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01/08/2018 07:34 CEST | Actualizado 01/08/2018 07:34 CEST

... y Franco sin salir

GETTY

Ha pasado julio, y Franco sigue dónde estaba. A lo fresquito, que con estos calores, como para enredarse en discusiones de familia, de priores, de nostálgicos varios y de todos aquellos que piensan que son batallitas del abuelo y que hay que dejar las cosas como están. Como han estado desde que tenemos memoria de la de verdad, fuera de esas zarandajas de la memoria histórica que, a decir de los arriba mencionados, sólo sirve para reabrir heridas.

El problema es que las heridas siguen abiertas, y la tumba permanece cerrada. Con lo fácil que hubiera sido levantar la piedra e irse con la "música" a otra parte. A la que quieran sus familiares, que está visto que ni ellos lo quieren, o a la que decida el Gobierno, que para eso gobierna.

Sin estridencias, sin actos solemnes y hasta sin que nadie se entere. Mientras todos andamos enredados en nuestras cosas, en la playa, la montaña o el pueblo, se hace en un pis pas y se acaba con la polémica... Y con la vergüenza.

Me encantaría que todos los que se aferran a la lápida para que no se mueva, explicaran a un alemán, o a un italiano, que el mausoleo donde se veneran sus restos fue construido por esclavos

Ya nos han sacado en todos los medios internacionales, perplejos por la batallita que estamos librando cuadro décadas después de la muerte del dictador, y el doble de tiempo desde que decidiera proclamarse salvador de la patria provocando una guerra civil con centenares de miles de muertos, cárceles llenas y que no dejó de fusilar hasta el mismo año de su fallecimiento. En la cama y con honores, como corresponde.

EFE

Me encantaría que todos los que se aferran a la lápida para que no se mueva, explicaran a un alemán, o a un italiano, que el mausoleo donde se veneran sus restos fue construido por presos, esclavos para hablar con propiedad, y que se construyó encima una descomunal cruz de granito, como si fueran necesarias talas dimensiones para perdonar tanto asesinato. Y que hay misas cada domingo, y concentraciones brazo en alto en fechas destacadas, y que está a un pasito de la capital, para que se vea bien.

Que mi abuelo sigue en paradero desconocido, en una fosa común o en el mar, que les venía más a mano porque estaba preso en una isla

No es Hitler, que ningún alemán lo entendería. Ni Mussolini, que los italianos pasaron página en su momento. Es Francisco Franco, y sigue ahí después de cuarenta años de la llegada de la democracia. Cuando muchos de los que ahora se oponen, dirigentes recién elegidos, por cierto, ni habían nacido. Por supuesto, no habían sufrido. Igual tiene algo que ver que el partido que tanto se niega fuera creado por un ministro del dictador, y aún no haya tenido tiempo de renovarse convenientemente.

No sé, pero creo que con el verano estamos perdiendo una ocasión de oro. Que queda agosto, y luego todo será más complicado. Que mi abuelo sigue en paradero desconocido, en una fosa común o en el mar, que les venía más a mano porque estaba preso en una isla... Y Franco, sin salir.

Este post fue publicado originalmente en el blog de la autora

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