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05/01/2019 09:37 CET | Actualizado 05/01/2019 09:37 CET

El asiento perfecto para largas esperas

Actiu
Sillas Passport en un aeropuerto.

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el proceso creativo para diseñar productos? ¿Qué pasos experimenta el diseñador hasta obtener el resultado final? Los diseñadores de producto recorren un largo camino desde que se plantean resolver una necesidad, conceptualizan la idea, estudian su idoneidad...hasta que, finalmente, obtienen el resultado deseado. Al igual que los escritores, los diseñadores tenemos que enfrentarnos a una hoja en blanco que comenzará a desplegarse a medida que resolvamos las incógnitas.

En el mundo del diseño, el punto de partida es conocer el significado del diseño, escuchar al usuario, comprender la visión del cliente y, a partir de ahí, seguir tu instinto, explorar opciones y finalmente apostar por una propuesta personal. En este sentido, es de crucial importancia que antes de continuar con el proceso creativo extraigamos información contrastada, tanto del cliente como de otras fuentes que nos den una idea mucho más amplia sobre a qué necesidad se quiere dar una respuesta, que producto se quiere proponer para ello, cuales son las claves de esta buena idea, para cuándo se quiere sorprender al mercado, con qué tecnologías contamos, etc. A través de un briefing previo, los diseñadores indagaremos en la mente del cliente para que exprese con claridad su idea. Pero esto no es suficiente. En este punto, es frecuente encontrarnos con clientes que ni si quiera saben definir lo que desean, pero nuestra experiencia e intuición ha de servir para ayudar a plantear un escenario más interesante y ambicioso de lo que inicialmente se buscaba. Para que este escenario nuevo prospere se deben cumplir dos condiciones: confianza y complicidad entre cliente y diseñador. Es muy difícil que hayamos recogido, desde un inicio, toda la información necesaria sobre el cliente y el mercado, esta es una visión muy reactiva del proceso creativo. Es cierto que la búsqueda de respuestas es un proceso dinámico y exige una revisión permanente de los resultados.

Una vez planteado un escenario coherente de experimentación, el paso siguiente es comenzar a elaborar modelos, tratando de visualizar propuestas que respondan a la idea consensuada con nuestro cliente. Hoy en día hay una gran diversidad de fuentes de inspiración y testeo para los diseñadores, entre las que se encuentran las redes sociales, unas nuevas herramientas para estudiar tendencias del mercado/usuarios y profundizar en el análisis y valoración de los productos ya existentes. Las redes sociales se convierten en nuestro aliado para descubrir qué gusta, qué interesa, qué busca el usuario y qué atrae su interés. Instagram se posiciona como la red social por excelencia para los diseñadores porque prioriza las imágenes frente al texto y este pequeño gran aspecto nos ayuda a entender a los usuarios. Se podría decir que Instagram es como la pequeña Wikipedia visual para los creadores. Sin embargo, y aunque Internet es una herramienta fantástica, no debe ser la única que utilicemos para establecer las bases del proyecto. Es fundamental tener un amplio background de conocimientos y experiencia al que recurrir en cualquier momento del día e incluso por la noche, intervalo de tiempo en el que solemos conectar ideas y obtener lo que será el inicio de un gran producto.

El proceso de creación es agotador, pero es la fase más gratificante de cualquier proyecto de diseño y desarrollo de producto para un diseñador.

El paso siguiente es ponerse en marcha y crear. El proceso de creación es un proceso doloroso, emocional y agotador, que consume mucha energía hasta que se ven los primeros resultados. Bajar al papel significa empezar a concretar las ideas abstractas que flotan en forma de nebulosa allá arriba en nuestra mente, con muy poca definición es un trabajo bastante difícil. Llegar a concretar sobre el papel una idea que responde inicialmente a gran parte de lo que se busca, es casi la mitad del trabajo de más valor. La mayoría de las ideas primigenias que prometen, cuando llegan al papel se desvanecen. Aquellas ideas que sobreviven a los primeros bocetos, tienen bastantes posibilidades de progresar, más adelante.

Toda la información generada, tanto dibujos, como notas, etc. ha de ser revisada permanentemente y filtrada en un proceso de ordenación de ideas metódico, para poder mantener una línea editorial y encontrar la evolución satisfactoria entre lo formulado inicialmente y los resultados finales.

Este proceso de creación y revisión requiere de un proceso alternativo de alejamiento del problema para tener perspectiva y acercamiento al detalle para dar soluciones muy concretas que solo se ven a poca distancia. Esto mismo sucede cuando vemos un cuadro en un museo. Necesitamos distancia para contextualizar la obra y a su vez cercanía para observar la riqueza de los detalles y técnica del autor.

El proceso de creación es agotador, pero es la fase más gratificante de cualquier proyecto de diseño y desarrollo de producto para un diseñador.

Un ejemplo en el que el proceso creativo ha dado los resultados esperados es la bancada para aeropuertos y terminales Passport diseñada por ITEMdesignworks para la firma Actiu. Se trata de un producto polivalente que combina: funcionalidad, ergonomía, conocimiento y tecnología con el objetivo principal de adaptarse a su entorno y convertirse en la solución más satisfactoria para terminales de pasajeros.

Gracias a un buen proceso creativo en el que se han tenido en cuenta a todos los agentes involucrados.

Durante el proceso de creación y desarrollo de Passport, se estudiaron detenidamente las necesidades de todas las personas que interactuaban con este producto en este tipo de terminales. Es decir, pensamos en los usuarios de las bancadas, pero también en el personal de limpieza diaria y en las personas de mantenimiento. Creando así un producto con diseño, ergonomía, y arquitectura que resuelve las necesidades de todos. La bancada destaca por utilizar materiales de máxima calidad en su fabricación como el aluminio y el poliuretano inyectado, la madera laminada y la chapa perforada también son opciones de acabados para otros entornos dentro de las terminales.

En 2017 la bancada de aeropuerto Passport gana la implantación en 37 aeropuertos españoles. Passport actualmente está instalada en 10 aeropuertos: Suárez Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Palma de Mallorca, Málaga-Costa del Sol, F.G.L Granada-Jaén, Menorca, Sevilla, Pamplona, Santiago y Valencia y, en poco tiempo, estará presente en 27 más, siendo la bancada protagonista de los aeropuertos españoles pues estará en 37 de los 38 existentes.

El objetivo de ITEMdesignworks ha sido crear una bancada que causara muy buenas sensaciones y experiencias en el público y que satisficiera las necesidades de las personas. El resultado final ha sido una bancada que combina innovación, creatividad y funcionalidad, todo en uno. Gracias a un buen proceso creativo en el que se han tenido en cuenta a todos los agentes involucrados, Passport es un producto de diseño de éxito que se ha convertido en el asiento perfecto para las largas esperas.

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