Reino Unido, "decepcionado" con la UE por sus amenazas legales tras modificar el acuerdo del Brexit

El Gobierno de Boris Johnson confía en una solución dialogada para Irlanda del Norte tras presentar su proyecto unilateral.
Boris Johnson, deslumbrado en un paseo
Boris Johnson, deslumbrado en un paseo
GLYN KIRK via Getty Images

El Gobierno de Reino Unido se ha mostrado “decepcionado” por la decisión de la Comisión Europea de reactivar el procedimiento de infracción por los incumplimientos del acuerdo del Brexit. Pese al último desencuentro, Londres confía en encontrar una solución negociada, lo que sigue siendo su prioridad, como han señalado este miércoles.

Según un portavoz de Downing Street citado por la BBC, el Gobierno de Boris Johnson mantiene su voluntad de pactar con la otra parte cualquier futuro cambio del proyecto de ley con el que modifican el acuerdo del Brexit sobre Irlanda del Norte, como recoge Europa Press.

La presentación este lunes de un texto legal sobre el Úlster rompía lo pactado para la región entre Reino Unido y la UE cuando se firmó la salida de Londres de la zona comunitaria. En ese mismo momento, Bruselas advirtió de que tomaría medidas, citando la posibilidad de reactivar la vía legal que dejó en suspenso un año antes.

Ahora, la Comisión ha confirmado su intención de ir contra Reino Unido, ya que considera que el incumplimiento de las salvaguardas previstas para evitar la vuelta a una frontera física en el Úlster supone una “violación del Derecho internacional” en tanto que el Acuerdo de Retirada que fija las condiciones del divorcio es un Tratado internacional.

El paso anunciado este miércoles por la Comisión Europea supone darle dos meses a Londres para dar marcha atrás en la ley que rompe unilateralmente con el pacto o elevará el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). En total, Bruselas ha abierto tres expedientes sancionadores.

Sin embargo, las autoridades británicas apelan a la “doctrina de necesidad”, lo que pasa por esgrimir que el citado Protocolo representa un “peligro” para la estabilidad social y política en Irlanda del Norte. Sostienen, además, que no les ha quedado otra opción que actuar por su cuenta ante la supuesta inacción de la UE.