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13/12/2018 07:13 CET | Actualizado 13/12/2018 07:13 CET

Las necesarias 'Memorias de una Salvaje'

"Contra el olvido está la palabra. Contra la muerte total está el relato de otras vidas. Con la palabra, con el conocimiento de lo que se va, morimos un poco menos. Nuestras vidas ya no parecen tan efímeras. Con la recuperación de la palabra de los demás nuestra vida es menos muerte".

Montserrat Roig Fransitorra (Barcelona, 13 de junio de 1946 - 10 de noviembre de 1991)

Nuestras vidas, nuestra memoria, nuestras palabras tejen nuestra realidad.Todo aquello que pensamos, decimos o la forma en la que actuamos revela quiénes somos, qué nos motiva y qué no —un proceso de constante construcción. Así mismo la música, el cine y la literatura; ¿qué seríamos sin ellas? Nos construimos con lo que oímos, vemos y sobre todo con lo que leemos; porque en la lectura nosotras determinamos el ritmo con el que queremos acompañar a su autora. Así me he sentido al sumergirme en la novela Memorias de una Salvaje, de @SrtaBebi. Una narración que viene cargada tanto de argumentos, como de emociones, tan potentes como un cartucho de dinamita; lista para demoler. Inevitable es sentirte revolucionada al acabar sus páginas.

Una novela que agita la oleada de literatura con clara perspectiva feminista. Oleadas de letras que nos refrescan los recuerdos de un año fundamental en el feminismo. Palabras que acompañan las imágenes de ciudades teñidas de violeta, el color que reivindica nuestros derechos. Y es ese precisamente, el más básico de todos los derechos humanos: el derecho a una vida libre de violencias lo que transpira esta obra; siendo también uno de los temas que ha interesado a las editoriales en este género que tiene ya vida propia: la novela feminista.

Así, Memorias de una Salvaje, ha aterrizado, precisamente en este año 2018, en las estanterías de todas las librerías españolas. Acompañando así, en forma de novela, a sus hermanas en la literatura feminista: libros de ensayo, teoría, poemas, relatos personales, historia y genealogía feminista... sin olvidar tanto buen cómic e ilustración. Qué gusto nos da ahora pasarnos por las librerías, por cualquiera, y ver tan bien nutrido nuestro propio género literario.

Una realidad cada vez más insostenible que perpetúa las desigualdades y todas las formas de violencia que vivimos las mujeres y niñas del mundo...

Bebi Fernández o @SrtaBebi en redes sociales, como la conocemos más de un millón de seguidoras y seguidores, es una criminóloga especializada en violencia de género que sigue haciendo con esta novela, lo que lleva haciendo desde hace años ya. Con esa sutileza suya tan cruda y real, Bebi nos va envolviendo en una narrativa que desgarra el velo de una sociedad que parece negarse a abrir los ojos ante la realidad del machismo. Una realidad cada vez más insostenible que perpetúa las desigualdades y todas las formas de violencia que vivimos las mujeres y niñas del mundo. Una realidad que se sostiene con la complicidad, no solo de los Estados y sus organizaciones, sino también de quienes callan sistemáticamente.

Como es propio de ella, @SrtaBebi sostiene su realidad ficcionada con datos y documentación precisa ante la que no podemos cerrar los ojos por más tiempo, llegando a sacudirnos en ocasiones como contundentes bofetadas: la realidad de las mujeres que son violentadas a diario en miles de locales públicos y clandestinos a manos de proxenetas y de las mafias que les explotan se ven claramente al pasear de la mano de K, su protagonista. Así mismo sentir que puedes recorrer las calles de Marruecos, o trasladarte a esa Bogotá caótica, pero cautivadora.

Y ojo, esta precisión en la información es fundamental si hablamos de la prostitución y la trata con fines de explotación sexual, como bien sabemos quienes trabajamos contra los lobbys que sostienen estos delitos, que los datos son la clave para desmontar el discurso que trata de regular esta violación del Derecho Humano a una vida libre de violencias.

Y es que "Memorias de una Salvaje" se convierte es una herramienta más que útil y necesaria que despierta conciencias, mientras revela todas esas verdades que miles de mujeres llevamos años reclamando a gritos. Así, frente a una sociedad, medios y los lobbies que las quieren calladas, Bebi les da voz y vida en cada uno de los personajes que cuidadosamente articula. Con gran respeto y consideración ha sabido manejar los aprendizajes y crecimientos de cada una, hijas todas de este sistema patriarcal que nos impone roles y desavenencias. Un sistema que vamos derrotando al entender la sororidad como una eficaz herramienta de organización y lucha, facilitándonos el camino y dándonos la capacidad de vernos en los ojos y las vivencias de las otras. Esto, queridas lectoras, esto es nuestro verdadero e inagotable combustible.

Un feminismo joven que convierte en realidad esta revolución que no puede esperar más, entre muchas otras cosas, porque nos cuesta vidas a diario.

Frente a los rancios discursos negacionistas con los que nos enfrentamos a diario, que manipulan y moldean la percepción de las desigualdades entre mujeres y varones, y todas las formas de violencia que ello genera, nos encontramos con un relato escrito con una estructura y un lenguaje joven. Una novela que además tiene la maravillosa facultad de inspirar un feminismo joven que convierte en realidad esta revolución que no puede esperar más, entre muchas otras cosas, porque nos cuesta vidas a diario.

Seguro que somos muchas las que quisiéramos hablar con K, con sus compañeras, pero lo interesante de este libro y de la figura de su autora, es que nos lleva a tener ese diálogo con la K que todas tenemos dentro y que da voz a nuestras reivindicaciones.

Callar y sufrir en silencio dejó de ser una opción hace mucho, y necesitamos muchas Ks que nos den ese impulso para levantar la voz y ponernos manos a la obra. Para organizarnos y dar el paso, ese que necesitamos por nosotras, por ellas, por todas; sabiendo que mientras una sola mujer o niña esté siendo esclavizada, violentada o infravalorada, todas tenemos la responsabilidad de remover el mundo, si es preciso, para acabar con esa situación.

Gracias Bebi Fernández por encender la mecha, ahora nos toca a todas las demás mantener ese fuego prendido y no dejarlo apagar.

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