POLÍTICA
12/07/2020 23:33 CEST | Actualizado 12/07/2020 23:38 CEST

Vox consigue entrar en el Parlamento de Euskadi, pero no puede con el PP de Feijóo

La ultraderecha anima a los gallegos "a no perder la esperanza" y saca pecho por el escaño en Álava: "Se terminó el silencio".

Europa Press News via Getty Images
Santiago Abascal en un mitin en Santiago de Compostela el pasado 9 de julio.

Vox ha logrado penetrar en Euskadi, una de las comunidades plurilingües de España. El partido de Santiago Abascal se hace con un escaño en el Parlamento de Vitoria. El asiento lo ocupará Amaia Martínez, diputada por Álava, la tierra de Santiago Abascal. La ultraderecha, sin embargo, no ha podido hacer frente a la marea azul del PP gallego. Alberto Núñez Feijóo ha revalidado la mayoría absoluta.

Los ultras han valoran su resultado este domingo como ”éxito sin precedentes”, según ha comentado el portavoz adjunto en el Congreso, Ignacio Garriga, quien ha animado a los gallegos “a no perder la esperanza”. Y eso que el líder, Santiago Abascal, ha cargado contra la celebración de los comicios que, según ha detallado, se han celebrado “sin igualdad democrática”.

Abascal ha acusado al presidente de Correos, a quien ha llamado “sicario”, de “secuestrar” la propaganda electoral de su partido en Euskadi: “Sabemos que a propaganda de Vox y las papeletas de Vox no han llegado a muchísimos municipios del País Vasco y de Galicia”.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha celebrado el ”éxito en unas elecciones regionales en circunstancias de extraordinaria violencia contra Vox”. “Hemos vivido unas elecciones sin libertad, tanto en el País Vasco como en Galicia donde la amenaza ha presidido los actos públicos. No hemos podido hacer que nuestro mensaje llegara nítido a los ciudadanos”. 

La gran esperanza de los ultras era Álava, porque la implantación en esta provincia del nacionalismo vasco es menor. Las encuestas publicadas hasta este viernes recogían la posibilidad de que los de Abascal lograran un representante allí y la realidad no ha fallado. Vox se ha hecho con un 3,84% de los votos, mientras que en Vizcaya apenas ha cosechado el 2% y el 1,3% en Guipúzcoa.

La campaña de Vox ha estado marcada por el acoso que simpatizantes y dirigentes del partido han sufrido por parte de radicales abertzales. En uno de los actos de campaña la diputada ultra Rocío de Meer recibió una pedrada que le causó una herida en la ceja y cuya verosimilitud fue puesta en duda por algunos dirigentes políticos, como el portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique.

Precisamente, De Meer ha sido una de las dirigentes de Vox que primero ha celebrado en Twitter los resultados electorales de su partido en Euskadi.

Hace cuatro años, los votos de Vox en el País Vasco fueron residuales. Apenas consiguieron 771 sufragios. Y en Galicia ni siquiera presentaron una candidatura. Pero en los últimos comicios generales, los del 10-N, el partido se coronó como tercera fuerza del Congreso, con 52 escaños, gracias a su discurso duro contra el nacionalismo y el independentismo.

No se entiende el auge de la extrema derecha en España sin la crisis catalana. Su entrada en el Parlamento vasco coincide con la subida en votos y escaños de los partidos independentistas y nacionalistas en Euskadi y con un retroceso de los partidos llamados constitucionalistas. 

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