BLOGS
13/04/2016 07:32 CEST | Actualizado 13/04/2016 11:40 CEST

El periodista de datos

En 1982, a la luz de los avances en las tecnologías de la información, el visionario John Naisbitt sentenciaba: "Estamos ahogados de información, pero hambrientos de conocimiento". No parece que esta situación se haya revertido en los últimos 30 años. Tenemos toda la información al alcance de nuestra mano, pero nos cuesta horrores digerirla.

AmmentorpDK via Getty Images
High angle view of an young brunette working at her office desk with documents and laptop. Businesswoman working on paperwork.

Escrito por Pablo Haya

En 1982, a la luz de los avances en las tecnologías de la información, el visionario John Naisbitt sentenciaba: "Estamos ahogados de información, pero hambrientos de conocimiento". No parece que esta situación se haya revertido en los últimos 30 años, más bien todo lo contrario.

La irrupción de Internet, las tecnologías web 2.0 y el fenómeno de las redes sociales han supuesto un caudal continuo de información que no para de crecer a un ritmo vertiginoso. Tenemos herramientas como Google, que nos permite encontrar cualquier dato en la red, y dispositivos móviles con los que podemos consumir toda esta información en cualquier momento y lugar. Aun así, se produce la paradoja de que tenemos toda la información al alcance de nuestra mano, pero nos cuesta horrores digerirla. Conseguir interpretar este océano de datos supone una tarea titánica para nuestra vida cotidiana, y puede hacernos sentir más ignorantes cuanta más información tengamos.

El periodista de datos, al rescate

No es de extrañar que se esté señalando al periodista de datos como una de las profesiones del futuro. Estos profesionales son periodistas con interés y destrezas para el procesamiento y visualización de datos, lo cual les permite manejar el maremágnum de información para construir una interpretación digerible y rigurosa de la realidad.

Uno de los medios de comunicación que han apostado por esta nueva tribu de los datos es The Guardian, que lanzó en 2009 el primer blog de periodismo de datos. Aunque fue un año más tarde, con la revelación de WikiLeaks de los 91.000 documentos clasificados de la guerra de Afganistán, cuando se demostró que destilar un relato periodístico a partir de tal volumen de datos necesitaba de este tipo de profesionales.

No más unicornios, por favor

Si a los científicos de datos se los rifan las empresas, los periodistas de datos van camino de ser uno de los roles más valiosos en las redacciones. Actualmente, al científico de datos se le exige una combinación de habilidades matemáticas, programación, tecnologías Big Data, pensamiento científico y visualización de datos, entre otras, por lo que no es de extrañar que se diga que son tan raros como los unicornios.

Al periodista de datos se le exige lo mismo que al anterior, más todas las competencias propias del periodista. Vamos, que ya no estaríamos hablando de unicornios si no de medusas, ya que uno se queda de piedra al encontrarse con uno de ellos. Así, la consolidación del periodismo de datos va a necesitar potentes tecnologías y herramientas que faciliten la recuperación y manipulación de datos, así como el apoyo de otros profesionales especializados.

Y entonces, ¿qué hace un periodista de datos?

El periodismo de datos tiene dos vertientes con dos roles diferenciados: el documentalista y el comunicador. El primero se nutre de todas las noticias que se publican en el mundo, de los comentarios que se vierten en los medios sociales y de los documentos accesibles en Internet. Y todo esto, en múltiples idiomas y en tiempo real.

Esta labor requiere de herramientas que le permitan localizar un documento, traducirlo si fuera necesario, y extraer la información más relevante. Automáticamente, se pueden determinar los temas sobre los que trata una noticia (por ejemplo, pobreza, paro, manifestación...), extraer los nombres de personas, localizaciones, organizaciones, eventos, etc., que se mencionan, y clasificar cada noticia acorde a la información extraída, para facilitar su posterior recuperación.

Por su parte, el comunicador se encarga de elaborar un relato multimedia que dé forma y sentido a la noticia. Para esta labor, se apoyará en herramientas con las que generar visualizaciones interactivas que resuman gráficamente y den coherencia a los datos en los que se basa la noticia.

Comentar es libre, pero los hechos son sagrados

Si tuviéramos que hacer un reportaje sobre corrupción, la tecnología nos permitiría recuperar todas las noticias que traten sobre casos de corrupción y lo que opinan los usuarios en las redes sociales sobre el tema. Extraer para cada una de ellas de qué país es el caso, las personas involucradas, cargos que ostentaban, organizaciones para las que trabajaban, cuándo ocurrió, la reacción de la opinión pública...

De esta manera, las herramientas facilitarán la ardua labor de poner orden en el caos. A continuación, el periodista tiene que interpretar los datos brutos para construir un relato entendible por el lector y fiel a los hechos. Para ello, cuenta con herramientas que le permiten mostrar geográficamente los casos de corrupción, construir líneas temporales, comparar los volúmenes de dinero defraudado o visualizar las relaciones sociales entre los implicados en distintos casos.

El resultado es una elaboración a través de la visión del periodista y fundamentada en los hechos que permite entender una realidad compleja. Y, como señalaba el redactor C. P. Scott en los años 20, "comentar es libre, pero los hechos son sagrados".

HEINEKEN PARA EL HUFFPOST