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24/03/2018 08:20 CET | Actualizado 24/03/2018 08:21 CET

¿Cómo superar la tristeza?

Getty Images/Westend61

La tristeza es una emoción que nos ayuda a adaptarnos a nuestro ambiente. Todos nuestros estados emocionales, en algún punto de la evolución, nos han ayudado como especie a seguir en la faz de la tierra. Por lo que son absolutamente saludables. El problema suele venir cuando intentamos luchar contra ellos. Esta resistencia normalmente hace que las emociones sean más intensas, más frecuentes y más duraderas, lo que nos empuja, en numerosas ocasiones, a círculos viciosos que influyen negativamente en nuestro día a día.

En el caso de la tristeza, siempre surge ante la percepción de una pérdida, ya sea material o personal, o la percepción de poca eficacia. La respuesta natural del cuerpo es fomentar la inactividad, la reflexión y provocar la empatía de los demás.

Es la manera que tiene nuestro cuerpo de protegernos ante posibles nuevas pérdidas.

Caer en el círculo vicioso de la inactividad genera aún más tristeza

¿Por qué la tristeza se puede convertir en un problema?

Sentir tristeza es completamente sano. Como hemos explicado, es una emoción que pretende ayudarnos a adaptarnos al medio en el cuál vivimos. El problema es que nuestro ambiente ha cambiado mucho en referencia a aquel en el que evolucionamos.

En nuestra sociedad es muy fácil caer en la inactividad cuando se está triste. Mientras que hace 150.000 años teníamos que sobreponernos a ella para poder cubrir necesidades básicas como comer o beber.

La inactividad genera aún más tristeza. Hay una relación casi directa entre el número de actividades agradables que realizamos en un día y nuestro estado de ánimo. Por ello, normalmente los días que mejor nos encontramos suelen ser los fines de semana.

Caer en el círculo vicioso de la inactividad genera aún más tristeza. A su vez, nuestros seres queridos, en un primer momento, cuando nos ven tristes tienden a acercarse, pero si permanecemos así demasiado tiempo, la tendencia suele ser la contraria. Sentirse aislado, también suele provocar una reacción emocional de tristeza.

Este estado de cosas nos puede empujar a que, lo que en principio era una emoción sana, comience a influir negativamente en nuestra vida hasta convertirse en un problema serio.

¿Qué hacer para gestionar la tristeza?

Aprender a superar la tristeza es una tarea que todos deberíamos conocer desde niños. Tenemos que tener en cuenta que nuestros estados emocionales son simplemente información que nos manda el cuerpo para que entendamos que algo está ocurriendo.

El primer paso es evitar bloquear esta emoción. Aceptar que estamos tristes es el inicio para poder gestionar el problema.

Nos puede ayudar mucho expresar este estado emocional. Sobre todo si lo hacemos con algún ser querido. Los estudios señalan que al verbalizar cómo nos sentimos, la intensidad, la frecuencia y la duración de las emociones bajan.

Una vez aceptado que nos encontramos tristes, es muy útil programar actividades agradables. Aunque no tengamos demasiadas ganas. Esta actividad repercutirá de forma favorable en nuestro estado de ánimo.

Actividades que han demostrado ser especialmente eficaces para mejorar el estado de ánimo son el ejercicio físico y el contacto social. Por ello, hacer algo de deporte o pasar tiempo con nuestros seres queridos, pueden ser estrategias de regulación emocional tremendamente eficaces cuando nos encontramos tristes.

Se trata de vivir, y hay que trabajar en ello, porque la vida merece la pena.

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