Por qué 'La sociedad de la nieve' no es un 'remake' de '¡Viven!'

Por qué 'La sociedad de la nieve' no es un 'remake' de '¡Viven!'

La cinta de J.A Bayona es la tercera después de la de Frank Marshall y de la de René Cardona en abordar la tragedia de los Andes.

Enzo Vogrincic como Numa Turcatti y Matías Recalt como Roberto Canessa en 'La sociedad de la nieve'.Netflix

La sociedad de la nieve de Juan Antonio Bayona es una de las películas de esta temporada de premios. Ganadora del Premio del público del Festival de San Sebastián y nominada (aunque no resultó ganadora) a los Globos de Oro, la cinta parte como una de las favoritas a los premios Goya y es la opción española para los premios Oscar. 

A pesar de esto, la historia que plantea Bayona no es nueva. La tragedia de los Andes y los 29 supervivientes de los 45 pasajeros que iban en el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile el 13 de octubre de 1972, ya había sido llevada a la gran pantalla en dos ocasiones. Primero por René Cardona bajo el nombre Supervivientes de los Andes (1976) y después por Frank Marshall en ¡Viven! (1993) con Ethan Hawke como protagonista.

Pero más allá de la pantalla, las dos últimas adaptaciones se basan en dos libros con testimonios de los supervivientes: la de Bayona, en la del libro homónimo de Pablo Vierci de 2008 y la de Marshall, en el de Piers Paul Read, publicado dos años después del accidente.

Las comparaciones entre ambas cintas son constantes desde antes del estreno de la película de Bayona en cines el pasado 13 de diciembre y su llegada a Netflix este 4 de enero las ha acuciado. 

Lo cierto es que ambas cintas, a pesar de contar una historia común y tener cierta estructura similar, son distintas. "No es un remake, porque en primer lugar, al tratarse de un evento que sucedió en realidad, el referente no es una película sino un hecho verídico en sí", explica a El HuffPost Lucía Tello, doctora, profesora de cine en la UNIR y directora de cine.

¡Viven! y La sociedad de la nieve, dos corrientes y dos momentos históricos

Entre ambas películas hay nada menos que 30 años de diferencia en los que, además de los medios técnicos, la visión cinematográfica de los acontecimientos es muy distinta. "Lo que pasó con la película de Frank Marshall es que —sin ser una mala película porque es un gran director y su productora también era buenísima— hizo una versión muy cinematográfica, en el sentido de que los hechos estaban supeditados a los bloques de acción que se requieren para que una película tenga una estructura para el cine", explica Tello.

Esto es algo de lo que ya habló Antonio Vizintín 'Tintín', uno de los supervivientes en una entrevista con Vanity Fair en 2008, en la que aseguró que la cinta no le "gustó nada". "La dramatizaron para darle un poco de emoción. En la montaña no había luces, por ejemplo. En la película se ve cómo quemaron cajones y guitarras, cosas que no son ciertas… En fin, hay muchas cosas que están noveladas para hacerlo algo más visible, algo muy típico de Hollywood, pero que deja bastante que desear", explicó entonces. Además, señaló que escenas como la del final del rescate no sucedieron exactamente así, algo que Bayona sí ha corregido en su cinta.

"La de Bayona no es el cine de los 80 o 90 que era el héroe, el inconmovible, que tiene que llegar al fin, conseguirlo todo, hasta la chica, todo formaba parte del botín de salvarse"
Lucía Tello, doctora, profesora de cine en la UNIR y directora de cine.

Tello apunta también que la película de Marshall incluye incluso mensajes "mesiánicos" de ser "los elegidos" frente al humanismo del cineasta español. "Cada dos por tres tiene como puntos de humor para aliviar un poco la tensión. Son cosas que están muy forzadas para crear una película de acción, de aventuras... Es una película de desastres, pero no tan vinculada a los hechos reales como encontramos en La sociedad de la nieve", explica y recalca que la de Bayona es "la menos sensacionalista de las tres". 

Para ella, esto se debe al momento histórico y las corrientes cinematográficas que han movido a Bayona y Marshall a enfocar sus largometrajes. "La de Bayona no es el cine de los 80 o 90 que era el héroe, el inconmovible, que tiene que llegar al fin, conseguirlo todo, hasta la chica, todo formaba parte del botín de salvarse", explica y recuerda que en el siglo XXI somos más de "antihéroes" y de "sufrimiento que acarrea todo lo que realizamos, la presión de la sociedad, etc.". 

"Es un cine distinto y es un público diferente. Nos hemos acostumbrado a más violencia, cualitativa y cuantitativamente, pero también estamos más acostumbrados a que los personajes sean más palpitantes y más humanos que en la mayoría de las películas realizadas, sobre todo en los 80 y los 90", señala. Además, apunta "en esas décadas había más esa acción de cintas como Jungla de cristal, una persona sola en un edificio entero en una situación terrible y aún así sobrevive y resiste".

Para Juanma Ruiz, crítico de cine en Jot Down y profesor de Comunicación Audiovisual en la URJC, la cinta de Marshall y la de Bayona no son tan distintas, ni cree que la de Marshall sea más cercana a una película de aventuras. "Me parece interesante ver cómo dos cineastas que tienen el mismo material de partida tienen puntos que se parecen mucho, pero también son muy distintas para ver la labor que es dónde colocar la cámara el director para narrar una misma escena", explica a El HuffPost.

Ruiz no quita que ¡Viven! es "muy hollywoodiense", pero asegura que "no elude algunas de las posiciones más complicadas y complejas como tampoco lo hace Bayona". Para él, uno de los puntos principales de estas situaciones es el canibalismo o la antropofagia, es decir, la decisión de los supervivientes de comer los restos humanos de los fallecidos para sobrevivir. 

Ethan Hawke como Nando Parrado en un fotograma de '¡Viven!'.YouTube

Para él, ¡Viven! y el libro homónimo sirvieron para quitar el entonces más latente tabú de comer carne humana: "Quizás la cinta de Marshall contribuyó a que la sociedad aceptara todo eso. No olvidemos que cuando los supervivientes regresan, hay titulares sensacionalistas, algunos claramente falsos haciendo todavía más truculenta la situación que habían tenido que vivir esas personas".

"El libro de ¡Viven! surge un poco para dar una versión conjunta de lo que había pasado  y dejar claro que el canibalismo no es la órbita gravitacional", explica. "En este sentido, la película de Bayona creo que sí llega en un momento en el que la idea del canibalismo está más superada", añade.

Cómo abordar la antropofagia, el eterno debate

Los supervivientes de los Andes tuvieron que alimentarse durante los 72 días que estuvieron atrapados en la nieve de la carne humana de sus amigos y compañeros que no habían sobrevivido al choque o que fueron falleciendo conforme pasaban las semanas. A su regreso, esto generó un eterno debate ético sumado a críticas mediáticas, bulos y rechazo por parte de los familiares de los supervivientes. 

Este sensacionalismo fue lo que impregnó las primeras adaptaciones de la tragedia, especialmente la cinta de Cardona, en cuyo cartel aparecía directamente un superviviente arrastrando un cuerpo y se vendía con el eslogan: "¿Fue una epopeya de la supervivencia o un siniestro acto de canibalismo?".

Para los conocidos como 'héroes de los Andes' la película de Bayona les ha reconciliado con los familiares de los fallecidos. "Cincuenta años después, algunos familiares de los fallecidos se han acercado por primera vez a darles un abrazo a los supervivientes, porque no habían entendido realmente el sufrimiento que había sido estar en la montaña", explicó el cineasta en una entrevista con La Voz de Galicia.

"Creo que inconscientemente le da ese peso específico cuando la pista de sonido se queda casi en silencio para oír el sonido de la carne humana y demás. Eso no estaba en la otra cinta de Marshall"
Juanma Ruiz, cine en Caimán Cuadernos de Cine y profesor de Comunicación Audiovisual en la URJC

Ambas cintas abordan este tema de manera muy distinta. Para Ruiz es fundamental mostrar este momento difícil a partir de la empatía. "Ese momento en el caso de Marshall se centra en el sufrimiento, en esa sensación de los que están a punto de cometer ese acto por primera vez. Especialmente Canessa, que en esa primera escena hace ese primer corte de carne. Es la empatía, sufrir con él, ante él. Mientras que Bayona se centra más en otra tonalidad distinta", explica. 

"En el caso de Bayona, esa primera escena de antropofagia la vemos desde dentro del fuselaje, por una ventanilla, está filmado como algo casi sacado de una peli de terror, en donde él empezó en los largometrajes", argumenta el crítico. Para él, la escena en la que se da el primer corte a la carne humana o en la que deciden tras el alud y quedar sepultados comerse a uno de los fallecidos del interior del avión "se impregna un poco de ese sensacionalismo".

"En la cinta lo hace un poco de manera inconsciente no creo que haya una voluntad por parte del director de caer en sensacionalismos, sin duda alguna. Pero creo que inconscientemente le da ese peso específico cuando la pista de sonido se queda casi en silencio para oír el sonido de la carne humana y demás. Eso no estaba en la otra cinta de Marshall", explica Ruiz.

Tello no lo ve exactamente así y asegura que en la cinta de Marshall "les falta el pudor y el humanismo que sí tiene la de Bayona". "Por ejemplo, cuando están hablando de comer al resto de pasajeros en esta película se ve el dilema moral que implica una decisión de semejante calado, de ‘vamos a cambiar, pero de una forma muy radical", sentencia. "En la película de ¡Viven! es como una decisión tomada a la ligera, de repente, que tiene un poco de discusión y tal, pero no tiene ese punto de comunión entre pasajeros supervivientes, esa hondura, esa profundidad falta", justifica.

Los sentimientos y el perfil de los personajes

Otro punto que se ha destacado de la cinta de Bayona es cómo se han perfilado los personajes y el sufrimiento que muestran, tanto a nivel físico (gracias a un aplaudido maquillaje y vestuario) como psicológico.

También se muestra, no como en la cinta de Cardona y para algunos, en más profundidad que la de Marshall, un colectivismo y un apoyo mutuo que dista mucho de la masculinidad hegemónica e individualista. 

Para Tello, esa muestra de la "sociedad" como centra el título de la película es uno de los aspectos más destacados. "Todos los libros y los comentarios de los supervivientes dicen que las decisiones que tomaron allí las hicieron como sociedad, grupal, de intentar rescatar todo lo que se podía, la radio, tal. En ¡Viven! es más a la ligera de 'mira, he visto esto, vamos para allá", justifica. 

De hecho, apunta que la mayoría del metraje están fumando en el avión "no hay nada perturbador". "Es una situación que hemos visto mucho en el cine como Acorralados y demás, una situación complicada, pero que un superhéroe puede superarlo. En esta tercera película no es así, todos o casi todos los agentes de la acción acaban muriendo, como Numa, que dices ‘cómo puede ser, si era el protagonista, prácticamente era desde su punto de vista", explica.

Precisamente el poner el foco en un personaje como Numa Turcatti que acaba falleciendo y no en Nando Parrado (Ethan Hawke) como ¡Viven! que fue uno de los que lideró la expedición final y que fue rescatado, es un giro fundamental para Ruiz. "Es una diferencia de guion compleja, hay quien la defiende y a mí me parece muy cuestionable por distintos motivos. Las diferencias están en cómo se coloca la cámara, cómo se filma y se retratan las mismas cuestiones", señala.

Sin embargo, no cree que haya tanta diferencia a la hora de abordar las sensaciones que vivieron los miembros del equipo de rugby al pasar 72 días atrapados a -40 grados." Creo que pese a lo que se haya podido decir, creo que lo tratan de una manera un tanto propia de manual de guion hollywoodiense con esas voces en off de Numa, que es una de las claves de los cambios, tener un narrador contándote lo que siente y demás", explica.

"El Nando Parrado de 'La sociedad de la nieve' no es Ethan Hawke y se agradece que no lo sea"
Juanma Ruiz, cine en Caimán Cuadernos de Cine y profesor de Comunicación Audiovisual en la URJC

Ambos especialistas alaban la capacidad técnica de Bayona, además de la preocupación por haber contado con los supervivientes, ponerles sus nombres (no como hizo Cardona en la primera adaptación) y contar con actores uruguayos y argentinos. "Se quita el punto de vista anglosajón en el que todos son rubísimos y tal. También gana veracidad en ese aspecto", explica Tello, punto en el que coincide Ruiz: "El Nando Parrado de La sociedad de la nieve no es Ethan Hawke y se agradece que no lo sea".

"Para mí el gran punto a favor de la de Bayona frente a la de Marshall, en todo caso, es la apariencia de realismo en la recreación, algo que tiene que ver también con que han pasado varias décadas desde ¡Viven! Y una voluntad encomiable de buscar actores hispanohablantes, uruguayos y demás, también por esos looks de la época", explica el crítico.

  Los protagonistas de 'La sociedad de la nieve'.Netflix

De hecho, según han contado los actores Matías Recalt y Enzo Vogrincic, en La sociedad de la nieve, además de una importante labor de maquillaje y vestuario también lastraba el estar grabando en condiciones extremas y haciendo dietas de adelgazamiento, lo que hacía que los personajes fuesen aún más creíbles.

Sin embargo, tal y como apunta Ruiz, no existe una gran individualización de los personajes, más allá de los protagonistas. "Creo que el resto se quedan relativamente desdibujados. Se pierde en ambas películas los testimonios de los supervivientes de los libros, la sensación de acabar conociendo a todos y cada uno de esas personas que acaban viviendo en esa sociedad. Eso es lo que echo en falta", explica y no cree que esté justificado por la duración de la cinta de Bayona, de 2h y 24 minutos: "Hay películas que individualizan a una gran cantidad de personajes en dos horas o en menos".

De Lo imposible a los Andes: Bayona y las tragedias

Con esta historia, es la segunda vez que Bayona aborda una gran tragedia internacional. Lo hace después de Lo imposible, donde plasmó desde la historia real de María Belón y su hijo y su punto de vista del tsunami que sacudió en 2004 el sudeste asiático.

La relación de Bayona con las catástrofes y cómo las ha llevado de forma asfixiante sin faltar al rigor de las víctimas reales también plantea debate entre los especialistas. Tello califica al cineasta como "un genio a la hora de retratar aspectos muy complicados de la vida humana". "No le importa llevar a sus personajes al límite, pero para mostrar las capacidades extraordinarias que tenemos dentro de nuestra humanidad para salir adelante", matiza.

"[Bayona] Es un genio a la hora de retratar aspectos muy complicados de la vida humana"
Lucía Tello, doctora, profesora de cine en la UNIR y directora de cine.

Además, destaca junto a Ruiz la importante factura técnica que emplea para las recreaciones, de la mano en ambos casos de Apaches Entertainment y los efectos especiales de Félix Bérger. 

Sin embargo, para Ruiz esta visión de las catástrofes es la misma que señalaba Javier Ocaña, crítico de cine en El País: "Gente pasándolo muy mal y tú sufriendo". 

"Creo que es curioso y es así también en las películas que no son de catástrofes. Me parece muy cuestionable cómo Bayona trabaja el sufrimiento como materia prima cinematográfica incluso en su entrega de Jurassic World", explica Ruiz, que recuerda una escena en la que los dinosaurios mueren al erupcionar un volcán. 

"Se magnifica la música, los dinosaurios mueren a cámara lenta, etc. Es utilizar un poco eso el sufrimiento como materia prima audiovisual y cinematográfica", detalla y opina que al director "le gusta mostrar el sufrimiento como catalizador de las emociones del espectador". Esto abre, para él, un debate ético sobre cómo emplear las imágenes para producir emociones en el espectador, incluso en personajes creados con CGI.

Juan Antonio Bayona en el rodaje de 'La sociedad de la nieve'.QUIM VIVES

Para Tello, sin embargo, el mayor mérito del cineasta es esa "faceta humanista": "Eso es algo que reconforta bastante como espectadora. Es como el triunfo de la humanidad a pesar de las catástrofes".

Esa forma de plasmar una catástrofe histórica en Lo imposible llevó a Bayona a ganar cinco premios Goya, entre ellos Mejor dirección, y lograr la nominación de Naomi Watts a los Oscar como Mejor actriz. Queda por ver si esa lucha de superación que se vivió hace 50 años en los Andes y que hoy en día sigue siendo recordada por sus protagonistas le volverá a llevar a lo más alto.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es