¿Se reactiva? ¿Por qué hay tantos seísmos? ¿Caerá el delta lávico?: las preguntas que aún deja el volcán

David Calvo, portavoz de INVOLCAN, explica a 'El HuffPost' la última hora y la previsión inmediata sobre Cumbre Vieja.
Expulsión masiva de lava, ceniza y humo, una imagen que no cesa
JORGE GUERRERO via Getty Images
Expulsión masiva de lava, ceniza y humo, una imagen que no cesa

El final aún no se contempla. Cumbre Vieja no deja de rugir ni de expulsar material desde hace 22 días e incluso ha incrementado su violencia. “Algo normal”, explica David Calvo, portavoz del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN).

Después de que la lava, en su contacto con una fábrica de cemento, haya obligado a confinar a cerca de 2.500 personas, la previsión es que nada —o poco— vaya a cambiar “en el corto plazo”.

El responsable de INVOLCÁN explica a El HuffPost que la constante actividad sismológica, con decenas de temblores cada jornada, ofrece bastante información sobre el devenir de la erupción y que habría que preocuparse, no tanto por la cantidad, sino por su profundidad, “especialmente si se producen a menos de 10 kilómetros”.

Tres semanas después, siguen quedando muchas dudas en el aire, a las que da respuesta el experto:

Tras una fase de relativa estabilización, ¿se está reactivando el volcán?

No es que se esté reactivando, seguimos en la etapa de madurez y en ese punto a veces hay más explosividad y a veces menos. El gran cambio fue en los primeros días, cuando hubo una interacción mayor con un acuífero, ahora no hay esa interacción.

¿Es normal esta variación?

Sí. Que haya más o menos explosiones es habitual en esta fase stromboliana (más explosiva). Ahora mismo hay predominancia de la lava, podríamos decir que las grandes protagonistas son las coladas de lava, aunque se siga generando mucha ceniza. Es algo normal. La estructura del cono es muy débil y el empuje de la lava hace que se rompa. Seguiremos viendo estos desprendimientos durante un tiempo.

¿La mayor sismicidad desde hace días da alguna pista? ¿Y que la mayor parte de los temblores tengan una profundidad de alrededor de 10 kilómetros?

No hay ninguna señal de un nuevo foco eruptivo. Los terremotos indican la circulación de magma y que la isla, por así decirlo, intenta responder al caos absoluto con la salida de magma. No hemos visto anomalías que hagan pensar que los terremotos puedan significar otra cosa ni deformaciones fuertes recientes.

Nos preocuparía, en cambio, si vemos que los terremotos tienen una profundidad menor. Todo lo que esté a menos de 10 kilómetros dice que el magma ha entrado en la estructura interna de La Palma. A la distancia actual está como en la raíz. Si vemos terremotos a 6-7 kms. la evidencia sería que el magma ha roto esa estructura y podría salir por otro punto.

“La estructura del cono es muy débil y el empuje de la lava hace que se rompa. Seguiremos viendo estos desprendimientos durante un tiempo”

- David Calvo, portavoz de INVOLCAN

Tras el confinamiento de cerca de 2.500 vecinos cercanos al polígono de Los Llanos de Aridane, ¿qué puntos están ahora en riesgo de confinamiento o evacuación?

Por donde baja la colada, el barrio de La Laguna queda más amenazado. Ahora mismo se da una situación extraña allí: una acera está evacuada y otra no. Hoy, a esta hora, es la siguiente zona bajo mayor amenaza. Eso sí, si las coladas se expanden más lateralmente habría que plantearse nuevos confinamientos. Eso lo marcará la evolución del volcán y la lava y el criterio del PEVOLCA.

Desde hace días se plantea el peligro de un derrumbe del delta lávico. ¿Qué posibilidad hay en estos momentos y qué supondría?

Es una posibilidad muy real. Este delta o fajana se construye sobre materiales muy inestables, con un fondo sedimentario, pero esto no quiere decir que todo el delta se vaya a hundir y colapsar. Podría desprenderse parte del frontal. Por poner un ejemplo más familiar, como cuando vemos que se desprende un glaciar. La presión empuja y una parte del frontal cae. Entonces vemos la formación de una ola cerca importante, pero enseguida pierde altura y pasa de ola a una onda suave.

¿Podría formarse un segundo delta lávico en la playa del Perdido, más al norte, por la nueva colada?

Sí, es un escenario real. Esa colada no tiene la misma intensidad que la que arrasó Todoque, pero si sigue recibiendo alimentación podría llegar al mar. Se encuentra a pocos metros porque avanzó rápido de noche, pero ahora va muy lenta, señal de que no llega mucho material. Veremos si coge brío y acelera, pero no parece que sea inminente.

“Al ritmo diario de expulsión de material y de emisión de dióxido de azufre no prevemos cambios en la erupción en unas dos semanas”

- David Calvo

¿Hay fecha para el final de las erupciones?

A corto plazo no vemos que pare. Las emisiones de dióxido de azufre siguen muy altas, lo que indica que hay mucho magma debajo con capacidad de salir. Al ritmo de expulsión de varios miles de toneladas de material diario no prevemos cambios en un corto plazo, dos semanas. De todos modos, son escenarios cambiantes, si mañana observamos una reducción en las emisiones se podrían adelantar los plazos. Lo marcará el volcán.

Una vez Cumbre Vieja pare del todo, ¿cuándo podrán ser accesibles estos nuevos terrenos construidos o cubiertos por la lava?

Hablamos de décadas o siglos. Las fajanas a lo mejor pueden ser utilizadas para cultivo en décadas. El resto de terreno puede que se quede así de por vida, porque además es un espacio natural protegido de propiedad pública.

Si nos referimos al acceso humano, hablamos de años. Por ejemplo, habrá que dar una salida a la conexión entre el norte y el sur del valle, ahora mismo destrozada. Algo parecido ocurrió en Hawai con la erupción del Kilawea en 2018... tres años después empiezan a dar acceso a algunas zonas afectadas.

Los números del desastre

En 22 días de actividad, Cumbre Vieja ya ha obligado a evacuar a más de 6.000 vecinos, a confinar temporalmente a varios miles, destrozado 753 casas, además de varios centenares dañadas parcialmente, y arrasado 612 hectáreas de campo, muchas de ellas de cultivo. Las pérdidas económicas, millonarias pero aún incalculables, superan cualquier predicción hecha en estas tres semanas.

El desastre de La Palma, visto desde el aire por el Premio Pulitzer Emilio Morenatti