

Cualquier mujer excepto, parece, Cayetana Álvarez de Toledo. A tenor de lo visto en el debate de TVE hay un certeza: la política del PP podría figurar por méritos propios en las listas de Vox. En sus intervenciones —en las que no mencionó ninguna propuesta de su partido—, no perdió la oportunidad de criticar al feminismo actual promovido por la izquierda, del que piensa que se trata de “un enfrentamiento entre hombres y mujeres” que “convierte a las mujeres en víctimas”.

Su declaración más polémica fue aquella en la que criticó la propuesta del PSOE de reformar el Código Penal de manera que se cambie el concepto de consentimiento sexual y que “si una mujer no dice que sí, todo lo demás es no”, como ya recogen legislaciones como la sueca o la alemana”¿Si no es sí, también es no? ¿El silencio también es no? ¿Seguro que ustedes dicen que sí, sí, sí hasta el final?”, preguntó Álvarez de Toledo. 

Sus palabras constatan el desconocimiento que hay en gran parte del Partido Popular respecto a las mujeres. No hay más que ver las cifras: 1.702 mujeres fueron violadas en 2018 en España. Y eso sólo son las cifras oficiales, que se multiplicarían de forma considerable si las mujeres se sintiesen seguras a la hora de denunciar. ¿De verdad cree Cayetana Álvarez de Toledo que todas ellas dijeron expresamente “no”?

Quizá simplemente sea una estrategia para atraer al votante de Vox y tratar de rellenar ese hueco que se prevé que electores más conservadores dejarán para irse con Santiago Abascal. Quizá sería más interesante dejarse de tanta pantomima y celebrar un cara a cara entre Cayetana Álvarez de Toledo y alguien como Rocío Monasterio (Vox). Sería lo mejor para ver si realmente se produce un debate real en temas como la libertad sexual de la mujer.

Álvarez de Toledo ha banalizado la seguridad sexual de las mujeres. Las violaciones. Viniendo de una persona que aspira a ser diputada me hace pensar que, con gente como ella en el poder, mi desprotección ante los abusos de la desigualdad de este sistema sólo va a crecer.

Y que las mujeres, en definitiva, sólo vamos a salir perdiendo.

Esto sí que es para no perdonarlo jamás, Cayetana, y no el traje de un rey mago.