BLOGS
29/08/2018 07:33 CEST | Actualizado 29/08/2018 07:33 CEST

Franco, el del culo blanco

Javier Barbancho / Reuters
Franquistas en el Valle de los Caídos.

Valle-Inclán sin duda realizó un certero retrato del pueblo español. Me lo imagino asistiendo estupefacto al dantesco espectáculo de ver desfilar por las televisiones españolas a franquistas, posfranquistas, tardofranquistas y otras bestias. Asistiría estupefacto a las aseveraciones acerca de que "detrás de la exhumación de los restos de Franco están los Illuminati" o que "Franco era un demócrata convencido". Todo esto con águilas, banderas fascistas y manos levantadas en el Valle de los Caídos como paisaje de fondo. Somos españoles y mucho españoles, que diría Rajoy.

No dejaré de sorprenderme de cómo ciudadanos libres de una democracia occidental y consolidada berrean ideología totalitaria y fascista, racista y xenófoba, revelando así que en España sigue haciendo demasiada falta educación sólida y una memoria histórica fuerte y omnipresente. Los españoles demócratas hace tiempo que apostamos por la decencia en los espacios públicos, a diferencia de los totalitarios, que siempre hicieron una férrea apuesta por la barbarie.

Naciones Unidas, allá por el año 1946, en su resolución 36, manifestó que: "en origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini" y que por tanto, la Asamblea General, estaba "convencida de que el Gobierno fascista de Franco en España fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje y a las cuales dio ayuda material durante la guerra, no representa al pueblo español". No cabe lugar para otras interpretaciones.

El franquismo no está resuelto: somos el segundo país con más desaparecidos después de Camboya

Recientemente, es por todos sabido, que distintas personalidades de Naciones Unidas han celebrado también la decisión de la exhumación de los restos de Franco, así como ONGs como Amnistía Internacional o la Fundación Internacional de Derechos Humanos. Naciones Unidas lleva mucho tiempo inquiriendo a España para que resuelva la cuestión franquista, que, lamento decirles a los que quieren pasar por alto este tema, no está resuelta. El franquismo no está resuelto: somos el segundo país con más desaparecidos después de Camboya, seguimos teniendo calles y plazas en honor de fascistas y traidores a la democracia, seguimos teniendo que soportar aseveraciones por parte de militares y políticos que evidencian que para ellos el franquismo sigue muy vivo, que anhelan un fascismo de nuevo en España. Y los demócratas no callamos, ni callaremos.

La exhumación de los restos de Franco, es una obligación, es una cuestión inaplazable si queremos sacudirnos reminiscencias totalitarias, si queremos tratar a nuestra historia con dignidad. Un país decente no puede permitirse hacer loas a dictadores, mucho menos si esas loas están financiadas con dinero público, de Patrimonio Nacional, para ser más exactos. Es por esto que quiero expresar mi agradecimiento al Gobierno de España por tomar la iniciativa y terminar con tanto dolor y tanta falta de respeto a la víctimas de la dictadura asesina de Franco.

Es una tragedia que tengamos que soportar a fascistas dando lecciones de democracia

Ningún país que apueste por la excelencia democrática se puede permitir que apologistas del fascismo deambulen por sus medios de comunicación pidiendo venganza o bramando acerca de la dignidad de sus ideas. Los totalitarismos, los fascismos, no caben en los medios de comunicación, no deberían poder entrar por la vasta puerta de la democracia. No caben en este ágora, a veces complejo y contradictorio, ideologías que pretenden imponer la discriminación, la violencia; a los españoles no nos cabe ni un ápice más de la barbarie fascista de Franco.

Es una auténtica tragedia que los partidos políticos no se pongan de acuerdo ni para cumplir las recomendaciones de Naciones Unidas. Es una tragedia que tengamos que soportar a fascistas dando lecciones de democracia. Y es una tragedia que un asesino tenga que compartir espacio con sus víctimas. Yo, para intentar sacudirme la tragedia de esta España nuestra, llevo días tarareando aquella canción popular sobre el culo blanco de Franco. La canto y no puedo evitar reírme, y acordarme de nuestro genial Ramón María del Valle Inclán cuando decía que el esperpento consiste en "buscar el lado cómico en lo trágico de la vida". Larga vida a Ramón María de Valle Inclán. Larga vida al esperpento.

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs