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23/04/2021 07:13 CEST | Actualizado 23/04/2021 07:13 CEST

Reino Unido y la suerte de la sucesión de noticias continuas que tapen la realidad

Boris Johnson ha contado a su favor durante su mandato con un montón de entretenimientos y de noticias a usar para tapar su gestión.

JACOB KING via Getty Images
El prime ministro de Reino Unido, Boris Johnson, posa con una pinta de cerveza en la reapertura de los bares tras el confinamiento.

Hay noticias malas para los países que, en ciertos momentos, pueden servir y mucho a los políticos mediocres para salir del paso de crisis de mayor calado. En el pasado, las malas noticias se buscaban en forma de golpes de estado o de guerras ridículas por territorios sin valor económico, pero que podían ayudar a desviar los focos de atención de los problemas reales de la sociedad.

Naomi Klein lo describía minuciosamente en la Doctrina del Shock en 2007, donde se detallaba como siguiendo la guía de Milton Friedman y la Escuela de Economía de Chicago se podrían usar la guerra de las Malvinas por parte de Margaret Thatcher para preocupar a sus ciudadanos en Reino Unido con escaladas bélicas mientras se realizaban cambios legislativos, reformas laborales y recortes de libertades sin precedentes y sin oposición. Había que estar unido ante la malvada Argentina y los problemas internos se tapaban con noticias interminables sobre la guerra casi 13 mil kilómetros de distancia.

Antes ya se usó como laboratorio para sus experimentos a Chile a través de un golpe de Estado por parte de Pinochet. También en la gestión de después del huracán Karina en Estados Unidos. Estos son otros casos de uso de crisis nacionales para aprovechar y hacer cambios impopulares.

Boris Johnson ha contado a su favor durante su mandato, en plena crisis del Brexit y del coronavirus, con un montón de entretenimientos y de noticias a usar para tapar su gestión, o falta de gestión. Cuando acaba una empieza otro capítulo con el que entretener a la población y desviar tiempo de los informativos de la BBC y demás medios de los problemas reales de su población.

Si hace unos meses el trabajo voluntario de un centenario coronel Tom, con sus paseos recaudando dinero y su posterior muerte fueron la comidilla de los medios durante dos semanas, poco tiempo después se llegó de lleno al capítulo de Megan y Harry y el racismo/no racismo de la monarquía y los dimes y diretes de lo que era o no de recibo que dijera o hiciese el hijo menor de Lady Di. Y esto rellenó varias semanas de noticiarios, opinadores, y de paginas de los principales tabloides del país… y de los problemas de la pandemia o del Brexit ya quedaba menos espacio para publicar.

Boris siempre cae de pie. Keir Starmer, el líder laboralista tampoco ayuda a que su caída sea incomoda, no haciendo labor de oposición alguna. Las elecciones al Senedd Cymru, el parlamento de Gales, en la primera semana de mayo pueden ser históricas si gana el Partido Conservador, que nunca fue considerado un rival para el Partido Laborista.

También habrá elecciones en 145 ayuntamientos el mismo día 6 de mayo. En Hartlepool hay una elección por el asiento que dejó el parlamentario laborista Mike Hill al tener que dimitir antes de enfrentarse a un juicio por acoso sexual… Dimitir sí, eso que en nuestro país es tan difícil de ver en la política. Este asiento puede ser uno más que se una a la mayoría holgada de los Tories y lograr así una victoria en un territorio tradicional de la izquierda, con la que está cayendo.

Aquí no se está haciendo campaña usando los malos datos del Brexit que prueban los malos augurios y los vaticinios de aquellos a los que hace nada se denominaba agoreros y metemiedos. Es por la necedad de un Partido Laborista más interesado en contentar a una minoría de su electorado a favor del Brexit y recuperar los asientos en el red wall perdidos ante los Tories y el partido pro Brexit UKIP, negando la preferencia de una mayoría abrumadora que preferiría un cambio de rumbo.

Yo de tener un enemigo que quiera acabar conmigo me encantaría que fuera como Keir Starmer, que parece más un oso amoroso que el político que tiene que representar los intereses de la izquierda y que ha de batallar con la derecha más elitista que hemos visto por estos lares desde Margaret Thatcher.

La política allana el camino a Boris, y las noticias pasadas han colaborado en la misma dirección. Cuando el efecto Megan y Harry se va diluyendo hay noticia de nuevo para entretener a las masas con la muerte de príncipe consorte Philip. Poco que añadir a esta noticia, ya que explica por si sola los días y días de programación informativa copada por esta defunción que por otra parte y debido a la edad del fallecido no es una sorpresa.

De Brexit poco, de covid poco y de la nueva noticia destapando la crisis del predecesor como prime minister —Theresa May de por medio— David Cameron y las puertas giratorias y posible corrupción en el denominado caso Greensill, queda relegado a segundo plano ante las noticias sobre los preparativos del funeral del marido de la Reina Elizabeth.

Incluso la noticia sobre Matt Hancock, ministro de sanidad y su fallo a la hora de declarar que miembros de su familia están relacionados con la compañía Topwood a la que se le han concedido diversos contratos durante su mandato, pasaran sin pena ni gloria por los periódicos del país. Hancock posee acciones en tal empresa.

Quizás Matt debería mostrar el mismo compromiso que el laborista Mike Hill y dimitir tras haber sido pillado ocultando los intereses propios y los de su hermana. Curioso que Diaz Ayuso esta misma semana se encuentre envuelta en un ocultamiento también de participación en negocios familiares y el resultado es exactamente el mismo. Nada de nada.

Habrá que buscar en la hemeroteca un presidente o primer ministro con una mejor coincidencia de noticias negativas para tapar los errores, faltas de gestión, posible corrupción, política negligente y falta de previsión con los efectos de la salida de la Unión Europea decidida hace cinco años.

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