POLÍTICA
31/07/2021 11:34 CEST

Radiografía del odio en España

El confinamiento hizo que los delitos de odio descendiesen en 2020 más de un 17%.

NurPhoto via Getty Images

El asesinato de Samuel Luiz y el resto de agresiones LGTBfóbicas, los episodios racistas en el metro, la discriminación a personas con discapacidad, las palizas propiciadas por autores cada vez más jóvenes... Los delitos de odio han aumentado en 2021 en España con respecto al año anterior a la pandemia. Este tipo de actos registrados por las fuerzas de seguridad del Estado han aumentado un 9,3% en el primer semestre del año comparado con 2019. De momento se han producido 610 y la mayoría han sido por racismo, ideología y orientación sexual. 

Son datos que ha facilitado esta semana el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto con la presentación de un informe sobre la evolución de los delitos de odio durante 2020 y una encuesta que refleja que un 89% de las víctimas no denuncia.

Lo que se puede sacar en claro es que en 2020, el confinamiento y las restricciones de movilidad han estado estrechamente relacionadas con el descenso de los delitos de odio. En el año que estuvimos de marzo a junio encerrados en casa, este tipo de ataques descendieron un 17,9%. Por eso, el primer semestre de 2021 se compara con 2019, observando un “aumento objetivo y constante”. 

Así fueron los delitos durante el año del confinamiento

Pese al descenso global que tuvo lugar en 2020, hubo algunos ámbitos en los que los delitos de odio aumentaron. Estos son los cometidos contra personas con discapacidad (69,2%), de discriminación por razón de enfermedad (62,5%), discriminación por razón de sexo/género (43,5%) y antigitanismo (57,1%). Disminuyeron los de ideología (-45,3%), racismo/xenofobia (-5,8%), contra la orientación sexual e identidad de género (-0,4%) y antisemitismo (-40,0%).

Los meses en los que se registraron más incidentes y delitos de odio son junio, julio y octubre. Es decir, una vez que se acabó el confinamiento. 

La mayoría en la calle 

La calle sigue siendo uno de los lugares menos seguros para las víctimas de estos delitos. La mayoría de incidentes se cometen en la vía pública, seguido de las viviendas, establecimientos, instalaciones deportivas, espacios abiertos y centros religiosos. 

Los datos del Sistema Estadístico de Criminalidad muestran que las amenazas, lesiones y la promoción/incitación pública al odio, hostilidad, discriminación, por este orden, determinan las principales causas de detenciones/investigados entre los autores de ambos sexos. 

Perfil de víctima y agresor

La mayoría de las víctimas que sufren estos delitos son hombres (un 59% del total), pero también lo son la mayoría de detenidos o investigados (81,5%). En cuanto a la franja de edad de personas que cometen delitos de odio, la mayor parte se sitúa también de los 26 a los 40 años.

La distribución de las víctimas según su nacionalidad, refleja que en primer lugar se encuentran las de nacionalidad española con el 65,9% del total de victimizaciones registradas, siendo la cifra de víctimas extranjeras un 34,1%. Dentro del conjunto de las víctimas de nacionalidad extranjera, las que contabilizan valores más elevados son las procedentes de Marruecos (9,2%). 

La mayoría de las detenciones/investigados por delitos de odio son de nacionalidad española (77,4%). Sin embargo, entre los de nacionalidad extranjera (22,6%) son los procedentes de Marruecos y Rumanía, los que registran un mayor volumen de casos.

País Vasco, Navarra, Ceuta y Melilla

País Vasco, Navarra y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son las que presentan una mayor tasa de delitos de odio por cada 100.000 habitantes. El informe sitúa a la cabeza a Melilla, con una tasa de delitos de odio de 11,48% por 100.000 habitantes, seguido de País Vasco con una tasa de 9,95%, Navarra con un 7,71% y Ceuta con un 3,56%.

Por provincias, Álava es la que mayor tasa de delitos de odio presenta con un 13,48%; le sigue Melilla con 11,48%; Vizcaya con el 10,26%; Guipúzcoa con 7,84%; Navarra con el 7,71%; Burgos con el 5,03%; Lleida con 4,56%; Albacete con 4,12%; Cuenca con 4,08% y Tarragona con 3,80%.

Por comunidades 

Otras CCAA

Andalucía presenta una tasa de delitos de odio por cada 100.000 habitantes de 1,8%; Aragón 1,9%; Asturias 2,4%; Baleares 2,5%; Canarias 2,2%; Cantabria 2,2%; Castilla-La Mancha 2,4%; Castilla y León 2,3%; Cataluña 3%; Ceuta 3,6%; Melilla 11,5%; Comunidad Valenciana 3%; Extremadura 2,2%; Galicia 1,7%; Madrid 3,3%; Región de Murcia 1,7%; Navarra 7,7%; País Vasco 10%; La Rioja 1,3%.

 No se denuncian 

En cualquier caso, estos delitos no se denuncian en la medida que Interior quisiera.  Así lo expone la Dirección General de Coordinación y Estudios del Ministerio como reflejo de las 437 respuestas cumplimentadas a un formulario/encuesta sobre delitos de odio gestionado por la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio (ONDOD).

Uno de los resultados más relevante es que, a pesar de haberse sentido víctimas, un porcentaje muy elevado de las personas encuestadas (89,24%, es decir, 390 de 437) no denunció.

Respecto de las personas que interpusieron denuncia en dependencias policiales (47), algo mas de la mitad calificó la información facilitada por las fuerzas de seguridad sobre los derechos que les asisten como víctimas como “buena” o “regular”.

Asimismo, un 70,21 % respondió que la respuesta policial fue “rápida” o “regular” y la mayoría contestó que se les respetó su intimidad durante la actuación policial y que se sintió protegida por los agentes policiales “mucho” o “regular”. 

 

Marlaska no quiso pronunciarse sobre los últimos asesinatos que podrían haber contado con algún componente de odio, ya que están judicializados, pero ha hecho hincapié en la necesidad de denunciar estos hechos.

Asimismo, y sin querer “individualizar”, ha dejado claro que muchas de estas conductas tienen su origen en el discurso de odio que ampara la violencia la discriminación. Sin él, “es mas difícil que haya un colectivo que cometa estos delitos”, ha precisado.

Grupos de trabajo 

Hay comunidades que empiezan a dar respuesta a las cifras. En Cataluña, por ejemplo, las consellerias de Interior, Justicia e Igualdad y Feminismos de la Generalitat han creado un grupo de trabajo conjunto para abordar cuestiones relacionadas con los delitos odio.

“Es una competencia de la Conselleria de Interior compartida con Justicia, pero la garantía de derechos humanos se impulsa desde Igualdad y Feminismos”, explicó la consellera Tània Verge.

Verge señaló que el programa de trabajo de esta comisión es diseñar un modelo de intervención integral centrado en la víctima, y ha señalado que además del protocolo de emergencia ante una agresión es necesario tener protocolos de acompañamiento a las víctimas y de comunicación entre departamentos para derivar casos en función de las circunstancias.

Una exacerbación de la violencia estructural

El delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso, cree que durante la pandemia de la covid-19 se ha producido “una exacerbación de la violencia estructural” y ha realizado un llamamiento a estar vigilantes para tratar de erradicarla “de raíz” con políticas preventivas.

Itxaso, que ha participado en Vitoria en el acto de expedición de uno de los primeros DNI 4.0 en Euskadi, se ha referido a las estadísticas del Ministerio de Interior que apuntan a un incremento de los delitos de odio, tal como demuestran los episodios violentos registrados en los últimos meses.

El delegado del Gobierno ha afirmado que “es evidente” que existe un aumento de “la violencia estructural”, que se traduce en “violencia intrafamiliar, machista y de género”, es decir, “delitos de odio”.

“Todo eso nos debe llevar también a la reflexión del modelo de sociedad y de la necesidad de rearmar todas las políticas preventivas, por supuesto, empezando por la educación y los servicios sociales o la integración, es decir, tratar de raíz estos problemas para evitar que se exacerben”, ha advertido.

Denis Itxaso ha recordado que, al inicio de la pandemia, se aseguraba que saldrían “mejores personas” de la crisis sanitaria. “Da la sensación de que nada de eso. Da la sensación de que hay una exarcerbación de esa violencia estructural que rompe la convivencia y ante la que tenemos que estar muy vigilantes”, ha concluido.

Mientras el odio crece, los discursos con tintes xenófobos, ultraconservadores y ultraderechistas toman fuerza en todo el país a través de redes sociales e incluso en algunas instituciones. 

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