La Carrá, esa eterna diosa televisiva

Gracias a que llegó en otro tiempo, Rafaella será eterna.
La Carrá, esa eterna diosa televisiva.
La Carrá, esa eterna diosa televisiva.

-Se ha muerto Rafaella Carrá, ¿sabes quién era?, le he preguntado a mi hija Carlota de 15 años

-Sí, sí, la he visto alguna vez en programas, esos que cuentan cosas de la tele de antes. Era guay…

Nos pusimos a ver en YouTube algunas de sus canciones míticas, (que por supuesto yo me sé enteras y fui incapaz de NO tararear), y Carlota sonreía. Le pareció MODERNA, ese fue su adjetivo. Nada hortera, nada cutre, no parece de otra época, tiene mucho carisma, me dijo. Que una adolescente de manual sea capaz de valorar a la Carrá así, que la tilde de moderna, da una idea de lo que fue esta estrella televisiva de primera magnitud. Porque sin la tele no la habríamos conocido. Solo por eso merece la pena el invento. Ahora sería viral, pero duraría poco, como todo. Gracias a que llegó en otro tiempo, la Carrá será eterna.

1. Era MODERNA

Cuando salió por primera vez en 1975 en una tele en blanco y negro y continuó siéndolo toda su vida televisiva, con lo difícil que es eso, hasta el final. El outfit que llevó en este programa, Señoras y señores, me lo pondría yo mañana mismo para cualquier cosa. Como todo su vestuario, por otra parte. Fue la primera mujer que salió con un top, con la cintura al aire, en la tele italiana. Al contrario de las mamachicho berlusconianas, la Carrá era una mujer sexy y fuerte, que pisaba con brío, que venia a decir, solo con su presencia, a cualquier imbécil machirulo que estuviera mirando: “Cállate la boca”.

2. Era de IZQUIERDAS

Feminista por naturaleza. No le hacía falta ni verbalizarlo. Tú lo sabías solo con ver su carismático golpe de melena. Da igual que no hiciera declaraciones públicas, más allá de aquella entrevista de 1977, en Interviú, donde dijo que ella siempre votaba comunista. Salía, abría la boca, se contoneaba, se reía, y tú decías “a Berlusconi no lo ha votado”, eso seguro. Leal a sí misma, sin vaivenes ideológicos ni complejos. Y eso la cámara lo sabía en cuanto la captaba y nos lo contaba. La mirada chispeante, el desenfado, su alegría.

3. Era un ICONO GAY de verdad

Solo con estar ya lo reivindicaba. Su talante, su manera de llegar a un plató era gayfriendly total. Cualquier niño homosexual se tenía que sentir a salvo al verla en la tele. Uno de esos chavales, en efecto, fue Mikel López Iturriaga, el creador de El Comidista, “más marica que cocinero”, tal y como dice en su cuenta de Twiter. “Sus canciones gritaban liberación gay, representaba la liberación sexual, lo desinhibido, su presencia televisa era muy efervescente. Y eso unido a esos cuerpos de baile… Recuerdo bien ese programa de variedades, Señoras y señores, que no me perdía nunca. Me hice fan desde el primer minuto. Me fascinaban los trajes, la simpatía… era fresca en esa tele gris. Y elegante. Había nacido para la televisión”, cuenta Mikel. NO hay fiesta petarda gay donde no sigan sonando sus canciones, por cierto. Y luego, claro está, tenemos su temazo Lucas, de ¡¡¡1978!!!.

Tal y como recordaban ayer los colegas de El Salto, cuando en 2017 la nombraron reina del World Pride de Madrid (no, Ayuso ni estaba ni se la esperaba), Carrá aseguro que no entendía que todavía se tuviesen que reclamar los derechos de la comunidad LGTBI. “Al recibirlo dije: ’Viva esta semana con alegría, pero las luchas no han terminado. Todavía hay que hacer mucho fuego para romper prejuicios. Tendremos éxito. Mi frase favorita dice: puedes quitar todas las flores, pero no puedes quitar la primavera”. Habría estado al lado de Samuel estos días. Que ha sido ASESINADO por ser GAY.

4. Era una BOMBA TELEVISIVA

Lo dominaba todo en el escenario, en el plató. Fue dueña de toda la narrativa audiovisual, cambiante, diversa, a lo largo de toda su carrera televisiva. Llenaba la escena de inmediato y, como apunta el creador Alberto Caballero, “fue multidisciplinar, un icono de la independencia y del éxito, un poco como Lina Morgan, y con una capacidad total para traspasar en el tiempo, que pone a cada uno en su lugar. Rafaella ha envejecido muy bien, ideológica y musicalmente”. Además tenía criterio, era lista, original, divertida, luminosa… Es difícil encontrar mejores cualidades para arrasar en la tele y convertirse en alguien intemporal. Era una diosa de la pantalla, así de simple. Una tipa irrepetible que alegró esa tele gris con su desparpajo. Que inspiró y salvó del tedio. Que no hizo nunca horteradas ni ridiculeces.

Lorena Campillo, una diseñadora mexicana de 48 años, me contaba cómo fue verla en la Televisa de los años 80 (que cómo debía ser aquello). “Había un programa musical mítico, Siempre en domingo se llamaba, que duraba toda la tarde. El conductor era Raúl Velasco, que hoy sería cancelado por machista y cerrado de mente, pero en esa época era lo que había”. Y entonces salía ella, Rafaella, una mujer fuerte que cantaba y bailaba, arrinconando el aire viciado e inspirando a adolescentes como Lorena y a las madres de esas adolescentes. “En la tele mexicana se cambió la letra de Para hacer bien el amor. Tuvo que cantar para enamorarse bien, en lugar de para hacer bien el amor, porque era imposible que se dijera eso en aquellos años”.

“Imagina lo que ella supuso, en esa Televisa conservadora… La veíamos tan libre, tan contenta siempre, creo que fue un espejo para muchas de las artistas de esa época y una influencia total. Mi madre, de 78 años, me dice que les atraía por su carisma y porque era cercana, porque la percibían amable y generosa, les gustaba que hablara español, ’era una mujer segura y guapa en una época que las señoras de México no nos atrevíamos todavía a ser independientes”, me cuenta.

Una señora mexicana de 78 años y una adolescente española de 15 coinciden en que la Carrá es estupenda. Si eso no es ser un icono, ya me contareis.

5. Era ESTILOSA, atrevida

Para la estilista Paloma Faba, la Carrá es todo un referente. “Rafaella iba siempre perfecta, siempre con una vuelta por delante. Empezó con lentejuelas y demás, pero le daba una vuelta. Evidentemente el físico y el pelo, que me ha vuelto loca toda la vida, la acompañaban. Pero ella no precisaba llevar al extremo nada para llamar la atención, lo llevaba a la moda todo, se atrevía siempre, pero sin ser obsceno en ningún caso. Supo siempre lo que le quedaba bien, lo reunía todo. Me consta que es un referente también para todas las que nos dedicamos a esto. Pero cómo no serlo. Y en estos tiempos de fast fashion, más aún”.

Ayer, las compañeras de Smoda se marcaron este post delicioso. Su ropa era luminosa, colorida, lúdica, feliz. Y su pelo platino una declaración de intenciones. Lo llevó todo antes, lo inventó todo, lo probó todo, marcó tendencias, sentenció, se atrevió, innovó…

¿Cómo no vamos a amar a Rafaella?

Y para acabar, por supuesto, su play list.

Famosos muertos 2021