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24/10/2018 07:01 CEST | Actualizado 24/10/2018 07:02 CEST

Tener depresión no es culpa tuya

Pixabay

En los últimos días, he asistido a la relevancia que tomaba en las redes sociales una entrevista a un psicólogo de renombre (o por lo menos muy mediático) en la cual se llega a afirmar, y cito textualmente:

"La depresión, te la provocas tú con tu diálogo interno, aunque no te des cuenta. Cuesta mucho deprimirse: solo si te esfuerzas mucho lo conseguirás"

La verdad es que intento pensar bien y presupongo o que bien se han sacado las palabras de contexto o que muchas veces, cuando nos entrevistan en medios, no podemos ser todo lo precisos que podríamos ser.

La realidad es que culpabilizar a la persona que padece depresión hace mucho daño. Un trastorno del estado de ánimo es tremendamente incapacitante y llega a afectar a todas las áreas de la vida de la persona. En ocasiones, llega a ser tan grave que podemos llegar a estar tumbados en la cama durante meses o incluso años.

Culpabilizar al paciente de padecer un trastorno depresivo puede hacer un daño tremendo

El trabajo psicoterapéutico consiste en normalizar estas reacciones emocionales tan severas para que el paciente entienda que en el contexto en el que está es absolutamente normal, que se encuentre de esta manera y que comprenda las variables que le han llevado a estar así. Muchas veces, también es necesario explicárselo a sus seres queridos para que precisamente dejen de culpabilizarlo. Una vez haya entendido lo que le está ocurriendo, comenzamos a empoderarle. Es decir, a que desarrolle estrategias para poder hacer frente al tsunami emocional que implica padecer un trastorno depresivo y salir airoso de él.

Por ello, culpabilizar al paciente de padecer un trastorno depresivo puede hacer un daño tremendo.

Causas de la depresión

Las causas por las cuales una persona puede llegar a padecer depresión son múltiples. Para empezar, tenemos que tener en cuenta la carga genética. Por ejemplo, si heredamos determinados genes que se encargan de la síntesis de serotonina (un neurotrasmisor implicado en los procesos depresivos), tendremos una predisposición mucho más fuerte a desarrollar este tipo de problemas. Obviamente, no tenemos ningún control sobre los genes que heredamos, por lo que no tenemos ninguna culpa de ello.

Por otra parte, están las vivencias personales y el aprendizaje que vamos haciendo durante toda nuestra vida. Tampoco tenemos todo el control sobre las experiencias que vivimos. Tomamos decisiones de la mejor manera que sabemos, y estas a veces nos llevan a vivir experiencias que nos marcan. A veces son fruto del azar, por ejemplo, dudo que nadie decidiese conscientemente vivir la explosión de un tren en el 11M. Y otras veces, fruto del desconocimiento o la falta de educación emocional nos lleva a sufrir más de la cuenta.

¿Tenemos control sobre nuestros síntomas cuando estamos deprimidos?

Tenemos cierto control, pero más a medio plazo que a corto plazo. Podemos poner en marcha multitud de estrategias de regulación emocional que nos ayuden a gestionar la tristeza o la ansiedad. Pero es necesario que las hayamos aprendido antes. Pero la respuesta es sí, se puede superar la depresión.

La realidad es que no hay programas de educación emocional en los colegios y no todos contamos con unos padres inteligentes emocionalmente que nos enseñen a gestionarnos. Por ello, muchas veces la vida nos viene grande y nuestro cuerpo reacciona ante este tipo de problemas de una manera poco adaptativa.

Tiene más peso la emoción sobre el pensamiento que el pensamiento sobre la emoción

En la entrevista que citaba al principio, se hace mucho hincapié en la importancia de los pensamientos y el dialogo interno. Por supuesto que es una parte importantísima. Nuestra manera de interpretar las situaciones fomenta la aparición de unas emociones u otras. Pero tenemos que tener en cuenta que también nuestros estados emocionales fomentan la aparición de pensamientos distorsionados. Es más, las vías neuronales que conectan nuestro sistema racional con el emocional son menos numerosas que las que conectan nuestro sistema emocional con el racional. Es decir, tiene más peso la emoción sobre el pensamiento que el pensamiento sobre la emoción. Por lo que no podemos echar toda la culpa a la forma en la que pensamos.

Con este artículo, lo único que quiero subrayar, es que si padeces depresión, no tienes la culpa. Ahora bien, tienes capacidad de influencia sobre tus emociones, y tanto la terapia farmacológica como la terapia psicológica tienen tratamientos validados que te pueden ayudar a salir del pozo.

Tienes potencial para mejorar tu estado de ánimo, pero no la culpa de estar deprimido, porque absolutamente nadie quiere estarlo. La recomendación es la de siempre... Si te encuentras en este estado, pide ayuda a un profesional de la salud mental.

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