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Ocho razones para NO ir a Cádiz en carnaval

6. Se camina demasiado.

Cada año ocurre lo mismo. Llega el Carnaval y un amigo intenta convencerte para pasar unos días en Cádiz. ¿De verdad? ¿No hay un destino mejor y un poquito más placentero? ¿A quién le apetece pasarse tantos días seguidos de fiesta bebiendo y bailando?

A tu amigo seguro que le sobran los motivos para tratar de convencerte, pero nosotros sabemos cómo contraatacar. Cualquiera de estos ocho argumentos te servirán para que le quites la idea de la cabeza a tu amigo.

1. La ciudad se pone a reventar

¡No cabe ni un alfiler! Cádiz se convierte en un auténtico imán para personas de todo el mundo, y la culpa la tiene que en 1980 fuese nombrada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Solo el día del pregón, la ciudad y sus calles ya se ponen a reventar. ¡Y eso que no es el día más importante! La aglomeración y el agobio llegan el domingo con coplas y escenarios improvisados de coros, chirigotas, comparsas, cuartetos y romanceros por el casco antiguo. Y todos, contentos... ¡Un jaleo!

Aunque pensándolo bien, ¿quién no quiere contagiarse del buen ambiente que se crea y del buen rollo? Una vez al año no hace daño. Además, también se puede esperar al lunes. Ese día solo es festivo en Cádiz y muchos turistas ya han vuelto a sus casas. Las chirigotas serán más tranquilas, pero igual de simpáticas.

2. Cuesta encontrar alojamiento

En efecto, es acercarse el Carnaval y todos los hoteles (hostales o pensiones) de Cádiz empiezan a colgar el cartel de “completo”. No queda ni una habitación libre, ¡nada! Ante un panorama así, claramente lo mejor es dejar el viaje para otra ocasión. Para cuando las aguas vuelvan a su cauce.

¡Ni se te ocurra! Hay alojamientos en pueblos cercanos, a los que se puede llegar en coche, bus e incluso barco.

¿No decíamos que Cádiz era demasiado agobiante en Carnaval? Ya está solucionado. Además, es la mejor forma de aprovechar para conocer otros lugares como San Fernando, Puerto Real, Chiclana, El Puerto de Santa María o Jerez de la Frontera.

3. El aparcamiento es imposible

No duermes tú, ni duerme tu coche. Aparcar estos días en Cádiz puede ser una auténtica odisea: la ciudad, con un espacio ya de por sí limitado, se llena de coches. Eso sin entrar a hablar de la circulación, que se convierte en imposible.

Pero, ¿en serio alguien había pensado moverse en coche por Cádiz? ¿En Carnaval? Su red de transporte público, con trenes, autobuses e incluso barcos desde Rota o el Puerto de Santa María, le quitan la idea de la cabeza a cualquiera. Adiós a las multas y al estrés. Hola, fiesta.

4. Hay que disfrazarse

Pensar un disfraz, ir a comprarlo, el maquillaje... ¡qué rollo! ¡Cuánto gasto!

Esa excusa tampoco vale. Primero porque no hace falta salir a la calle disfrazado (aunque puede que te sientas un rara avis si lo haces) y segundo porque los grandes disfraces no son imprescindibles en Cádiz. Esto no es Venecia.Con una peluca y algún elemento combinado con ingenio es más que suficiente. Aquí prima la comodidad y se premia la originalidad.

5. No se puede planear nada

Cádiz en Carnaval no es un sitio para amantes del orden y de los viajes cuadriculados. Esto no va de horarios ni planes: aquí hay carruseles de coros repartidos por toda la ciudad y escenarios improvisados para las agrupaciones. Si algo define esta fiesta, a parte del humor irreverente, es la improvisación.

Muchísimas actividades tienen lugar de forma paralela. Y no hay que estresarse por tratar de verlo todo. La gracia es ir encontrando los espectáculos por la calle y vivirlos cada uno a su aire.

6. Se camina demasiado

Sin coche con el que moverse y con las calles llenas de actividades, el Carnaval de Cádiz no está hecho para vagos. Esto es, en pocas palabras, una jartá a caminar. Y eso se traduce en volver a casa para el arrastre.

Pero ¿y lo bien que se está de aquí para allí, conociendo gente y riéndose a cada paso? Además, que no hace falta ser deportista de élite para aguantar el ritmo. Si fuera tan duro como dicen, la gente no repetiría año tras año. En cualquier caso, vale más prevenir que curar: el calzado cómodo será el mejor aliado para aguantar horas de fiesta asegurada.

7. No es buen lugar para las fotos de postureo

Un viaje sin foto en Instagram no es un viaje, y eso en el Carnaval de Cádiz se convierte en una misión imposible. Ni de los edificios ni de la fiesta. No hay tiempo ni opción a sacar un buen encuadre.

¿De verdad hace falta que vean los demás lo bien que lo estamos pasando? Claramente, no. Aunque quien responda sí a esta cuestión tienen una segunda oportunidad el martes. A partir de ese día la ciudad está mucho más tranquila y se puede visitar con calma. Ahí, sí hay lugar a fotos.

8. Es agotador

Mucha fiesta y muchos días. Normal que tenga fama de agotador. ¿Quién tiene energía para diez jornadas seguidas de fiesta? Seguro que muchos, aunque los otros tampoco deberían echarse las manos a la cabeza: el nivel de intensidad del Carnaval varía según avanza la semana. En realidad, solo hay tres citas obligatorias: el domingo y el lunes de la primera semana, y el domingo de la segunda.

Y para los más fiesteras hay un bonus track: unos días más con la llegada del famoso Carnaval Chiquito (o Carnaval de los Jartibles), otra oportunidad para redisfrutar de las coplas, del humor irreverente de Cádiz y de la diversión.


En resumen: hay muchos motivos para no ir al Carnaval de Cádiz pero ninguno convincente. A Cádiz hay que ir, aunque solo sea una vez, para sacar tus propias conclusiones. Después ya podrás decir eso de ”¡ni se te ocurra!”... ¿o mejor no?

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