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17/06/2019 07:08 CEST

Tres sencillos cambios en tu rutina que te harían vivir más años

Con ellos se podrían evitar 94 millones de muertes prematuras en todo el mundo.

Si todo el mundo se comprometiera a realizar tres sencillos cambios en su rutina, podrían prevenirse 94 millones de muertes prematuras, según un nuevo estudio.

Si se realizara un esfuerzo global para reducir la tensión arterial y la ingesta de sodio y eliminar las grasas trans de la dieta, se podrían disminuir drásticamente las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares (ECV) en cuestión de 25 años, según los investigadores.

ECV es el término general que se utiliza para nombrar las enfermedades que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Es una de las causas principales de fallecimiento e incapacidad en Occidente, que en gran medida podrían evitarse adoptando un estilo de vida sano.

“Centrar nuestros recursos en la combinación de estos tres ajustes tendría una repercusión enorme en la salud cardiovascular para 2040”, asegura el autor principal de estudio, Goodarz Danaei, profesor asociado de Salud global en la Universidad de Harvard.

GETTY IMAGES / HUFFPOST UK

El estudio, publicado en la revista especializada Circulation, utilizó datos de múltiples estudios de todo el mundo y de la Organización Mundial de la Salud para realizar los cálculos.

Se estimó que tratar la hipertensión del 70% de la población mundial podría alargar la vida de 39,4 millones de personas. La tensión arterial también puede reducirse comiendo más frutas y verduras, manteniendo un peso sano, haciendo ejercicio y bebiendo menos alcohol.

 

Reducir la ingesta de sodio en un 30% podría evitar otras 40 millones de muertes, además de ayudar a reducir la tensión arterial, según los investigadores. El sodio es el principal componente de la sal. Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, los adultos no deberían comer más de 6 gramos de sal al día (2,4 gramos de sodio), que equivale a una cucharadita.

Además, eliminar las grasas trans (una clase de aceite procesado que se utiliza en la comida rápida, en la bollería y en algunas clases de pan) podría prevenir 14,8 millones de muertes prematuras. En muchos países, como Reino Unido, se ha instado a las empresas de alimentos que reduzcan la cantidad de grasas trans de sus productos, aunque siguen siendo legales.

Los investigadores admiten que realizar estos tres ajustes supone un “desafío enorme” que requeriría que los países dedicaran más esfuerzos a mejorar la capacidad y la calidad de la asistencia sanitaria. Sin embargo, también señalan que, según análisis previos, son ajustes plausibles y asequibles.

“Son objetivos realistas que está demostrado que se pueden alcanzar progresivamente. Tenemos que comprometernos a ir intensificando esos esfuerzos hasta alcanzar el objetivo completo”, concluye Danaei.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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