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06/04/2018 07:28 CEST | Actualizado 06/04/2018 07:28 CEST

Volver a la naturaleza de la mano de los libros

AOL

Acabamos de disfrutar de la Semana Santa, una de las épocas del año preferida por muchos para reencontrarse con la naturaleza. Regresamos a ella con la intención, en muchos casos, de que nos cure y aleje de esta sociedad de prisas, apariencias y consumismo en la que tantos habitamos o por la que nos dejamos arrastrar casi de forma inevitable. Con la intención de devolverle el protagonismo y el peso que la naturaleza merece en nuestras vidas, hace unos meses surgió una nueva y valiente editorial: Volcano libros.

El sello publica tanto ficción como no ficción (ensayo, novela, libro de memorias o libros de viaje) con temáticas que ahondan en la relación que el hombre establece con la naturaleza y en las que el entorno que nos rodea es protagonista absoluto.

En islas extremas, ópera prima de la escocesa Amy Liptrot, con traducción de María Fernández Ruiz, es la primera obra que he leído de este interesante sello. Obtuvo el Premio Wainwright al Mejor Libro de Naturaleza y Viajes de 2016 en Reino Unido y es un diario personal de superación y de lucha por volver al camino cuando uno ha perdido el rumbo.

Esto de desorientarnos, de creer que no podemos con lo que llevamos a cuestas, es uno de los grandes males de nuestra época. Amy Liptrot, su autora, lo vivió en su propia piel durante años, y esa experiencia la ha volcado en un libro lleno de sinceridad y de fuerza. Es una obra que conmueve, no sólo por lo que describe, sino por el testimonio de vida y la lección que encierran sus páginas: cómo la naturaleza puede a veces salvarnos de nosotros mismos.

Aunque sientas que no puedes seguir adelante, lo haces, solo conduciendo para mantenerte ocupado mientras las cosas se calman, cambian y toman forma hasta que se ve con claridad el camino por el que te llevará la vida. Yo continúo conduciendo por el mapa recuadro a recuadro. La agitación del pecho se me va atenuando imperceptiblemente. Como cuando iba en bici por Londres, el movimiento me alivia. Una noche me doy cuenta de que estoy más relajada y más normal, hasta incluso afortunada de vivir y trabajar aquí en las Orcadas.

Después de un tiempo fuera de su tierra natal, las Orcadas (un grupo de islas al norte de Escocia, la mayoría de las cuales están deshabitadas), Amy Liptrot, en medio de un pésimo momento personal marcado por la adicción al alcohol, decide regresar a casa para intentar curarse. Su visión al volver es la de una nativa que ya es un poco extranjera en esa tierra de hermosa belleza, pero también algo inhóspita. Nada parece fácil, pero cuando uno ha tocado fondo, sólo puede aspirar al ascenso; es lo que nos dice este libro de memorias.

Esta valiente narración es el testimonio de cómo el contacto con el mar bravo, con el viento extremo, con aves, focas y orcas, acaban sacando a la luz la fortaleza que la autora tenía y que consideraba ya perdida. Es fácil empatizar con su narración sincera, cruda en ocasiones y emotiva en otras. Al fin y al cabo, ¿quién no ha estado perdido alguna vez?

A la gente le gusta decirme que me ven bien, pero a veces a altas horas de la madrugada, sola, mi corazón es una herida abierta y me pregunto si el dolor dejará de seguir aflorando una y otra vez. No puedo alisar la falla. En estos momentos el alcohol se plantea como una solución. Dejar de beber no es el instante en que todo mejora sino que supone un proceso lento y constante de reconstrucción con tentaciones, sacudidas y tropiezos periódicos.

En islas extremas es un libro que merece la pena, deja poso, nos hace conectar con la autora, y es una estupenda puerta de entrada a la labor que Volcano libros está desarrollando desde otoño.

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