BLOGS
14/01/2013 08:34 CET | Actualizado 15/03/2013 10:12 CET

La increíble historia del acoso a dos gais mientras esperaban una pizza

El pasado fin de semana me vi envuelto en una cosa increíble que sucedió en mi comunidad en Columbus, Ohio (EE UU). Después de una noche divertida en el barrio de Short North, mi amigo Ethan y yo nos dirigimos calle abajo a una furgoneta de pizzas muy popular llamado Mikey's Late Night Slice. Como visito la furgoneta a última hora de la noche con frecuencia, sé que la cola forma parte inevitable del proceso para obtener una porción de pizza increíblemente rica. Hacía mucho frío, así que Ethan y yo íbamos cogidos de la mano y juntos para estar más calientes; estábamos riendo y haciendo bromas sobre lo bien que nos lo habíamos pasado cuando, de pronto, el tipo que estaba delante de nosotros se volvió y nos dijo que cortásemos nuestra "mierda gay".

Sus palabras me soprendieron un poco, pero lo que desde luego no me esperaba era lo que ocurrió a continuación. Casi todas y cada una de las personas que estaban en la cola le dijeron que no podía hablarnos así. Por casualidad, mi amigo John, que también es gay, estaba delante de él, y, cuando el tipo siguió despotricando sobre la repugnancia que le causábamos, los dos le dijimos que esta ciudad era también nuestra y que no íbamos a retirarnos por culpa de sus ideas intolerantes, sobre todo en uno de los barrios más gay de Columbus. Cuando él continuó, lo más maravilloso fueron los heterosexuales de la cola que alzaron la voz.

Yo no me esperaba ver unos aliados tan dispuestos a intervenir y hacer saber a aquel individuo que no iban a tolerar sus palabras cargadas de odio. Pero lo mejor fue que, a medida que él se volvía más iracundo y gritaba más, los hombres que trabajan en la furgoneta se detuvieron, se asomaron por la ventana y le dijeron que no iban a servirle porque estaba vomitando odio. Dijeron que apoyaban a todos los miembros de nuestra comunidad y que él tenía que salirse de la cola porque no le iban a servir. Se fue a regañadientes y se alejó acompañado de un amigo que se había mantenido al margen.

Mientras me alejaba yo con mi pizza, solo podía pensar: "¡YA ESTÁ!" Todas las personas que hablaron para defendernos, incluidos los empleados de la furgoneta que habían hablado en nombre de su negocio, habían contribuido un poco más a que el odio sea una cosa del pasado. Llevo ya muchos años de activista en nuestro movimiento en defensa de la igualdad: he copresidido la cena de la Campaña por los derechos humanos en Columbus y he trabajado como organizador comunitario, pero nunca había presenciado una muestra pública de apoyo como esa. Fue terriblemente emotivo.

Al día siguiente colgué una entrada en Facebook y la compartí, pensando que a mis amigos podría gustarles la exhibición de valor de quienes habían estado con Ethan y conmigo esa noche, y también que una pequeña empresa local nos hubiera respaldado. Lo que no preveía era que la entrada se iba a volver viral ni que iba a recibir respuestas de todo el país. Desde el domingo por la mañana se ha compartido más de 900 veces, y en reddit se publicó una versión con una respuesta fantástica de Mikey's Late Night Slice, que hasta la fecha se ha visto más de 266.000 veces.

Creo que el caso tiene tanto poder de atracción porque, en la comunidad LGBT no solemos oír este tipo de historias, en las que nuestros aliados y nuestros comerciantes nos defienden contra los opresores. En mi opinión, el hecho de que el escenario sea Ohio tiene algo que ver. No es un estado que tenga la mejor reputación en materia de derechos de los LGBT, pero Columbus sí es una ciudad muy progresista. Tenemos una población gay muy amplia y activa, y acogemos una de las fiestas del orgullo más numerosas del Medio Oeste. La ciudad acaba de celebrar su bicentenario y es famosa por ser inteligente y abierta, lo cual prueba la diversidad de nuestra comunidad.

Creo que compartir historias como esta entre nuestros amigos LGTB y nuestros aliados es importante porque dan ánimo y esperanza a la gente. Demuestra que el arco del universo moral se inclina hacia la justicia y que no estamos solos en esta lucha. Al redactar mi entrada en Facebook, terminaba diciendo que no debemos olvidarnos nunca de decir lo que pensamos ni de hacernos oír, independientemente de dónde nos encontremos. Estoy firmemente convencido de que así podremos seguir cambiando las mentalidades en todo el país y en el mundo, pero no podemos hacerlo solos, necesitamos que todo el mundo asuma e impulse la causa de la igualdad. Me siento inspirado y asombrado por lo que ha sucedido con algo que comenzó como un sencillo agradecimiento a las personas que nos habían defendido, y me alegro de tener la oportunidad de compartir un trozo de Columbus con el mundo.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

JOEL Y ETHAN CUENTA SU HISTORIA (EN INGLÉS)


NOTICIA PATROCINADA